Research article
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Mendo Almaraz, José Javier ⓘ
Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Salamanca, Zamora, España
de León Perera, Cristo José ⓘ
Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Salamanca, Zamora, España
GIR «Historia Cultural y Universidades Alfonso IX»-IEMYRhd
El presente estudio fue realizado con estudiantes de los Grados en Maestro en Educación Infantil y en Maestro en Educación Primaria de la Universidad de Salamanca en la Facultad de Ciencias de la Educación (Campus Universitario de Zamora). Trata de obtener una visión general de sus actitudes hacia mujeres y feminismo, así como hacia la comunidad LGTBIQ+ en general y las personas trans en particular. Se comienza una justificación del tema y una visión del estado de la cuestión, se ilustra el proceso de creación del instrumento realizado, justificando los ítems. Tras esto, se realiza el análisis de los datos obtenidos para cada pregunta, incluyendo gráficos que lo ilustran. El estudio se realiza mediante una encuesta de ítems tipo Likert y preguntas de respuesta abierta breve. Para el análisis, se enfrentan las respuestas de mujeres y hombres, pues, como se comprueba, se espera que haya diferencias en las tendencias de ambas. Se concluye que, como indica la hipótesis, las actitudes medidas son deficientes, especialmente en hombres, y que se debe reforzar la formación inicial durante los Grados respecto a género y disidencias.
This study was conducted with students enrolled in the Early Childhood and Primary Education degrees at the University of Salamanca, Faculty of Education Sciences (Zamora). It aims to obtain an overall view of their attitudes towards women and feminism, as well as towards the LGTBIQ+ community in general and trans people in particular. The paper begins with a justification of the topic and a review of the state of the matter, followed by a description of the process of designing the research instrument, with justification of the items. Next, the data obtained for each question are analysed, including illustrative graphs. The study was carried out using a survey with Likert-type items and brief open-ended questions. For the analysis, responses from women and men are compared, as differences in trends between both groups are expected. It is concluded that, as hypothesised, the attitudes measured are insufficient, especially among men, and that initial teacher training in gender and gender diversity should be strengthened.
Formación del profesorado, Minorías sexuales, Igualdad de género ⓘ
Teacher education, Sexual minorities, Gender equality ⓘ - ⓘ - ⓘ - ⓘ
Es importante trasladar a las aulas asuntos controvertidos para que los alumnos desarrollen su sentido crítico y se preparen para hacer frente a los problemas del mundo moderno. El feminismo y la problemática LGTBIQ+ forman parte de estos temas.
Mientras que otros agentes de socialización, como los medios de comunicación, pueden estar transmitiendo actitudes negativas hacia estos grupos a través de publicaciones, programas de televisión o incluso videojuegos, la escuela tiene el deber de abogar por el respeto, la diversidad y el progreso. Por esto, los docentes deben poseer suficientes capacidades, alfabetización y concienciación en relación a dichos asuntos. De este modo, estarán preparados para transmitir estos valores a sus futuros alumnos.
Sin embargo, como indican distintos organismos como la Unidad de Igualdad de la Universidad de Salamanca (en adelante USAL) o el propio Gobierno de España, el progreso en cuanto a coeducación no parece estarse logrando. Las agresiones sufridas por estos grupos van en aumento y los discursos de odio encuentran cada vez más vías de permeabilización. En consecuencia, es necesario reforzar la formación en relación a género y disidencias que reciben los maestros.
Este trabajo recoge un estudio en el que se ha tratado de lograr una visión general de las actitudes hacia feminismo, la comunidad LGTBIQ+ y las personas trans en particular de personas matriculadas en los Grados en Maestro en Educación Infantil y en Maestro en Educación Primaria de la Facultad de Ciencias de la Educación (Campus Universitario de Zamora).
La investigación se enmarca en las llamadas metodologías feministas y consiste en un estudio cuantitativo que obtiene los datos a través del uso de una escala tipo Likert y preguntas abiertas de respuesta corta. Una vez obtenidos los datos, estos se comparan mediante gráficos enfrentando las puntuaciones obtenidas por hombres y mujeres, tratando de analizar las diferencias en las tendencias de las mismas para cada grupo.
Las conclusiones extraídas a partir de los datos obtenidos parecen indicar que, tal y como indica la hipótesis, las actitudes de los futuros docentes que participan en la investigación tienden a ser deficientes, especialmente entre los hombres. Por lo tanto, conviene seguir reforzando su formación respecto a estos temas.
Tal y como se refleja en la reciente Ley de Educación (LOMLOE) y como reconoce la Unidad de Igualdad de la Universidad de Salamanca, es necesario que la coeducación se convierta en la tónica dominante del sistema de nuestro país. Sin embargo, hasta ahora, esto no se ha logrado. Es por esto que la nueva Ley incide en este tema y por lo que se están desarrollando propuestas por parte de la USAL para potenciar y mejorar los contenidos referentes a género y disidencias dentro de sus grados, ya que se considera que, a pesar de que el momento legal el favorable, la coeducación real no se está logrando (Morales-Romo, 2022).
Existen otros trabajos que ratifican esta teoría. En concreto, nos gustaría mencionar la realizada por Delfín Ortega-Sánchez y Joan Pagès (2018), en la que se demuestra que la perspectiva de género en Guías Docentes no es suficiente, no lográndose superar el enfoque androcéntrico en el diseño de programaciones (p. 62). Otro trabajo, de Davinia Heras-Sevilla, Delfín Ortega-Sánchez y Mariano Rubia-Avi (2021), afirma que «aún son necesarias la superación de los estereotipos de género y de las actitudes heterosexistas del profesorado en activo y en formación, así como la sensibilización de toda la comunidad educativa en materia de igualdad, género y diversidad sexual» (p. 162).
Esto es importante, pues la perspectiva de género y la formación en igualdad se recogen en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (en adelante ODS). Estos son un conjunto de diecisiete «objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible», promulgada por la Organización de Naciones Unidas y que pretende lograrse antes de 2030.
El ODS 4 busca lograr una educación de calidad, inclusiva y equitativa; además, menciona específicamente su misión de ayudar a disminuir la desigualdad de género. El ODS 10 aboga por la reducción de las desigualdades y, entre ellas, incluye las que se dan por razón de género u orientación sexual. Este destaca también la urgencia de tomar medidas en contra de todo tipo de prácticas discriminatorias y discursos de odio.
Por supuesto, hay que mencionar el ODS 5, que pone el foco en la igualdad entre los géneros. El hecho de que haya sido necesario dedicar un objetivo específico a este asunto no es más que otra prueba de la necesidad y la urgencia de trabajar y formarse (tanto docentes como alumnado) en relación a estos temas. Este objetivo menciona la brecha salarial, la violencia de diferentes tipos en contra de las mujeres, el aumento preocupante de denuncias por violencia sexual y el lento ritmo que se lleva en cuanto a avances en materia de igualdad a nivel global. Sin embargo, no se hace mención a disidencias de género, sino que se constituye desde una visión binaria de la experiencia humana, dejando fuera a un gran número de personas que también se ven afectadas por las normas de género y la violencia que se deriva de la intolerancia hacia lo percibido como «lo otro». Personas trans, no binarias y, en general, todo el colectivo LGTBIQ+ ven también su integridad amenazada diariamente por razones que radican en su disidencia de las normas binarias ligadas al sistema sexo/género.
Este trabajo tratará de tener una perspectiva amplia, intentando abarcar lo referente no solamente a diferencias de sexo, sino de género. De este modo, en el estudio se tratará de incluir preguntas en referencia a disidencias, nuevas masculinidades o aspectos fuera del modelo binario del género y a la percepción que tienen sobre estos temas los maestros en formación de la Facultad de Ciencias de la Educación.
Según indica Marta García Lastra (2022), el momento actual en nuestro país, al menos en lo que a legislación se refiere, es favorable a una formación universitaria suficiente para desarrollar una escuela coeducativa (p. 34). La LOMLOE sitúa la coeducación como uno de los pilares principales en cuanto al camino de actuación que la escuela debe seguir. De hecho, esta no solo menciona la igualdad entre mujeres y hombres, sino que también incluye el respeto a la diversidad afectivo-sexual. Cabría suponer que estos serían objetivos ya incluidos en la educación a pesar de no ser expresamente citados sobre el papel, sin embargo, esto parece no estarse logrando, pues, por ejemplo, como han mostrado diversos estudios, a partir de la pubertad, el interés de las alumnas por estudios STEM desciende. Esto da como resultado que, a pesar de que el número de mujeres y de hombres cursando estudios superiores está casi equilibrado, el número de mujeres es estudios STEM es muy inferior al de hombres; fenómeno denominado Tubería con Fugas (Verdugo-Castro, Sánchez-Gómez, & García-Holgado, 2022, p. 2).
Por otra parte, los delitos de odio han aumentado en los últimos años. Por ejemplo, como indica Carretero-González (2023) entre 2020 y 2021 aumentaron un 68% según datos del Ministerio del Interior. De aquellos, 446 fueron a causa de la condición sexual o la identidad de género de las personas agredidas (p.6).
Los objetivos no se están logrando y la escuela debe actuar, comenzando por sí misma y por sus integrantes. Es por esto por lo que se pretende diseñar y proponer un estudio sobre las actitudes de los estudiantes de los Grados de Magisterio en la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL en materia de igualdad con respecto a géneros y disidencias. De este modo, se trata de evidenciar la deficiencia o suficiencia de estas actitudes entre los futuros docentes, que tendrán que ejercer hacia sus alumnos, no solamente una función instructora, sino también socializadora. Es importante ser conscientes de estos aspectos para que los Grados progresen y se refuercen en caso de ser necesario, evolucionando con una sociedad en constante cambio.
Este podría ser desarrollado, mejorado e implementado por equipos con mayor formación en cuanto a estadística e investigación que, contando con más tiempo, recursos y capacidades, decidieran aplicarlo a otras poblaciones o reforzar el instrumento o el análisis de resultados. De este modo, la visión de las actitudes en materia de género y disidencias podría ser ampliada.
El feminismo y la temática LGTBIQ+ son puntos clave de la conversación pública del momento presente. Ambos son temas concurrentes en todas las esferas de la vida tanto pública como privada, suscitando debate desde en conversaciones familiares hasta en el Congreso de los Diputados y medios de comunicación.
El personal docente, como parte de la red educadora de niños y adolescentes, tiene la responsabilidad de preparar a las futuras generaciones para enfrentarse a los problemas del mundo en el que van a habitar. La labor docente no es de simple instrucción, es decir, una mera transmisión de contenidos e información, sino que educar implica además una preocupación por las facultades morales de los alumnos, forjando personas preparadas para continuar un camino de progreso. Como indica Barba-Alonso (2024), tenemos el deber moral de dar voz a los «perdedores de la historia», a los «silenciados», a los «condenados de la tierra» o a los «sin nombre» para intervenir en el presente y repensar el futuro (p. 17).
Para esto, es importante partir de un examen propio con respecto a los valores individuales. Los docentes deben tener cierta formación y familiaridad con las problemáticas y conceptos que envuelven la vida en nuestro mundo. El feminismo y los asuntos LGTBIQ+, como se ha dicho, suponen puntos de debate debido a opiniones polarizadas cuya división se ha visto acentuada en el clima social y político de nuestro país en los últimos años. Por esto, es necesario familiarizarse con los conceptos propios de estos debates y revisar las ideas que se tienen desde un prisma de pluralidad, respeto, empatía y celebración de la diversidad.
Podría argumentarse que estos temas no son importantes, sin embargo, el hecho de que susciten tanto debate y controversia es suficiente para probar que sí tienen interés y que se les debe poner atención. Además de esto, la violencia que deriva de esta polarización afecta a diario a mujeres y a personas disidentes del género. Esta violencia se manifiesta en un gran abanico de formas, desde las más sutiles, como los micromachismos, hasta las agresiones físicas, sexuales o incluso el feminicidio. En los últimos años, tanto la violencia machista como las agresiones homófobas y tránsfobas ha visto un aumento preocupante en nuestro país.
No solamente esto, sino que los discursos de odio hacia la comunidad LGTBIQ+ se ven blanqueados y se encuentran presentes en los medios, desde programas magazine matutinos de televisión hasta publicaciones en papel. Por ejemplo, en 2020 se publicó el libro Un daño irreversible: la locura transgénero que seduce a nuestras hijas, que fue elegido libro del año por The Time y The Economist y se convirtió en un bestseller. Un libro que invalida y condena las infancias trans, cuestionando la capacidad de los niños, niñas y adolescentes para autodeterminar su género y argumentando que se les está condicionando y enajenando para que experimenten con la transexualidad. Sin embargo, al mismo tiempo, no se cuestiona la capacidad de menores cisgénero o heterosexuales para autodeterminarse como tal. En el libro se identifica la despatologización de la disforia de género como un catalizador de indefensión y confusión. Esto no es más que transfobia encubierta (o no tan encubierta), pues en el presente los discursos de odio necesitan buscar nuevas formas de articularse para no mostrarse demasiado descarados, ya que, afortunadamente, gran parte de la sociedad ya los ha superado o está en proceso de hacerlo. Sin embargo, este tipo de discursos consigue vestirse con capas que les ayudan a llegar al público y, al adquirir cierto grado de sutilidad, permear en la idiosincrasia social. Pero, tras un mínimo análisis, esta capa cae. Desde el título, este libro presenta un lenguaje incendiario y llamando a la histeria con la utilización de las palabras damage y craze; además, saca provecho de los roles de género tradicionales, mencionando solamente a las hijas y argumentando que están siendo seducidas. Esta elección se relaciona con la idea de que las niñas y mujeres deben ser protegidas, que no tienen capacidad de autodeterminación y que son más fácilmente influenciables que los varones. De esta forma, presenta la transgeneridad como algo hostil desde antes incluso de abrir la publicación.
Otro ejemplo muy popular es el de la renombrada escritora británica J. K. Rowling, famosa por la saga Harry Potter. Desde 2019, Rowling ha sido muy vocal en su apoyo a discursos tránsfobos, tanto a través de la red social Twitter (ahora X) como en su ensayo TERF Wars, publicado en 2020 en su página web. En él, se refiere a las mujeres trans como «any man who believes or feels he’s a woman» [hombres que creen o sienten que son mujeres] (Rowling, 10 de junio de 2020), lo cual es solamente uno de los muchos ejemplos de comentarios cargados de transfobia y prejuicio que se pueden leer en el texto. El hecho de que una persona considerada de autoridad en la comunidad literaria sea tan vocal y contundente en sus ideas en contra de la comunidad trans hace que esas ideas cobren fuerza entre su amplio público, continuando abriéndose paso en una sociedad que más bien debería luchar contra la discriminación.
Las estadísticas muestran que las personas pertenecientes a minorías sexuales presentan mayor tendencia al suicidio. Así, un 77% de las personas trans muestran ideas suicidas y el 41% ha intentado acabar con su vida en al menos una ocasión, mientras que en personas cisgénero estos datos se sitúan en 9,2% y 7,2% respectivamente (García-Méndez, 2023, p. 9).
Por otra parte, la violencia contra la mujer se considera por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública que trasciende el ámbito privado (Organización Mundial de la Salud, 2021). En España, en 2023 se registraron 58 feminicidios por parte del Ministerio de Igualdad (s/f), es decir, mujeres víctimas mortales por violencia de género a manos de sus parejas o exparejas. Este dato fue superior a los de los anteriores siete años y el segundo más alto desde 2011. Cabría esperar que estas cifras disminuyeran con el tiempo, sin embargo, esta no parece ser la tendencia.
Uno de los pilares de estos problemas se sitúa en las rígidas normas sociales de género y los estereotipos que se derivan de ellas. Estas no afectan solamente a las mujeres y a las personas disidentes, sino que también a los hombres heterosexuales cisgénero y, en definitiva, a toda la sociedad.
Respecto a las mujeres, las normas de género las sitúan en una situación de vulnerabilidad e inferioridad. Esto no se manifiesta solamente en relación a la posición de cuidadoras o encargadas del trabajo doméstico a las que se les relega, pues esto está medianamente superado y el hecho de que las mujeres estén incorporadas al mercado de trabajo es algo más que asumido. Aunque otros aspectos, como los rígidos estándares de belleza, aún no se han superado.
Las comunidades disidentes son afectadas por las normas de género en cuanto a que representan lo otro. Son personas que se salen de la norma, ya sea en cuanto a su expresión de género, su orientación sexual, intereses o fisicalidad. Cuando existen unas normas, aquello que no encaja en ellas corre el riesgo de ser percibido como indeseable y, en nuestra sociedad actual y, a la luz de la evidente discriminación y violencia sufrida por estas comunidades, así se está percibiendo por parte de una cantidad preocupante de personas.
Los nombres se ven afectados por las normas de género en cuanto a que la masculinidad hegemónica ejerce una enorme presión sobre ellos, penalizando la exteriorización de emociones más allá de la ira o imponiendo estándares físicos o de actitud en los que no todos los hombres tienen por qué encajar.
Los efectos de las normas de género son más sutiles incluso que esto. Por ejemplo, la distribución de los patios de colegio favorece la colocación central de actividades ligadas al género masculino, como son los deportes (especialmente el fútbol), mientras que las niñas quedan relegadas a la periferia y los rincones (Reinares-Egea, 2019, p. 8). Esto da lugar a una posición dominante de los niños con respecto a otros grupos, que inconscientemente aprenden que ocupan una posición privilegiada y de dominación en la jerarquía social. Habría que preguntarse, además, antes que nada, por qué el fútbol en general es mucho más popular entre los niños que entre las niñas, a pesar de que haya excepciones puntuales. Seguramente se llegaría a conclusiones referentes a la socialización, en la que juegan parte factores variados como la familia, la escuela o los medios de comunicación.
Otro ejemplo del efecto de las normas sociales se encuentra en las dinámicas tóxicas y disfuncionales en las relaciones sentimentales, que se dan de manera habitual tanto en parejas adolescentes como adultas. Una relación tóxica se define como aquella en la que se dan «dificultades para solucionar los conflictos, falta de comunicación asertiva, celos, infidelidad, falta de respeto por la opinión y discusiones respecto a la necesidad del vínculo en la pareja» (Andrade et al., 2013, p. 2). Estos elementos pueden aparecer tanto en público como en privado y dan lugar a agresiones reales o simbólicas, abandono y, consecuentemente, dolor y culpa. En este tipo de parejas, el impacto de los roles de género y las ideas sexistas hacen que se normalicen ciertas manifestaciones de violencia y no se consideren hasta que llegan a niveles graves (Ramiro-Gamón, 2022, p. 13).
En relación con esto, cabe mencionar el ejemplo del exitoso programa de telerrealidad La Isla de las Tentaciones. La mecánica de este reality consiste, de forma general, en que varias parejas heterosexuales viajan a dos villas de lujo en República Dominicana donde se les separa por sexos y son «tentados» por solteros y solteras, poniendo a prueba su amor (en el sentido romántico de la palabra) y jugando con los límites y la infidelidad. A lo largo de la emisión, se exhiben comportamientos machistas por parte de ambos sexos, como cuando el resto de los hombres alaban a uno que ha mantenido sexo con una de las tentadoras o cuando las mujeres tachan de «guarras» o «zorras» a las tentadoras, poniendo el foco en ellas en lugar de en sus parejas infieles.
Este tipo de programas tiene impacto en sus consumidores, pues la televisión es un agente de socialización y, además, gran parte de la audiencia de programas como La Isla de las Tentaciones son personas jóvenes que ven influenciado su sistema de valores al convertirse en líderes de masas las personas que parecen en ellos (Pablo-Sáez, de, 2022, p. 2). Como indica de Pablo (2022, p.3), en este programa los participantes actúan como lo harían en su vida privada al olvidarse de la presencia de cámaras. Es en este momento cuando aparecen actitudes retrógradas y tóxicas que se blanquean en la sociedad a través de un tratamiento humorístico de los mismos. Además, indica, en este programa aparecen representaciones arquetípicas de feminidad y masculinidad que, al ser colocadas en un lugar destacado en la pantalla, tienen muchas probabilidades de ser reproducidas por la audiencia. De este modo, actitudes como los celos, la manipulación emocional o la infidelidad, además de los estereotipos de género representados por los y las participantes, se normalizan y encuentran un punto de anclaje en la sociedad. Ninguna de las parejas ejerce violencia física, sin embargo, se presentan numerosos ejemplos de conductas tóxicas arraigadas en los estereotipos de género.
Se menciona La Isla de las Tentaciones por ser el programa más exitoso de este tipo en nuestro país. Sin embargo, existen otros de éxito considerable que comparten rasgos con él, especialmente el de la representación de arquetipos y estereotipos de género que no serán cuestionados, sino que se normalizarán por parte de la audiencia. De este modo, Amor Con Fianza, Jugando con Fuego o Mujeres y Hombres y Viceversa podrían citarse como productos audiovisuales de esta índole.
Otro canal de socialización son los videojuegos, que, como indican Orega-Sánchez y Barba-Alonso (2023) se dirigen a las masas y que «no sólo entretienen, sino que también producen y reproducen un sistema previo de valores, creencias e ideologías dominantes, redificando las relaciones de poder establecidas» (p. 468). Estos tienen un público compuesto mayoritariamente por varones jóvenes, cisgénero, heteronormativo, blanco y eurocéntrico (p. 469). Su estudio, realizado sobre la saga Assasin’s Creed, un conocido videojuego catalogado como histórico, evidencia una representación de los personajes femeninos que perpetúa los roles de género tradicionales, reforzando una visión androcéntrica, patriarcal y heteronormativa (p. 477). Este análisis concurre con lo afirmado en otros estudios respecto a la perpetuación y reproducción de la violencia sexual, los estereotipos de género y la cultura de la violación en el mainstream audiovisual que llega a una audiencia de masas, generalmente acrítica y que puede terminar manifestando mayor predisposición al acoso sexual y una menor empatía con las mujeres que sufren este tipo de violencia (p. 448).
Es necesario actuar para acabar con esta violencia y situaciones de vulnerabilidad que radican en la desinformación, la falta de empatía, el miedo a lo desconocido y la intolerancia, además de contra las normas de género y la perpetuación de estereotipos e ideas retrógradas. El cuerpo docente puede desarrollar un papel fundamental en el proceso de apertura y revisión de ideas del alumnado, que en muchas ocasiones replica comportamientos o pensamientos problemáticos con los que está en contacto en otros ámbitos. La labor docente debe ejercer de contrapeso e incluso de antídoto a estos comportamientos y representar un motor de reflexión. Esto requiere una gran preparación y revisión constante también por parte de los maestros y las maestras. Como indican Heras-Sevilla et al. (2021) «se trata de desarrollar en la comunidad educativa una conciencia ciudadana marcada por el carácter crítico, donde todas y todos asuman su compromiso democrático y de transformación social» (p. 159). La escuela es un potente agente de socialización, por tanto, si desde ella se lucha por educar en igualdad, se incrementan notablemente las posibilidades de alcanzar una sociedad en la que los roles de género y la discriminación por razones relacionadas con éste se hayan erradicado.
La gran mayoría de personas que se están graduando en el presente y que lo harán en el futuro pertenecen a la generación Z y posteriores. Estos individuos se consideran la generación de la globalidad, poseen un manejo superior de las tecnologías y tienen acceso a una enorme cantidad de estímulos e información, además de interés por entrar en contacto con ellos. Se les denomina también la generación de la creatividad y la innovación y se les supone fácilmente adaptables. Gracias a Internet y a las redes sociales, se han democratizado lenguajes que antes pertenecían a las esferas cultas y académicas. Además, se crean espacios de diálogo que pueden no haber estado presentes en el entorno inmediato de las generaciones anteriores. Maioli y Flipuzzi (2016) definen a la generación Z como global, adaptativa, tecnológica, multitaskers, productiva, emprendedora, creativa, innovadora, informada, dialogante, preocupada por los desafíos del mundo moderno y más abierta a la diversidad (p. 91).
Por esto, cabría esperar que la generación Z fuera, hasta el momento, la más preparada y formada en igualdad, respeto y diferencia, cumpliendo la misión de la escuela. Pero, ¿es esto cierto? ¿Están los futuros miembros del cuerpo docente preparados para educar a su futuro alumnado en materias de igualdad, feminismo y asuntos LGTBIQ+? ¿Poseen la suficiente deconstrucción, formación y alfabetización? Es importante que esto sea así, pues jugarán un rol fundamental en la socialización de las futuras generaciones, que deben recibir una formación sólida en cuanto a diversidad y respeto, cumpliendo así con los objetivos de la coeducación. Este trabajo pretende suponer el germen de un estudio que pueda dar lugar a estudios de continuación más amplios para aplicar a estudiantes de Grados de Magisterio o incluso Másteres de Profesorado.
Se sugiere como un primer paso para que personas o equipos con formación más profunda en materia de investigación y estadística lo puedan tomar como punto de partida o, simplemente, como chispa que encienda la inspiración para componer estudios más contundentes y sólidos.
Es importante tratar temas controvertidos en las aulas para que los estudiantes desarrollen su pensamiento histórico y su visión crítica, así como sus competencias sociales (Barba-Alonso, 2024, p. 27). Sin embargo, esto no se hace frecuentemente, ya sea por carencias en la formación inicial de los docentes o por la rigidez del currículum, como muestran los estudios de Cox et al. (2023) u Ortega-Sánchez y Pagès (2022). Esto resulta en que solamente el 4% de futuros docentes estarían dispuestos a formarse para afrontar problemas sociales importantes (Barba-Alonso, 2024, p. 29).
Como Barba-Alonso (2024) continúa diciendo, «no afrontar estos problemas socava el sentido de la democracia» (p. 29). Pero la formación universitaria no aborda explícitamente estos contenidos, en favor de los disciplinares y profesionales, por lo que la formación inicial de las y los docentes a este respecto es deficiente.
Los y las docentes deben tener la suficiente formación respecto a problemas sociales, cuestiones socialmente vivas y temas que generen controversia como para que la educación que proveen se dirija a formar una ciudadanía democrática crítica, con compromiso y responsabilidad hacia problemáticas sociales (Barba-Alonso, 2024, p. 18).
Uno de estos temas esenciales es la diversidad de género (Barba-Alonso, 2024, p. 30), que debe incluirse en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los estudiantes de magisterio parecen manifestar interés en la formación respecto a este tema, sin embargo, acusan una actitud indiferente y neutral por parte de las instituciones (Miralles et al., 2020, p. 232).
No solamente se tiene que la formación en cuanto a la perspectiva de las mujeres es escasa, sino que, además, se está dejando fuera al resto de identidades (Marolla-Gajardo, 2019, p. 15). Como resultado, un tercio de docentes, especialmente los varones, presentan altos niveles de prejuicios hacia la comunidad LGTBIQ+ y los centros escolares no suponen un lugar seguro para la comunidad, pues no se ha superado el tradicionalismo binario y patriarcal de los estereotipos afectivo-sexuales (Barba-Alonso, 2024, p. 30-31). Esto no hace más que seguir evidenciando la necesidad de la formación del cuerpo docente hacia una práctica coeducativa.
Este estudio se centra, principalmente, en una de las líneas nucleares de la investigación en Didáctica de las Ciencias Sociales que indica Barba-Alonso (2024): «-La investigación de las representaciones del profesorado sobre el estudio de la sociedad y sobre su práctica, mapeando los niveles de conciencia histórica del profesorado en formación…» (p. 18).
Sus estudios se han centrado en Didáctica de Ciencias Sociales, pero, ya que todo el cuerpo docente entra en contacto con el alumnado y puede transmitir sus ideales y creencias a través del currículum oculto, este trabajo incluye a docentes en formación independientemente del área al que pretendan dedicarse, en caso de que tengan intención de especializarse. Como él mismo indica, los planes de estudio «están cargados de contenido ético. Por tanto, los juicios morales están presentes en las aulas, haciendo indispensable la formación docente» (Barba-Alonso, 2024, p. 25). Sin embargo, hay investigaciones que evidencian que el discurso de futuros y futuras docentes de Primaria respecto a la construcción de identidades de género se amoldan a narrativas tradicionales con carácter determinista, estereotipado y reproductivo (Barba-Alonso, 2024, p. 26).
De acuerdo con todo lo anterior, se pretende realizar un estudio para comprobar si las personas formándose para impartir docencia en Educación Infantil y Primaria en la Facultad de Ciencias de la Educación de Zamora poseen actitudes suficientes en cuestiones de género y disidencias, que después podrán transmitir a sus futuros alumnos. Esto, en caso de no ser así, podría servir como incentivo a la institución para implantar programas de cambio y refuerzo de los contenidos referidos a estos temas en las titulaciones.
Como objetivo general de la investigación, se tiene el siguiente:
Obtener una visión general de las actitudes del profesorado en formación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL en Zamora respecto a género e identidades LGTBIQ+.
Este objetivo general se logrará a través de los siguientes objetivos específicos:
Estos objetivos específicos se conseguirán mediante el análisis de datos obtenidos a través de una encuesta de tipo cuantitativo que se desarrollará en los siguientes puntos.
La metodología del estudio se basa en las indicaciones de Ortega-Sánchez (2023). Se siguen sus presupuestos para escoger tanto la perspectiva como para el tipo de estudio, la estrategia y el instrumento de recogida de datos.
De esta manera, el presente trabajo se enmarca en las llamadas metodologías feministas (Ortega-Sánchez, 2023, p. 35), que se esfuerzan por retar la mirada masculina como conductora de investigaciones y resultados. Se tienen en cuenta las fuentes de sexismo en investigación, como son el androcentrismo, pues se trata de aplicar un paradigma diferente a la mirada masculina cisheterosexual hacia las mujeres y las disidencias de género; o la insensibilidad de género, pues se tienen en cuenta las categorías de sexo y género como una posible variable (Ortega-Sánchez, 2023, p. 36). El género, además de poder influir en los datos, es una «categoría de experiencia» y se debe luchar, desde la deconstrucción, para empoderar, emancipar, dar voz y visibilizar a grupos oprimidos, resignificando así estructuras de poder que, tradicionalmente, han silenciado a las diversidades (Ortega-Sánchez, 2023, p. 37).
Existen críticas hacia estas metodologías que argumentan que tienen un claro posicionamiento. Sin embargo, se alega que estas críticas se hacen con la intención de preservar el statu quo de opresión masculina. Las investigaciones tradicionales, a pesar de aparentar neutralidad, se han utilizado para perpetrar estructuras que resultan opresivas para las minorías. Se argumenta que «las experiencias personales y la propia subjetividad sobre las desigualdades son parte esencial del proceso investigativo» (Ortega-Sánchez, 2023, p. 38), y las emociones y sentimientos forman parte integral de la investigación; por lo que no se deben tener impedimentos en mostrarlas a la hora de investigar y pretender construir estudios de aparente objetividad (Ortega-Sánchez, 2023, p. 41), siempre y cuando se cuide que no aparezcan sesgos. Además, durante el proceso de recogida de datos, una respuesta emocional a menudo conecta con la veracidad, por eso en este estudio se trata de conectar con situaciones o afirmaciones que puedan darse en el día a día de las personas encuestadas.
Así, se tienen en cuenta los principios de las metodologías feministas (Ortega-Sánchez, 2023, p. 38), como son el dar prioridad a la emancipación de los dominados, la búsqueda de cambio en el statu quo, o que la investigación se realice como un proceso de concienciación y búsqueda de consecuencias políticas que promuevan el empoderamiento y no solamente para expertos como un mero análisis de datos. Con este estudio no solamente se busca evidenciar problemas que necesitan atención, sino que también se trata de promover cambios en aquellas personas que puedan estar perpetuando opresiones. Así, se espera que las personas encuestadas reflexionen sobre algunas de sus actitudes o ideas a raíz de enfrentarse con ellas a través de las preguntas del cuestionario.
Dentro de la investigación educativa, podríamos enmarcar este estudio en los de investigación-acción (Ortega-Sánchez, 2023, p. 42), concretamente en los que trabajan aspectos de la formación continua, ya que se dirige a mejorar los espacios de reflexión más allá de las competencias de enseñanza y aprendizaje de los y las docentes. Se trata de una indagación autorreflexiva desde dentro de la propia institución educativa para comprender las situaciones y plantear perspectivas críticas de mejora (Ortega-Sánchez, 2023, p. 43).
En cuanto a la tipología del estudio, se trata de una investigación primordialmente cuantitativa, a pesar de añadir alguna pregunta de repuesta abierta breve al final. Estos últimos datos se usan como adición al ensayo cualitativo, por lo tanto, esta investigación no se considera mixta (Ortega-Sánchez, 2023, p. 199).
Los estudios cuantitativos buscan comprobar hipótesis a través del análisis de variables y las relaciones entre ellas, buscando regularidades que puedan generalizarse (Ortega-Sánchez, 2023, p. 121). Se trata de buscar la máxima objetividad y racionalidad posible gracias a la transformación de elementos teóricos en valores numéricos, incluso aunque desde las perspectivas feministas se haya criticado la deshumanización de esta tipología de estudios (Ortega-Sánchez, 2023, p. 41). Sin embargo, como ya se ha comentado, se ha cuidado salvaguardar el equilibrio entre objetividad y subjetividad para tratar de poner en primer plano los intereses de emancipación de las minorías tratadas a través de un estudio válido. El objetivo siempre es generar conocimiento, en el caso de las investigaciones cualitativas, basado en datos, partiendo de inquietudes que se convierten en dilemas sociales que podrían suponer un reto para nuestro sistema social (Ortega-Sánchez, 2023, p. 128).
Se sigue un método hipotético-deductivo (Ortega-Sánchez, 2023, p. 124), en el que se parte de hipótesis y se infieren conclusiones que revertirán en la sociedad y en futuras investigaciones. De este modo, se tiene una hipótesis general, así como ideas específicas sobre cómo serán las tendencias de las respuestas para cada pregunta dependiendo del género de las personas encuestadas.
La población o universo de la investigación es el cuerpo de estudiantes de Magisterio en la USAL, y la muestra seleccionada se corresponde con el universo, al ser este finito y abarcable. Sin embargo, no todos los individuos de la muestra han elegido participar en el estudio.
Por supuesto, deben tenerse en cuenta también las limitaciones de las investigaciones cuantitativas (Ortega-Sánchez, 2023, p. 127):
Las fases del estudio son las indicadas por Ortega-Sánchez (2023, p. 129). De este modo, se comienza seleccionando el problema de investigación, cuidando que los elementos queden establecidos, así como el ámbito de la rama y el caso, es decir, las actitudes del alumnado de la USAL respecto a género y cuestiones LGTBIQ+.
Así, se tiene la siguiente pregunta de investigación:
¿Cómo son las actitudes del alumnado de Magisterio en el Campus Universitario de Zamora respecto a cuestiones de género y LGTBIQ+?
Que cumple con las características necesarias al ser clara y acotada, susceptible de tener respuesta, referida a un tema relevante y original.
Tras esto, se continúa con las cinco fases definidas por Ortega-Sánchez (2023, p. 131):
1. Deducción: Partiendo de la teoría y analizando el estado de la cuestión y otros trabajos relacionados, se llega a hipótesis y se obtiene información que se utiliza para mejorar el diseño y las estrategias de la investigación. De este modo, se buscaron estudios de actitudes semejantes ya existentes y se decidió combinar varios con las ideas propias para configurar un instrumento de recogida de datos que respondiera de forma más adecuada a las dimensiones que se quieren medir.
2. Hipótesis: Se formula un enunciado que se cree que corresponde con los hechos, es decir, lo que se pretende averiguar cuando se observen los datos. De esta forma, la hipótesis de este trabajo es que:
El alumnado de los Grados de Magisterio en la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL no tiene suficientes actitudes respecto a problemáticas feministas y LGTBIQ+, especialmente los hombres.
Hipótesis que se ve respaldada por las conclusiones plasmadas en la nueva ley educativa y validada por los esfuerzos desde la Unidad de Igualdad de la USAL para, precisamente, mejorar estos aspectos.
3. Producción de datos: Se trasladan los conceptos a variables que puedan ser cuantificables. Así, este estudio trata de medir las actitudes respecto a las mujeres, las actitudes respecto a la comunidad LGTBIQ+ en general y las actitudes hacia las personas trans. De aquí se pasa a la observación, es decir, aplicar el instrumento de medida para signar valores a los casos. En la presente investigación, la operacionalización tiene que ver con la formulación de las preguntas de la encuesta, cuidando que los ítems guarden relación con lo que se quiere medir. Además, en este punto también se pone especial atención en que los ítems incluidos superen la deseabilidad social, es decir, que las respuestas se den tratando de ajustarse a lo esperable desde el punto de vista de lo políticamente correcto. Es difícil que una persona reconozca explícitamente ser machista u homófoba, incluso puede que ni siquiera sea consciente. Como comenta León-del Rio (2009), «los contenidos del inconsciente ejercen una influencia formativa sobre la psique. Conscientemente, podemos desdeñar esos contenidos, pero inconscientemente respondemos a ellos y a las formas simbólicas con que se expresan» (p. 37). Sin embargo, si los ítems son lo suficientemente sutiles, es posible llegar a esto.
Tras esto, se recolectan los datos, en este caso a partir de fuentes primarias y a través de una encuesta en la plataforma Google Forms y una hoja de cálculo Excel.
4. Análisis de datos: Esta fase consiste en la búsqueda de regularidades o relaciones entre las variables. En este caso se pondrá especial atención a la posible correlación entre las puntuaciones obtenidas y el género de las personas participantes. Se analizará también si existe correlación entre las respuestas y el curso en el que se encuentran.
5. Resultados: Tras analizar los datos y llegar a conclusiones, estas se muestran en el presente informe.
La técnica escogida por considerarse más adecuada a este estudio es la encuesta y, en concreto, el instrumento del cuestionario a través de una encuesta autoadministrada. Esta es la técnica más ampliamente utilizada en investigación social, pues permite la obtención rápida y eficaz de datos. Además, nos permite alcanzar la totalidad del universo, a pesar de que no se puede controlar si las personas decidirán responder o no. Es más, como indica Ortega-Sánchez (p. 149), esta técnica permite gran grado de validez y de fiabilidad.
La entrevista también podría ser una técnica muy potente para una investigación de estas características, pero, lamentablemente, no se cuenta con el tiempo suficiente para utilizar este método.
Se pone atención a la selección y confección de las preguntas y la forma de presentar el cuestionario, haciéndolo lo más sencillo posible, pero manteniendo la profundidad de lo que quiere medirse. Se asume que el rango de alcance es el deseado, pues todas las personas matriculadas en los Grados en Maestro de la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL cuentan con correo electrónico institucional (a través del cual se les hace llegar la encuesta) y acceso a Internet, así como habilidades digitales suficientes para realizar el cuestionario. La intención y el interés por participar está fuera de nuestro alcance y depende solamente de cada individuo.
La encuesta utilizada se fundamenta en escalas ya existentes, de las que se han tomado o parafraseado ítems y a los que se han añadido otros que se consideran de interés para el estudio.
De este modo, varios ítems se basan en algunos del Cuestionario de Actitudes hacia la Igualdad de Géneros, en adelante CAIG (de Sola et al., 2003), de la Escala de Actitud hacia la Homosexualidad, en adelante EAH-10 (Moral y Ortega, 2008), de la Escala de la homofobia manifiesta y sutil de Quiles et al. (2003), de la Escala Moderna de Homofobia de Raja y Stokes de 1998 (León et al., 2005) y la Genderism and Transphobia Scale, en adelante GTS (Hill y Willoughby, 2005).
Como resultado, se presentan 35 ítems en una escala de actitud tipo Likert, la cual consiste en una serie de afirmaciones que apelan al juicio o reacción de la persona que responde. Estos ítems pretenden funcionar como estímulos para la persona encuestada que, al marcar su grado de acuerdo o desacuerdo con dicha afirmación, plasmará su actitud hacia cierto tema o la propiedad que el investigador esté buscando medir (Luna, 2007, p. 1). Cada ítem se acompaña de 5 opciones de respuesta donde 1 significa Totalmente en desacuerdo, 2 significa En desacuerdo, 3 significa Neutral, 4 significa De acuerdo y 5 significa Totalmente de acuerdo,
Al comienzo de la encuesta, se incluyen preguntas de identificación (género, edad, modalidad y lugar de estudios y curso). La que más interesa es el género, pues se prevé que puedan aparecer diferencias en la tendencia de las respuestas entre personas de género masculino y femenino. Se incluye la opción de género no binario y la de no indicar su género, pero no se espera que una gran cantidad de personas entren en estas categorías. También es de especial interés el curso en el que se encuentran las personas que responden.
Al final de la escala, además, se añaden ocho preguntas de respuesta abierta pero breve con carácter exploratorio para obtener una visión del nivel de alfabetización y cercanía de las personas encuestadas respecto a ciertos aspectos. Así, se les pregunta sobre los términos LGTBIQ+, feminismo, género, persona trans y persona no binaria para medir una aproximación a su alfabetización en estos ámbitos. También se les pide mencionar personas o productos audiovisuales para comprobar su contacto con productos culturales queer y feminista en su ámbito privado.
La escala tipo Likert del estudio consta de 35 ítems. Están ordenados en tres bloques, dependiendo de si se refieren a actitudes hacia mujeres, personas LGTBIQ+ en general o a personas trans en particular. Esta estructura no se comunica a las personas encuestadas y el orden se mantiene así para facilitar el posterior análisis de los datos.
Todos los ítems pretenden apelar a actitudes u opiniones consideradas sexistas, LGTBIfóbicas o tránsfobas que podrían pasar desapercibidas o no considerarse como tales. Esto es debido a que se trata de superar la deseabilidad social y dirigir la investigación a manifestaciones más sutiles de estas actitudes. Es complicado que, en el contexto en el que se realiza este estudio, alguien reconozca abiertamente ser una persona machista, homófoba o tránsfoba. De hecho, en muchos casos, estas actitudes están tan arraigadas y normalizadas que ni siquiera se cuestionan y pasan desapercibidas para aquellas personas que las manifiestan. Con los ítems seleccionados se pretende llegar a esa esfera de lo sutil, reflejando situaciones o ideas comunes en el día a día, que aparecen en conversaciones o en las rutinas de las personas, y que no se suelen cuestionar o revisar.
Los primeros quince ítems de la escala apelan a posturas o ideas hacia las mujeres o dentro de la pareja. Se trata de medir actitudes machistas que normalmente pueden pasar desapercibidas por ser sutiles o estar muy arraigadas y normalizadas en la sociedad.
1. Una mujer que sale sola de noche siempre tendrá más probabilidades que un hombre de encontrarse con problemas.
Se parafrasea del ítem 2 del CAIG, «No hay manera de cambiar el hecho de que una mujer que sale sola de noche, siempre tendrá más probabilidades que un hombre de encontrarse con problemas». Este ítem trata de conectar con las ideas respecto al acoso callejero, que sufren en mayoría las mujeres. Un grado alto de acuerdo reflejará el reconocimiento de dicho fenómeno, mientras que un grado bajo supondrá la invalidación y negación del mismo. Se esperan puntuaciones mayores entre las mujeres que entre los hombres.
2. Por su naturaleza, los hombres son peores cuidadores que las mujeres.
Parafraseado del ítem 7 del CAIG, «Los hombres están peor dotados que las mujeres para el cuidado de los niños, los enfermos y los ancianos». Refleja uno de los roles de género social y tradicionalmente atribuidos a la feminidad y, por tanto, a las mujeres: el cuidado. Un grado alto de acuerdo refleja una aceptación de dicho rol. Se espera que las personas con cierto grado de empoderamiento o deconstrucción respecto al género estén en desacuerdo con esta afirmación. Las puntuaciones de las mujeres se esperan menores que las de los hombres.
3. Las mujeres prefieren a un hombre masculino, fuerte y viril.
Tomado del ítem 13 del CAIG, «Aunque no quieran reconocerlo, las mujeres siempre se sentirán más atraídas por los hombres fuertes y viriles». Trata de medir el nivel de acuerdo con el superior valor social atribuido a la masculinidad hegemónica. Además, una puntuación alta en este ítem supone una menor consideración de las mujeres lesbianas y bisexuales. Se espera que las puntuaciones de las mujeres sean menores.
4. Si se me realizara un juicio, preferiría un juez hombre, ya que temería que una jueza mujer fuera menos imparcial.
Parafraseado del ítem 11 del CAIG, «Como jueces los hombres siempre serán más imparciales que las mujeres». Como el ítem 2, este apela a un rasgo socialmente atribuido a la feminidad como es la emocionalidad frente a la racionalidad, atribuida a la masculinidad. Un grado alto de acuerdo con esta afirmación refleja que la persona cree que las mujeres se dejan llevar más por sus emociones que los hombres, a los que se suele atribuir rasgos de racionalidad. Puede reflejar también un grado de desconfianza hacia las mujeres, el hecho de que un juez o una jueza sea imparcial, además de ir en contra de su deber, no tiene por qué depender de su género, sino que pueden entrar en juego numerosos factores. Se espera que la mayoría de las mujeres esté en desacuerdo, pero se esperan puntuaciones mayores entre los hombres.
5. En general, si una mujer no está casada ni vive en pareja, suele ser porque no ha encontrado a nadie que se enamore de ella.
Tomado textualmente del ítem 12 del CAIG. Se relaciona con aspectos normativos relacionados con la pareja y con estereotipos respecto a las mujeres. Conecta con la idea de que encontrar pareja es una prioridad principal de las mujeres, además de situarlas en una posición objetivizada. Se esperan puntuaciones bajas en general, pues se considera que esta visión está medianamente superada. Aun así, se espera que las puntuaciones de los hombres sean algo mayores.
6. Cuando alguien me interesa sexual o románticamente, soy yo quien suele tomar la iniciativa.
Parafraseado del ítem 21 del CAIG, «Es más adecuado que el varón tome la iniciativa en las relaciones sexuales». Este ítem se ha modificado para, en vez de medir el grado en el que las personas consideran que deber ser el hombre quien inicie el acercamiento sexual, medir en su lugar el grado de iniciativa de cada persona a la hora de realizar acercamientos. Se esperan mayores puntuaciones entre hombre que entre mujeres, pues los roles de género sitúan a las mujeres en una posición pasiva mientras la agencia activa se atribuye a los hombres.
7. Por su naturaleza, los hombres necesitan tener sexo más que las mujeres.
Parafraseando el ítem 26 del CAIG, «En general, los varones suelen tener impulsos sexuales más fuertes». La desestimación e invisibilización del apetito sexual de las mujeres conecta con los roles de género tradicionales. Las necesidades sexuales no radican en el sexo, sino que dependen de numerosos factores. Una mayor puntuación en este ítem refleja un grado de acuerdo con la idea sexista de que el apetito sexual de los hombres es distinto al de las mujeres por nacimiento, así como con la posición pasiva de las mujeres. Se esperan puntuaciones altas en general, siendo mayores entre los hombres.
8. No creo que se deban promulgar leyes que protejan a las mujeres, ya que eso crea desigualdad con los hombres.
Ítem de redacción propia que busca explorar el grado de acuerdo o desacuerdo de las personas encuestadas con la legislación en derechos y en protección de minorías y grupos vulnerables. Una puntuación alta en este ítem refleja poca concienciación respecto al hecho de que las mujeres se encuentran en una posición vulnerable y necesitan amparo legal para protegerse respecto a situaciones que radican en el machismo estructural y el patriarcado, como puede ser la violencia de género. Se esperan puntuaciones bajas entre las mujeres y más altas entre los hombres.
9. Una mujer vestida con poca ropa o mostrando la ropa interior se respeta menos que una que viste normal.
Ítem de redacción propia que apela a la objetivización del cuerpo femenino. Una puntuación alta en esta afirmación denota un grado de acuerdo con la idea de que el cuerpo de las mujeres es un objeto de consumo y recipiente de opiniones ajenas. Además, el uso de la palabra normal es intencionado, pues alguien que esté de acuerdo con esta afirmación afirma que vestir con poca ropa es anormal y que, por tanto, existe una forma más adecuada de vestimenta femenina. Se esperan puntuaciones más altas entre los hombres.
10. Si mi pareja sale de fiesta y yo no, siento miedo de que pueda serme infiel.
Ítem de redacción propia que busca explorar actitudes dentro de la pareja relacionadas con el amor romántico y la posesividad. Los celos e inseguridad denotan vínculos inestables en la pareja y formas poco sanas de vincularse. Se espera que las puntuaciones tanto de hombres como de mujeres sean similares, pues estas ideas del amor romántico cuentan con gran arraigo en nuestra sociedad.
11. Es normal que muchos más hombres que mujeres se dediquen a la ciencia.
Ítem de redacción propia. Como se ha comentado anteriormente, la presencia de mujeres en el ámbito STEM disminuye paulatinamente a medida que se avanza en el mundo académico debido a estructuras patriarcales de socialización; algo que, desde la coeducación, se trata de evitar. Estar de acuerdo con que esta afirmación implica estar de acuerdo con las dinámicas sexistas que causan este problema. Se espera que las mujeres estén mayoritariamente en desacuerdo con esta afirmación. Por otra parte, aunque las puntuaciones de los hombres se esperan bajas, se espera que sean mayores que las de las mujeres.
12. Tendría reparos en que mi pareja fuera bisexual.
Este ítem de redacción propia conecta, además de con prejuicios hacia la comunidad bisexual, con actitudes machistas. Se espera que los hombres tengan más reparos respecto a que su pareja sea bisexual que las mujeres, pues la masculinidad hegemónica haría a un hombre sentirse ridiculizado o inferior ante el prospecto de que su pareja mujer deseara a otras mujeres por encima de él.
13. Si mi pareja aumentara mucho de peso, supondría un problema para mi relación.
Este ítem de redacción propia conecta con la superficialidad en las relaciones amorosas, así como la objetivización de los cuerpos. Se espera que las puntuaciones de los hombres sean mayores que las de las mujeres, ya que los cuerpos femeninos se entienden como objetos con más frecuencia que los masculinos.
14. Mantengo conversaciones con personas que podrían estar interesadas en mi y se las oculto a mi pareja.
Ítem de redacción propia que busca conectar con actitudes de irresponsabilidad emocional dentro de la pareja. Se espera que los hombres obtengan puntuaciones más altas que las mujeres por la menor implicación emocional promovida por la masculinidad hegemónica, así como la visión de las mujeres como objetos.
15. Siento incomodidad si mi pareja paga la cena.
Ítem de redacción propia que, nuevamente, trata de apelar a roles de género, pues tradicionalmente se asocia a los hombres con el papel de proveedor y el hecho de que su pareja mujer obtenga un salario superior o pague por comidas, cenas o viajes se entiende como castrante o humillante. Se espera, por tanto, que las puntuaciones obtenidas por los hombres sean mayores a las de las mujeres.
Ítems de actitud hacia el colectivo LGTBIQ+
El siguiente bloque de la encuesta consta de catorce ítems que exploran actitudes hacia la comunidad LGTBIQ+. Se trata de plasmar afirmaciones relacionadas con ideas y actitudes relacionadas con las disidencias de género y orientación sexual. Se espera que las respuestas de los hombres exhiban mayor grado de homofobia que las de las mujeres.
16. La imagen de dos hombres besándose en la boca me produce rechazo o incomodidad.
Ítem parafraseado de la EAH-10, «Ver a dos hombres besándome en la boca me daría asco». Se ha cambiado la palabra asco por otras más sutiles, tratando de apelar a la homofobia más o menos explícita de las personas encuestadas. Mayores puntuaciones en este ítem indican mayor grado de homofobia. Se esperan puntuaciones muy bajas de las mujeres y más altas de los hombres.
17. Si tuviera un hijo, preferiría que no fuera homosexual para que así se ahorrara problemas.
Parafraseado de un ítem de la EAH-10, «Aceptaría la homosexualidad de un hijo». Busca detectar actitudes de culpabilización y victimización hacia las personas LGTBIQ+, en lugar de responsabilizar a la sociedad de las estructuras discriminatorias que perpetúa. Se esperan puntuaciones más altas en los hombres y muy bajas en las mujeres.
18. Es importante que un niño tenga una figura paterna y una figura materna.
Ítem de redacción propia en relación a actitudes hacia la familia nuclear tradicional. Una puntuación alta en este ítem refleja rechazo a formas de familia distintas a la tradicional. Se esperan puntuaciones más altas en los hombres.
19. La homosexualidad es natural.
Ítem reducido de la EAH-10, «La homosexualidad es natural y debe tolerarse». Se trata de un ítem que mide el grado de aceptación de la homosexualidad en general como hecho despatologizado. Mayor puntuación refleja mayor aceptación. Se esperan puntuaciones altas en general, aunque menores en los hombres.
20. Me produce incomodidad ver a un hombre con apariencia o comportamiento femenino.
Combinación y reformulación de los ítems 6 y 7 de la GTS, «I have teased a man because of his feminine appearance or behaviour» y «Men who cross-dress for sexual pleasure disgust me». Pretende medir el grado de homofobia ligada a la disidencia de roles de género en cuanto a apariencia y vestimenta, así como la plumofobia. Se esperan puntuaciones muy bajas en las mujeres y considerablemente más altas en los hombres.
21. Llegado el caso, y en unas determinadas condiciones, yo podría sentir el deseo de tener una relación sexual con alguien de mi propio sexo.
Ítem 7 en la Escala de la homofobia manifiesta y sutil. Se dirige a medir el grado de deconstrucción del deseo, así como la homofobia interiorizada de las personas encuestadas. La negación categórica de este ítem denota mayor rechazo hacia la homosexualidad que si se fuera más flexible ante tal idea. Más allá de que se prevén puntuaciones bajas en general para este ítem, se espera que las puntuaciones entre los hombres sean mucho menores que entre las mujeres, pues las mujeres son menos reacias a identificarse como bisexuales mientras que los hombres rechazan más la idea, al identificarla con la homosexualidad y, por tanto, con disidencia en cuanto a la masculinidad hegemónica, la cual es más penalizada que la disidencia de la feminidad.
22. Los psicólogos y psiquiatras deberían esforzarse por encontrar una cura para la homosexualidad.
Ítem 22 en la Escala Moderna de Homofobia. Apunta a la patologización de las orientaciones sexuales disidentes. Una mayor puntuación en este ítem indica mayor grado de acuerdo con la patologización de las mismas. Se esperan puntuaciones muy bajas en general, ya que el nivel de homofobia recogido en esta afirmación es muy alto.
23. Las parejas homosexuales deberían pasar exactamente el mismo proceso que las heterosexuales para adoptar niños/as.
Parafraseado del ítem 5 de la Escala Moderna de Homofobia, «Las lesbianas que viven en pareja deberían tener el derecho de adoptar niños como lo hacen las parejas heterosexuales». Se ha ampliado el uso de lesbianas a parejas homosexuales en general. Ítem en el que una mayor puntuación indica mayor aceptación y naturalización de la homosexualidad. Se esperan puntuaciones altas en general.
24. Los/as profesores/as deberían tratar de reducir los prejuicios de sus estudiantes hacia la comunidad LGTBIQ+.
Reformulación del ítem 3 de la Escala Moderna de Homofobia, «Los profesores deberían tratar de reducir los prejuicios de los estudiantes acerca de las lesbianas» para incluir a toda la comunidad LGTBIQ+ en general. Este ítem es de especial importancia en este estudio hecho entre personas formándose para ejercer la docencia. Como se ha comentado anteriormente, el cuerpo docente debe incluir entre sus objetivos la formación de su alumnado en cuanto a temas controvertidos y de importancia social. Es un ítem en el que mayor puntuación indica mayor concienciación con esta idea. Se esperan puntuaciones altas en general.
25. He hecho bromas con mis amigos/as sobre hombres que se visten como mujeres.
Traducción del ítem 28 de la GTS, «My friends and I have often joked about men who dress like women». Trata de apuntar a la homofobia explícita manifestada en actitudes de ridiculización y rechazo hacia personas disidentes del género. Una mayor puntuación indica mayor nivel de prejuicio. Se esperan puntuaciones muy bajas en las mujeres y muy altas en los hombres.
26. Sentiría incomodidad de fiesta en un lugar mayoritariamente frecuentado por personas homosexuales.
Parafraseado del ítem 26 de la GTS, «I would go to a bar that was frequented by females who used to be males». Se ha modificado para hacer referencia a la homosexualidad ya que se considera que la formulación de la original denota cierta transfobia, refiriéndose a las mujeres trans como personas que antes eran hombres. Sin embargo, se cree interesante estudiar el nivel de confort de las personas encuestadas en lugares de ambiente. Se espera que las puntuaciones de los hombres en este ítem sean ligeramente mayores a las de las mujeres, ya que las mujeres suelen sentirse más cómodas rodeadas de personas disidentes de la heterosexualidad. No obstante, es difícil evitar la deseabilidad social en este ítem, pues es sencillo por parte de las personas encuestadas prever cuál es la respuesta que se espera desde un punto de vista de corrección política.
27. Igual que existe un día del Orgullo LGTBIQ+, debería existir un día del Orgullo Heterosexual.
Ítem de redacción propia que presenta una afirmación comúnmente utilizada en ámbitos e intervenciones LGTBIfóbicos. Las personas heterosexuales tienen problemas, pero estos no radican en el hecho de que su heterosexualidad sea penalizada por estructuras sociales, lo cual sí sucede con las identidades de las personas LGTBIQ+. Una mayor puntuación en este ítem denota un menor grado de concienciación con esta idea y con las problemáticas que afectan a las personas LGTBIQ+. Se esperan puntuaciones bajas entre las mujeres y muy altas entre los hombres.
28. Si entablara una relación estrecha con una persona LGTBIQ+, evitaría presentarle a mis amigos/as.
Ítem de redacción propia que pretende hacer que las personas encuestadas se cuestionen el nivel de LGTBIfobia en sus círculos cercanos. Una mayor puntuación en este ítem denota mayor LGTBIfobia interiorizada o un entorno en el que priman las ideas y actitudes de intolerancia. Se esperan puntuaciones muy bajas entre las mujeres y altas entre los hombres.
29. Si un/a amigo/a hiciera un comentario despectivo hacia las personas LGTBIQ+, le reprendería, incluso aunque fuera delante de otros/as amigos/as.
Ítem de formulación propia. Trata de medir el grado de implicación personal con la defensa de las personas LGTBIQ+ en general, además de hacer a las personas encuestadas cuestionarse si sus entornos serían lugares seguros para el colectivo. Mayor puntuación en este ítem indica mayor grado de alianza con la comunidad y compromiso con las luchas sociales y por la igualdad, el respeto y la tolerancia. Se esperan puntuaciones altas en las mujeres y bajas en los hombres.
El tercer bloque de la encuesta consta de seis ítems relacionados con actitudes y opiniones respecto a personas trans. En este bloque de preguntas, se esperan respuestas menos diferenciadas entre hombres y mujeres, ya que la temática trans en específico no lleva tanto tiempo presente en la conversación popular como el feminismo o los asuntos LGTBIQ+ en general. Por lo tanto, el nivel de información y de concienciación respecto a las personas trans es menor. Aun así, se espera mayor nivel de concienciación entre las mujeres.
30. Una mujer trans no es una mujer de verdad, incluso aunque se haya operado.
Ítem inspirado en la GTS además de en actitudes frecuentemente observadas en personas que exhiben actitudes de transfobia. Mayor puntuación en este ítem indica menor aceptación de las realidades trans y mayor apego y arraigo del sistema binario sexo-género. Se esperan puntuaciones bajas para las mujeres, aunque no muy bajas, y altas para los hombres.
31. No entiendo que alguien quiera cambiar el sexo con el que nace.
Ítem de redacción propia que trata de medir el nivel de familiaridad y empatía de las personas encuestadas hacia personas trans. Mayor puntuación corresponde a menor entendimiento. Se esperan puntuaciones bajas para las mujeres y altas para los hombres.
32. Una persona trans debe informar de su condición desde el principio cuando liga con alguien.
Ítem de redacción propia. Ser trans supone un rasgo de la persona, pero no necesariamente es algo que tenga por qué ser revelado como antesala al resto de la identidad. Una mayor puntuación indicará más superficialidad y mayor importancia otorgada a la genitalidad de las personas, en detrimento de su valor como personas. Se esperan puntuaciones altas en general.
33. Evitaría ligar con una persona si sé que es trans.
Ítem de redacción propia que, en línea con el anterior, apunta a la superficialidad y el valor superior otorgado a la genitalidad de las personas. Si una persona resulta atractiva y deja de parecerlo al momento de conocer que es trans, el motivo de este cambio arraiga en la transfobia. Se esperan puntuaciones altas, aunque mucho mayores entre los hombres.
34. Si me enterara de que alguien con quien me acuesto es trans, me sentiría violento/a.
Parafraseado del ítem 18 de la GTS, «If I found out that my lover was the other sex, I would get violent». Una mayor puntuación en este ítem denota un menor reconocimiento de las personas trans como personas del género con el que se identifican. Se espera que las puntuaciones en este ítem sean altas en general, sin embargo, se prevé que las puntuaciones de los hombres sean mayores que las de las mujeres, pues la masculinidad hegemónica puede hacer sentir a un hombre heterosexual que tiene relaciones con una mujer trans que, en realidad, las está teniendo con otro hombre, lo cual resultaría una grave ofensa a la normatividad al considerarse, erróneamente, homosexualidad.
35. Si mi mejor amigo/a cambiara de sexo, cambiaría nuestra relación.
Parafraseado del ítem 3 de la GTS, «If I found out that my best friend was changing their sex, I would freak out». Se busca evidenciar si las personas encuestadas otorgan valor al género de las personas de su alrededor por encima de su valor como personas en general o lo que aporten a su vida gracias a su vínculo. Se esperan puntuaciones muy bajas en general, aunque algo mayores para los hombres.
La encuesta termina con ocho preguntas abiertas de respuesta breve en las que se explora la presencia de personas y productos culturales LGTBIQ+ y feministas en las vidas e idiosincrasia de las personas encuestadas. Además de esto, se trata de obtener una aproximación a su nivel de alfabetización con respecto a términos básicos de los temas tratados.
De este modo, se pide a las personas encuestadas que expliquen los significados de las siglas LGTBIQ+ (esperando que no haya problemas con las letras L, G, y B, pero previendo dificultad con la T y, sobre todo, con la I, la Q y el +) y de los términos feminismo, género, persona trans y persona no binaria. Se esperan respuestas bien encaminadas respecto al término feminismo, pero se prevén problemas con los demás.
Asimismo, se pide a las personas encuestadas que nombren tres productos audiovisuales protagonizados por personas LGTBIQ+, así como tres mujeres y tres personas LGTBIQ+ a las que admiren. Se espera que hagan referencia a personas de su ámbito cercano y que no se nombre gran número de personajes públicos, sobre todo respecto a mujeres.
A continuación, se comentan los resultados obtenidos en la encuesta para cada uno de los ítems. Esto se hace mirando a las tendencias de las respuestas tanto de hombres como de mujeres y, además, comparándolas. Solamente dos personas indican ser de género no binario, una prefiere no contestar y otra más no marca ninguna opción en la pregunta sobre su género. Estas personas no se tienen en cuenta en el análisis, al representar una parte ínfima de la muestra.
Finalmente, se analizan tendencias en las preguntas de respuesta abierta.
La encuesta se hizo llegar a todas las personas de la población, es decir, aquellas estudiando los Grados de Maestro, tanto Infantil como Primaria, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL. Respondieron 165 de las 646 matriculadas, es decir, el 25,54%. De estas personas, 120 fueron mujeres, 41 hombres, 2 de género no binario y 2 prefirieron no indicarlo. 40 están en el curso 1. º (10 hombres, 29 mujeres y 1 no indica), 50 de 2. º (11 hombres, 38 mujeres y 1 persona no binaria), 48 de 3. º (19 hombres, 28 mujeres y 1 no contesta), 25 de 4. º (23 mujeres, 1 hombre y 1 persona de género no binario) y 1 mujer de 5º en Doble Titulación. Una mujer de Educación Infantil no indica su curso.
1. Una mujer que sale sola de noche siempre tendrá más probabilidades que un hombre de encontrarse con problemas.
Como se esperaba, la concienciación sobre el acoso callejero parece ser mayor entre las mujeres, pues un mayoritario 77,5% marcan 4 o 5, mientras que un 56% de hombres eligen estas opciones, marcando 5 solamente el 9,76%.
2. Por su naturaleza, los hombres son peores cuidadores que las mujeres.
La mayoría de personas encuestadas (56,66% de mujeres y 63,41% de hombres) rechazan esta afirmación, indicando cierta superación de los roles de género femeninos asociados al cuidado. Sin embargo, llama la atención que el 41,67% de mujeres se muestra neutral, lo que refleja un grado importante de aceptación de esta norma de género. Las puntuaciones de los hombres se esperaban mayores.
3. Las mujeres prefieren a un hombre masculino, fuerte y viril.
Las respuestas de las mujeres están repartidas casi de forma uniforme entre todos los niveles a excepción del total de acuerdo. Esto refleja que no hay una tendencia general a reconocer o a rechazar la posición superior de la masculinidad hegemónica dentro de los esquemas de deseo, aunque es cierto que no se acepta radicalmente. Sin embargo, la mayoría de hombres (41,47% en 4 o 5) está de acuerdo, reflejando el fuerte arraigo de la masculinidad hegemónica en la población masculina. Muchos de ellos (39,02%) se mantienen neutrales.
4. Si se me realizara un juicio, preferiría un juez hombre, ya que temería que una jueza mujer fuera menos imparcial.
La mayoría de personas rechazan categóricamente esta afirmación (72,50% de mujeres y 43,90% de hombres). Sin embargo, los porcentajes de hombres que se muestran neutrales o de acuerdo son superiores a los de mujeres, indicando que la visión de las mujeres como seres más emocionales, que pueden dejarse llevar por esas emociones, está más arraigada en los grupos masculinos.
5. En general, si una mujer no está casada ni vive en pareja, suele ser porque no ha encontrado a nadie que se enamore de ella.
La mayoría de mujeres (80% en 1 y 13,33% en 2) rechaza esta afirmación, siendo casos aislados las que se muestran de acuerdo. Los hombres no la rechazan de forma tan categórica (43,90% en 1 y 29,27% en 2), tendiendo a repartirse entre 1 y 2 más que las mujeres. Pocos se muestran de acuerdo, pero estos son algo superiores a las mujeres.
6. Cuando alguien me interesa sexual o románticamente, soy yo quien suele tomar la iniciativa.
Coincidiendo con la hipótesis, las puntuaciones entre los hombres son mayores, con el 39,03% mostrando iniciativa frente al 20% de mujeres. Esto confirma el papel más pasivo de las mujeres en cuanto a acercamientos románticos y sexuales. Sin embargo, el 31,71% de hombres se muestra en desacuerdo total o parcial, dato que se esperaba menor. También se esperaba que las puntuaciones de las mujeres fueran menores aún.
7. Por su naturaleza, los hombres necesitan tener sexo más que las mujeres.
Contrariamente a lo esperado, esta afirmación parece rechazarse por parte tanto de hombres (41,46% en 1 y 2) como de mujeres (47,5% en 1 y 2). Sin embargo, muchas y muchos se muestran neutrales (25,83% de mujeres y 36,59% de hombres), aunque muy pocas personas están totalmente de acuerdo (5% de mujeres y 4,88% de hombres).
8. No creo que se deban promulgar leyes que protejan a las mujeres, ya que eso crea desigualdad con los hombres.
Como se esperaba, la mayoría de mujeres está en desacuerdo con esta afirmación (78,33% en 1 y 2 y 4,17% en 4 y 5). También como se esperaba, la tendencia de los hombres es diferente; casi la mitad de ellos se muestran neutrales (43,90%) mientras que el 17,08% están de acuerdo. Esto refleja menor concienciación de la situación de las mujeres como grupo vulnerable entre los hombres que entre las mujeres.
9. Una mujer vestida con poca ropa o mostrando la ropa interior se respeta menos que una que viste normal.
La respuesta de las mujeres no es tan baja como se preveía y muestra cierto grado de polarización, con muchas estando de acuerdo y muchas estando en desacuerdo (46,67% y 7,50% en 1 y 2. 30,83% y 5,83% en 4 y 5). Los hombres muestran una actitud más neutral (34,15% en 3) o tienden al rechazo de la afirmación (19,51% en 1 y 31,71% en 2). Esto refleja, sorprendentemente con respecto a lo que se hipotetizaba, un grado de misoginia respecto a la vestimenta mayor entre las mujeres que entre los hombres.
10. Si mi pareja sale de fiesta y yo no, siento miedo de que pueda serme infiel.
Tal y como se hipotetizaba, las tendencias en las respuestas de hombres y mujeres son similares. La mayoría (60,83% y 15% de mujeres y 48,78% y 17,07% de hombres) se encuentran en 1 y 2. Aunque un porcentaje notable de hombres muestra más desconfianza al estar totalmente de acuerdo (9,76%). También es mayor el porcentaje de hombres que se muestra neutral (24,39% frente a 16,67% en mujeres). Esto refleja mayor grado de posesividad, inseguridad y desconfianza por parte de los hombres.
11. Es normal que muchos más hombres que mujeres se dediquen a la ciencia.
La mayoría de mujeres rechaza esta afirmación (66,67% en 1 y 14,17% en 2), dato menor entre los hombres (29,27% en 1 y 24,39% en 2), que se muestran mayoritariamente neutrales (36,59%). Esto ha sorprendido, pues se esperaba que la mayoría tendiera al desacuerdo y que la neutralidad no fuera tan alta. Esto refleja menor concienciación y mayor grado de indiferencia respecto al problema de género en el ámbito STEM entre los hombres, y mayor desencanto o voluntad de cambiarlo entre las mujeres.
12. Tendría reparos en que mi pareja fuera bisexual.
Parce confirmarse que más hombres tendrían reparos en que su pareja fuera bisexual (19,51% en 4 y 14,63% en 5; frente a 10,83% y 9,17% en las mujeres). La mayoría de mujeres (46,67%) no tendrían reparos en absoluto, frente al 29,27% de hombres. Esto confirma una mayor aceptación de la bisexualidad entre las mujeres que entre los hombres, probablemente por efecto de la masculinidad hegemónica.
13. Si mi pareja aumentara mucho de peso, supondría un problema para mi relación.
Como se esperaba, mayor porcentaje de mujeres rechaza esta afirmación (58,33% en 1 y 22,5% en 2; frente a 26,83% en 1 y 29,27% en 2 de los hombres). Casos aislados de mujeres se muestran de acuerdo con ella mientras que el 19,51% de hombres se muestra de acuerdo y el 7,32% totalmente de acuerdo. Esto refleja mayor superficialidad por parte de los hombres, que esperan en mayor grado que sus parejas encajen en los estándares de belleza.
14. Mantengo conversaciones con personas que podrían estar interesadas en mi y se las oculto a mi pareja.
Los hombres obtienen mayores puntuaciones en este ítem. Mientras que un vasto 89,17% de mujeres lo rechaza categóricamente, solo lo hace el 65,85% de hombres. Es cierto que el porcentaje de hombres que se muestra de acuerdo (4,88%) o totalmente de acuerdo (2,44%) no es alto, pero es mayor que el de mujeres (1,67% y 0%) y, como se ha dicho, el rechazo rotundo a la afirmación no es tan contundente. Esto refleja mayor incidencia de actitudes de infidelidad entre los hombres que entre las mujeres.
15. Siento incomodidad si mi pareja paga la cena.
Contrariamente a lo previsto, el porcentaje de hombres que se muestra en desacuerdo (56,10%) o totalmente en desacuerdo (19,51) con esta afirmación supera al de mujeres (53,33% y 15%). Más mujeres que hombres se muestran neutrales (23,33% frente a 17,07%) y porcentajes similares se muestran en desacuerdo (6,67% de mujeres y 7,32% de hombres) o totalmente en desacuerdo (1,67% y 0%). Esto muestra un gran grado de superación de la aceptación del rol de género del hombre como proveedor económico. Las puntuaciones de las mujeres pueden reflejar rechazo a encajar en roles tradicionales de feminidad y a sentirse como trofeos.
16. La imagen de dos hombres besándose en la boca me produce rechazo o incomodidad.
Como se esperaba, las puntuaciones de las mujeres son muy bajas mientras que los hombres exhiben mayor grado de homofobia. Mientras que el 83,19% de mujeres rechaza la afirmación categóricamente, esto solo lo hace el 46,34% de hombres. Por otro lado, mientras solamente el 3,36% de mujeres se sitúa en 4 y el 1,68% en 5, el 14,63% de hombres se posiciona en 4 y el 9,76% en 5. Además, solamente el 6,72% de mujeres se muestra neutral mientras que esto se cumple para el 19,51% de hombres.
17. Si tuviera un hijo, preferiría que no fuera homosexual para que así se ahorrara problemas
De nuevo, las mujeres rechazan la afirmación en mucho mayor grado que los hombres (68,33% y 10,83% en 1 y 2 frente a 31,71% y 17,07%). Las respuestas de los hombres se encuentran repartidas. La mayoría se sitúan en 1 y 2, pero el 24,39% se muestra neutral, el 14,63% está en 4 y el 12,20% en 5. Esto indica que los hombres muestran mayor actitud de victimización hacia personas LGTBIQ+.
18. Es importante que un niño tenga una figura paterna y una figura materna.
Las puntuaciones de los hombres en este ítem son muy superiores a las de las mujeres. Así, el 26,83% se muestran neutrales frente al 19,33%, el 19,51% se pronuncian de acuerdo frente al 13,45% y el 29,27% (el mayor dato entre los hombres) se declaran totalmente de acuerdo frente al 7,56% de las mujeres (el menor dato). La mayoría de las mujeres se muestran en desacuerdo (48,74% se muestran en desacuerdo total y 10,92% en desacuerdo). Sin embargo, las mujeres que se muestran neutrales o en desacuerdo son el 40,34%. Esto indica que un gran porcentaje, tanto de hombres como de mujeres, defienden la supremacía de la familia nuclear tradicional, lo cual supone, indirectamente, una invalidación de las formas de vida disidentes.
19. La homosexualidad es natural.
La mayoría de personas encuestadas están de acuerdo con esta afirmación. El 16,67% de mujeres y el 17,07% de hombres se sitúan en 4, y el 64,17% de mujeres y 36,59% de hombres se posicionan en 5. Sin embargo, como se esperaba, muchos más hombres se muestran en desacuerdo (12,20%) y en total desacuerdo (12,20%), además de mostrarse neutrales (21,95% frente al 13,33% de mujeres). Esto indica niveles notablemente mayores de homofobia entre los hombres que entre las mujeres.
20. Me produce incomodidad ver a un hombre con apariencia o comportamiento femenino.
Coincidiendo con la previsión, un mayoritario 89,16% de mujeres se muestra en desacuerdo (75,83% en 1 y 13,33% en 2) mientras que este dato asciende al 41,47% en hombres (34,15% en 1 -menos de la mitad que mujeres- y 7,32% en 2). Por otro lado, el 31,71% de hombres se muestra de acuerdo con el ítem (19,51% en 4 y 12,20% en 5) mientras los casos entre las mujeres son aislados. También es muy superior el porcentaje de hombres que se muestra neutral (26,83% frente al 6,67% de mujeres). Estos datos indican homofobia en un grado mucho mayor entre los hombres que entre las mujeres, que exhiben un grado bajo.
21. Llegado el caso, y en unas determinadas condiciones, yo podría sentir el deseo de tener una relación sexual con alguien de mi propio sexo.
Ratificando lo hipotetizado, las puntuaciones de los hombres son menores que las de las mujeres, reflejando mayor rechazo a la idea de deconstrucción del deseo y experimentación sexual. Así, el 68,29% rechazan rotundamente la afirmación frente al 34,45% de mujeres, mientras que solamente el 7,32% se sitúan en el 5, cifra en la que se situarán los hombres gays o bisexuales que hayan respondido a la encuesta (no se ha tenido en cuenta la orientación sexual de las personas encuestadas, hecho que se tendrá en cuenta en las limitaciones del estudio). Las mujeres no se muestran tan radicales en su rechazo de las propias relaciones homosexuales, con un 22,69% en 2, un 20,17% en posición neutral y un 5,04% en 4. Un 17,65% de mujeres se sitúan en 5, pero, de nuevo, aquí entran mujeres lesbianas y bisexuales que hayan respondido a la encuesta.
22. Los psicólogos y psiquiatras deberían esforzarse por encontrar una cura para la homosexualidad.
Aunque la visión patologizada de la homofobia es pequeña en general, está más presente en hombres que en mujeres. La grandísima mayoría de mujeres (93,33%) se muestran en contra de esta afirmación. Por su parte, los hombres no expresan un rechazo tan radical, situándose en 1 el 65,85% de los mismos. Mientras que las mujeres en posición neutral o de acuerdo con el ítem son aisladas (2,50% en 3, 0,83% en 4 y 0% en 5), los hombres muestran mayor grado en estas posiciones (12,20% en 3, 4,88% en 4 y 4,88% en 5).
23. Las parejas homosexuales deberían pasar exactamente el mismo proceso que las heterosexuales para adoptar niños/as.
Se partía de la hipótesis de que el grado de aceptación de este ítem fuera alto y así es, con el 86,67% de mujeres de acuerdo (14,17% en 4 y 72,50% en 5) y el 73,17% de hombres (24,39% en 4 y 48,78% en 5), aunque los hombres no expresan una avenencia tan contundente como las mujeres, lo cual también se esperaba. Porcentajes muy bajos indican estar de acuerdo: 2,50% en 1 y 1,67% en 2 para las mujeres y 7,32% en 1 y 7,32% en 2 para los hombres. Pero, de nuevo, se observa que los hombres exhiben mayor grado de homofobia, en este caso ante la idea de parejas homosexuales adoptando niños.
24. Los/as profesores/as deberían tratar de reducir los prejuicios de sus estudiantes hacia la comunidad LGTBIQ+.
La concienciación de las mujeres con respecto a la necesidad de tratar este tipo de temas como docentes es mayor. El 71,67% de mujeres está totalmente de acuerdo y el 13,33% de acuerdo, mientras que los casos que expresan desacuerdo son aislados. Sin embargo, aunque la mayoría de hombres están de acuerdo, sus puntuaciones no se acercan a las de las mujeres tanto como se esperaba, pues no lo expresan de forma tan contundente (29,27% en 4 y 36,59% en 5, frente al 71,67% de mujeres en 5).
25. He hecho bromas con mis amigos/as sobre hombres que se visten como mujeres.
Las puntuaciones de hombres y mujeres en este ítem se sitúan de forma contraria. Mientras que la mayoría de mujeres indican total desacuerdo con la afirmación (54,17%), solamente el 12,20% de hombres expresa lo mismo. Sin embargo, mientras que los casos de mujeres que están totalmente de acuerdo son aislados, los de hombres ascienden al 39,02%. Además, en 4 también se sitúa un porcentaje grande de hombres (24,39%). De este modo, el 64,12% de mujeres se sitúa en 1 y 2 mientras el 63,41% de hombres lo hace en 4 y 5. Esto muestra actitudes antitéticas respecto a la ridiculización de la feminidad en hombres. La mayoría de mujeres rechaza esta actitud mientras que la mayoría de hombres confiesa haberla perpetrado.
26. Sentiría incomodidad de fiesta en un lugar mayoritariamente frecuentado por personas homosexuales.
La mayoría de mujeres (65,83%) está totalmente en desacuerdo con esto, lo que probablemente se deba a que los locales de ambiente suelen verse como un espacio seguro para mujeres. Sin embargo, a pesar de se preveía que las puntuaciones de los hombres fueran algo mayores, se partía de la hipótesis de que fueran más similares a las de las mujeres de lo obtenido. El 24,39% de hombres expresa acuerdo con la afirmación y el 12,20% total acuerdo, siendo mayores los porcentajes que indican incomodidad (19,51% en 1 y 19,51% en 2), lo que reafirma el mayor grado de homofobia entre los hombres.
27. Igual que existe un día del Orgullo LGTBIQ+, debería existir un día del Orgullo Heterosexual.
Se confirma lo previsto al tener que más hombres que mujeres estuvieran de acuerdo con esta afirmación y así ha sido (4,88% de hombres en 4 y 21,95% en 5, y 5,83% de mujeres en 4 y 5% en 5). Sin embargo, se esperaba que el dato fuera mayor en los hombres, cuya mayoría se sitúa en la neutralidad (39,02%). De hecho, aunque el grado de avenencia en hombres es muy alto, el segundo dato mayor en los hombres, tras la neutralidad, es el total desacuerdo (26,83%). También se esperaba que un gran porcentaje de mujeres estuviera en desacuerdo, lo cual ha sido así (51,67% en 1 y 16,67% en 2).
28. Si entablara una relación estrecha con una persona LGTBIQ+, evitaría presentarle a mis amigos/as.
Las puntuaciones en este ítem son menores en las mujeres (85,83% de mujeres y 53,66% de hombres en 1, y 9,17% de mujeres y 19,51% de hombres en 2). Sin embargo, las de los hombres no son altas, pues los casos en 4 y en 5 han sido prácticamente inexistentes. Aunque ellos no rechazan la idea propuesta por el ítem de forma rotunda y muchos se sitúan en la neutralidad (24,39% frente al 4,17% de las mujeres).
29. Si un/a amigo/a hiciera un comentario despectivo hacia las personas LGTBIQ+, le reprendería, incluso aunque fuera delante de otros/as amigos/as.
Las mujeres expresan disposición mayoritaria a reprender comentarios LGTBIfóbicos, con un 24,17% en 4 y un 50,83% en 5 y casos aislados en 1 y 2. Los hombres, por el contrario, exhiben mayoritariamente una actitud de neutralidad (31,71%), igual porcentaje que el de los que se muestran de acuerdo con la afirmación (19,51% en 4 y 12,20% en 5). Un 36,59% de hombres guardaría silencio al presenciar actitudes LGTBIfóbicas (12,20% en 1 y 24,39% en 2). Esto indica que los hombres no se atreven tanto como las mujeres a desafiar a sus amigos en cuanto a defender a minorías de género.
30. Una mujer trans no es una mujer de verdad, incluso aunque se haya operado.
Como se esperaba, la mayoría de mujeres están en desacuerdo con esta afirmación (64,17% en 1 y 16,67% en 2). Los hombres, en su mayoría, se sitúan en la neutralidad (29,27%) y, mientras que muchos de ellos están en desacuerdo (26,83% en 1 y 14,63% en 2), un número considerable de ellos se declaran de acuerdo (9,76% en 4 y 19,51% en 5 frente a los 3,33% en 4 y 1,67% en 5 de las mujeres). Esto indica un nivel alto de aceptación de las realidades trans entre las mujeres, pero mucho más bajo entre los hombres. Aunque las puntuaciones de los hombres se esperaban menos neutrales y más altas.
31. No entiendo que alguien quiera cambiar el sexo con el que nace.
En línea con el anterior ítem, se tiene que la gran mayoría de mujeres se muestra en desacuerdo con este (68,33% en 1 y 12,50% en 2) mientras que casos aislados se declaran de acuerdo. Sin embargo, mayores niveles de hombres se muestran de acuerdo (14,63% en 4 y 14,63% en 5), mientras que un 29,27% se muestra en rotundo desacuerdo y un 17,07% en desacuerdo. Como se puede observar, los gráficos de este ítem y el anterior son similares, lo que refuerza la idea de que el nivel de aceptación de las realidades trans entre las mujeres es mayor que entre los hombres.
32. Una persona trans debe informar de su condición desde el principio cuando liga con alguien.
La gran mayoría de hombres se muestra de acuerdo con esta afirmación (24,39% en 4 y 39,02% en 5, mientras que estas cifras son considerablemente menores en las mujeres (13,33% y 14,17%), que se muestran más en desacuerdo (26,67% en 1 y 11,67% en 2 frente a 7,32% y 0% en los hombres). Muchas personas, tanto hombres como mujeres, se sitúan en una posición neutral en este ítem (34,17% de mujeres y 29,27% de hombres), esto es entendible, pues se plantea una idea compleja sobre la que es difícil formar una opinión.
33. Evitaría ligar con una persona si sé que es trans.
Tal y como se hipotetizó, los hombres se muestran mayoritariamente en contra de mantener relaciones con una persona trans (12,20% en 4 y 51,22% en 5), mientras que las mujeres están más abiertas a la idea (30% en 1 y 14,17% en 2). Pero también hay muchas mujeres que están de acuerdo con la afirmación (17,50% en 4 y 15% en 5), aunque sean menos que los hombres. Este dato se esperaba mayor.
De nuevo, porcentajes considerables tanto de hombres como de mujeres se sitúan en un lugar neutral (23,33% en mujeres y 19,51% en hombres). Es probable que durante esta encuesta haya sido la primera vez que se plantean esta cuestión, por lo que se esperaba cierto grado de indecisión.
34. Si me enterara de que alguien con quien me acuesto es trans, me sentiría violento/a.
Ya que se preveía menos rechazo por parte de las mujeres ante estar con una persona trans, también se esperaba menor nivel de avenencia con esta afirmación, pero, aunque se esperaba que las puntuaciones en general fueran altas, la realidad es que la gran mayoría se ha mostrado en desacuerdo (37,82% en 1 y 14,29% en 2). Los hombres, por su parte y también como se esperaba, se muestran de acuerdo con el ítem, situándose el 15% en 4 y el 27,50% en 5. De nuevo, los porcentajes tanto de hombres como de mujeres que se sitúan en una posición neutral son altos (28,57% para mujeres y 27,50% para hombres). Llama la atención el hecho de que un porcentaje similar se muestre neutral pero el resto de respuestas sean simétricas, estando la mayoría del resto de mujeres en 1 y 2 y la mayoría del resto de hombres en 4 y 5.
35. Si mi mejor amigo/a cambiara de sexo, cambiaría nuestra relación.
Se esperaba que las puntuaciones de este ítem fueran bajas en general, siendo mayores las de los hombres, y así ha sido. Un contundente 88,33% de mujeres está totalmente en desacuerdo y un 0% muestra grado alguno de acuerdo, reflejando que las mujeres están totalmente dispuestas a aceptar la hipotética transexualidad de sus amigas o amigos. Sin embargo, las respuestas de los hombres no son tan categóricas. Un 46,34% se sitúa en 1 pero un considerable 21,95% se muestra indeciso, situándose en 3. Mientras que casi un 20% se muestra de acuerdo con la afirmación, siendo un 12,20% en 4 y un 7,32% en 5. De nuevo, este ítem evidencia mayor grado de aceptación de las personas trans por parte de las mujeres.
Tras este análisis, se comprueba si existen diferencias notables entre las respuestas de personas en el primer año del grado frente a personas en los últimos años. Esto podría indicar que la formación respecto a estos temas durante el grado proporciona conocimientos útiles y contribuye a la deconstrucción. Sin embargo, no se encuentran diferencias sustanciales, lo que parece indicar que las actitudes de las personas encuestadas no dependen de su edad ni de los años pasados en la universidad.
A continuación, se indican algunas de las tendencias generales en las respuestas a las preguntas abiertas breves.
¿Qué significan las siglas LGTBIQ+?
En general, no hay problemas con las letras L, G, y B. Sin embargo, la mayoría de personas que indican algo respecto de la T, dicen transexuales, término obsoleto que se ha sustituido por trans para incluir más realidades. La mayoría de personas ni siquiera hacen referencia a la Q y solamente unas pocas conocen que la I corresponde a las personas intersexuales.
El encuestado número 94, hombre de primer curso, comenta que «cambia tanto que ya ni lo sé»; el número 105, también de Primero, que «ni lo se ni me importa»; el encuestado número 29, de Tercer curso, dice que son las «personas del orgullo gay», respuestas que no solo reflejan ignorancia sino, además, rechazo explícito.
¿Puedes nombrar a 3 personas LGTBIQ+ a las que admires?
El 38,18% de personas encuestadas, indican que no o dejan la pregunta en blanco. El resto mencionan, principalmente, personajes públicos como artistas. Los Javis y Miley Cyrus son los nombres que más aparecen en este grupo (el 10,64% de las personas que dan alguna respuesta mencionan a Los Javis y el 9,57% a Miley Cyrus). También se repiten Samantha Hudson (6,38% de las respuestas), Abril Zamora (6,38%), Lady Gaga (6,19%) o La Veneno (4,25%). También se nombran influencers, como Dulceia, que aparece en un notable 22% de las respuestas, Jedet (3,19%) o Jorge Cyrus (4,25%). Algunas personas indican a gente de sus círculos como familiares o amigos.
¿Puedes nombrar a 3 mujeres a las que admires?
En esta pregunta, sin embargo, las respuestas que más se repiten se refieren a gente del ámbito personal de las personas encuestadas. Una gran mayoría menciona a sus madres, sus abuelas son las siguientes y también se menciona a muchas hermanas. Entre las respuestas que mencionan a personajes públicos hay una mezcla de mujeres de diferentes ámbitos: música (Bad Gyal, Amy Winehouse, Rosalía, Taylor Swift…), pintura (Frida Kahlo), redes sociales (Violeta, Inés Hernand), deporte (Aitana Bonmatí, Serena Williams), política (Carla Antonelli, Greta Thungberg) o cine (Zendaya, Emma Watson), entre otros. Ninguna se repite un número significativo de veces.
¿Puedes nombrar tres películas o series cuyos protagonistas sean personajes LGTBIQ+?
El 39,39% de personas encuestadas no responden o no pueden nombrar ningún producto audiovisual con personajes LGTBIQ+ como protagonistas. Además, gran parte de las personas que responden no llegan a mencionar tres.
Entre las personas que dan respuestas, se distinguen dos tendencias: Por un lado, se nombran películas o series clásicas que son o fueron populares por tratar temas LGTBIQ+ en un contexto en el que esto no era habitual, como Brokeback Mountain (2005), Física o Química (2008) o Aquí No Hay Quien Viva (2003). Sin embargo, la mayoría de los personajes LGTBIQ+ de estos productos no ocupan un papel protagonista. Por otra parte, siendo la tendencia principal, se nombran productos audiovisuales recientes, la mayoría lanzados a través de plataformas de streaming, en las que la representación de minorías ha incrementado considerablemente: Élite (2018), Heartstopper (2022), Sex Education (2019), Pose (2018), Euphoria (2019) o Veneno (2020), entre otros. También se nombran, aunque en menor proporción, películas recientes de temática queer, como Call Me By Your Name (2017), La Vida de Adèle (2013) o Rojo, Blanco y Sangre Azul (2023).
¿Puedes explicar brevemente qué significa el término «Feminismo»?
El 87,88% de personas encuestadas responde a esta pregunta y, además, da una respuesta aceptable. Las ideas de derechos, lucha o movimiento social y de igualdad entre hombres y mujeres están presentes en la mayoría de respuestas.
Algunas personas expresan una opinión negativa hacia el término, indicando que «lo que hay ahora no es feminismo ni es nada», «sin embargo el feminismo actual no busca lo mismo», «las mujeres quieren ser superiores a los hombres», «defender a la mujer por encima de todas las cosas» o «pero en la actualidad las feministas luchan por más derechos para las mujeres que para los hombres». Todas estas respuestas, a excepción de la última, son dadas por hombres, lo cual se alinea con lo reflejado en la hipótesis.
¿Puedes explicar brevemente qué significa el término «género»?
El 23,03% de personas no responden a esta pregunta. De las personas que responden, la gran mayoría hace mención o referencia al sexo o características fisiológicas. Esto muestra que las personas encuestadas, en general, confunden los términos sexo y género, y que no tienen claro que el género es un constructo sociocultural. Esto es importante tanto en la formación personal como de cara a la educación del futuro alumnado de Infantil y Primaria, pues los docentes deben manejar con soltura los términos referentes a cuestiones que, como se ha visto, se deben tratar en las aulas.
¿Puedes explicar brevemente qué significa el término «persona trans»?
El 12,12% de personas no responden a esta pregunta. De las respuestas dadas, la gran mayoría hace referencia a un cambio de género o de sexo, siendo esta última la más habitual, indicando que se entiende como una elección y, además, teniendo una visión anticuada de las realidades trans, reduciendo la conversación a la genitalia. No sorprenden estas respuestas, especialmente tras ver las de la pregunta anterior.
¿Puedes explicar brevemente qué significa el término «persona no binaria»?
El 17,58% de las personas encuestadas no responden o reconocen que no lo saben. Entre las personas que responden, se detecta una visión binaria del sistema sexo/género, ya que la mayoría indican que son personas que «no se sienten hombre ni mujer». Sin embargo, un número de respuestas hace referencia en cierto modo a la noción de espectro: «persona que no se identifica con ningún género», «no encajar dentro del modo binario de entender el género», «las personas no binarias pueden sentirse más cómodas con una identidad de género mixta, fluida o fuera del espectro binario» o «entienden el género como algo más».
Se considera que los resultados de la encuesta cumplen con el objetivo de ofrecer una visión general de las actitudes de las personas encuestadas tanto en cuando a género como en cuanto a disidencias. Además, se ha obtenido una idea bastante clara de las referencias tanto en mujeres como en personas de la comunidad LGTBIQ+ que poseen las personas que han respondido a la encuesta.
Este estudio se realiza con la intención de obtener una visión general de las actitudes de personas que se están formando para impartir docencia en Educación Infantil o en Educación Primaria en los Grados de Maestro en la Facultad de Ciencias de la Educación del Campus Universitario de Zamora, que forma parte de la Universidad de Salamanca.
La hipótesis prevé que dichas actitudes sean deficientes, hecho que reconoce y trata de paliar la reciente Ley de Educación (LOMLOE), que incluye referencias explícitas a la igualdad de género, y que también se reconoce desde la Unidad de Igualdad de la USAL, así como en publicaciones referentes a educación desde la propia Universidad. Se considera que no se están alcanzando los objetivos en materia de coeducación, a pesar de encontrar el contexto legal favorable.
Las siguientes conclusiones se sacan tras analizar las respuestas de 165 personas a una encuesta tipo Likert de 35 ítems con 5 opciones de respuesta. De estos ítems, quince son referentes a actitudes hacia las mujeres y en la pareja, catorce al colectivo LGTBIQ+ y seis a personas trans. Estos se han fundamentado en ítems de escalas ya existentes a los que se han añadido otros de redacción propia, tratando de medir las actitudes de interés de forma sutil, intentando evitar la deseabilidad social.
Además, tras estos ítems se incluyen ocho preguntas de respuesta abierta corta en las que se pide a las personas encuestadas nombrar mujeres y personas LGTBIQ+ que admiren y productos audiovisuales con personas LGTBIQ+ como protagonistas, así como definir brevemente los términos feminismo, LGTBIQ+, género, persona tras y persona no binara.
Tras obtener las respuestas, estas se analizan principalmente comparando los porcentajes de mujeres y de hombres (los casos de personas no binarias o que no responden respecto a su género son ínfimos) que indican, para cada pregunta, cada uno de los niveles de la escala Likert. Para esto se procesan los datos utilizando el programa Excel y se crean gráficos que recogen y enfrentan dichas dimensiones. Esto permite analizar las tendencias generales de todas las personas encuestadas, además de las tendencias de hombres y mujeres por separado, además de la comparación entre ellas.
Se considera que el objetivo del estudio ha sido cumplido, ya que se ha obtenido una visión general de las actitudes del alumnado de los Grados de Maestro en la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL.
Tal y como se esperaba y como se indicó en la hipótesis, se observa que las actitudes respecto a asuntos de feminismo y LGTBIQ+ del alumnado de Grados de Maestro en Zamora son deficientes, especialmente las de los hombres. Esta deficiencia no es extrema, pero sí es necesario trabajar más estos temas para lograr una coeducación real y efectiva, además de para continuar el camino de progreso en el mundo moderno.
De este modo, se tiene que las actitudes de los hombres tanto hacia mujeres y feminismo como hacia personas LGTBIQ+ en general y trans en particular son más deficientes que las de las mujeres. Lo cual puede estar relacionado con la acción de la masculinidad hegemónica y una menor empatía al no pertenecer, generalmente, a grupos vulnerables o minoritarios.
Además, las actitudes hacia personas trans son deficientes tanto en hombres como mujeres, probablemente debido a la falta de información y alfabetización respecto a este tema. Sin embargo, este es uno de los asuntos sociales más controvertidos de los años recientes y es necesario formarse al respecto, no solamente como ciudadanas y ciudadanos, sino especialmente como docentes.
Llama la atención que la gran mayoría de personas encuestadas afirma estar de acuerdo con que la homosexualidad es natural, pero, sin embargo, exhiben cierto grado de homofobia en el resto de ítems.
Del mismo modo, se encuentra que la alfabetización de las personas encuestadas respecto a temas de género es también deficiente. La diferencia entre sexo y género es algo que no se tiene claro, por ejemplo. Además, parece haber cierta indiferencia hacia referentes de la comunidad LGTBIQ+, pues la mayoría de personas encuestadas no es capaz de nombrar siquiera a tres personas del colectivo.
Muchas de las personas encuestadas no cuentan con referentes femeninos o de la comunidad LGTBIQ+ más allá de sus círculos personales, lo cual puede indicar desinterés y desconexión con respecto a las realidades de grupos vulnerables y minoritarios.
No se encuentran diferencias significativas entre las respuestas de las personas de diferentes cursos, lo que puede indicar que la formación recibida a lo largo del grado respecto a temas de feminismo y LGTBIQ+ no tiene un impacto en las actitudes.
El hecho de que una parte tan grande (el 75%) de la población haya decidido no responder la encuesta, a pesar de haberla recibido, puede mostrar que este tipo de temas y la investigación (incluso aunque se refiera al propio campo al que se pertenece) no suscitan interés entre el alumnado de Grados de la Facultad de Ciencias de la Educación de la USAL.
Durante la realización del estudio, se han encontrado diferentes puntos débiles o limitaciones, que se exponen a continuación y que deben tenerse en cuenta para realizar investigaciones posteriores.
En primer lugar, algunos de los ítems de la encuesta referentes a personas LGTBIQ+ se refieren a hombres, dejando apartadas otras identidades como las lesbianas. Por ejemplo, ítems como «16. La imagen de dos hombres besándose en la boca me produce rechazo o incomodidad» o «25. He hecho bromas con mis amigos/as sobre hombres que se visten como mujeres» solo se refieren a hombres y, aunque la feminidad en hombres está socialmente más penalizada que la masculinidad en mujeres, deberían haberse incluido ítems referidos a este último aspecto también.
Además, sería conveniente que más hombres hubieran respondido a la encuesta. Por ejemplo, solamente ha participado un hombre de cuarto curso.
Otro aspecto a tener en cuenta sería añadir un ítem en las preguntas de identificación iniciales preguntando la orientación sexual de las personas encuestadas. Es probable que las personas disidentes cuenten con un grado mayor de deconstrucción y concienciación respecto a los temas tratados en este estudio que personas cisheteronormativas. Si esto se hubiera tenido en cuenta, es probable que los resultados de los ítems en referencia a personas trans y personas LGTBIQ+ en general hubieran variado con respecto a los obtenidos.
Como conclusión general del estudio, se puede indicar que es necesaria una mayor incidencia en los contenidos y actitudes referentes a género y disidencias en los Grados de Maestro de la USAL en la Facultad de Ciencias de la Educación (Campus Universitario de Zamora). El cuerpo docente debe estar concienciado y preparado para educar a su futuro alumnado respecto a temas controvertidos como los tratados en este estudio. Esto debe comenzar por la formación propia que, como ratifica este trabajo, sigue teniendo el reto de desafiar actitudes y creencias existentes que encierran machismo y LGTBIfobia.
Como docentes, tenemos en nuestras manos una llave hacia el progreso. Debemos utilizarla para abrir tantas puertas como nos sea posible, pero no podremos llegar a ninguna si no empezamos por abrir las que nosotros mismos tenemos delante. Sigamos trabajando, desde las instituciones y a nivel individual, para que cada vez haya menos puertas cerradas y para que las llaves sean cada vez más potentes.
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Journal: Técnica Administrativa
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