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Técnica Administrativa


Índice

Research article

Cuando la crisis se convierte en relato: periodismo, algoritmos y construcción del sentido público en la Comunidad Andina

When crisis becomes narrative: journalism, algorithms, and the construction of public meaning in the Andean Community

Santín Picoita, Franklin Gustavo ⓘ
Universidad Nacional de Loja, Ecuador

Rodríguez Rosell, María del Mar ⓘ
Universidad Católica de Murcia (UCAM), España

Gadea Aiello, Walter Federico ⓘ
Universidad de Huelva, España

Resumen

El artículo parte de una preocupación de analizar el rol del periodismo en la narración de crisis sociales en países de la Comunidad Andina, en la era de la transformación digital y la reconfiguración del ecosistema mediático. Se conceptualiza la crisis como un fenómeno complejo que abarca conflictos políticos, emergencias sanitarias, eventos catastróficos naturales y protestas profundamente vinculadas a desigualdades históricas y estructurales que determinan tanto su desarrollo como su representación mediática. Metodológicamente con un enfoque cualitativo de alcance transversal, se hace una revisión teórica y documental, que se examina como el periodismo ha evolucionado de ser un simple transmisor de información a consolidarse como mediador y constructor de sentido social. Se usa las teorías de la agenda setting, el encuadre informativo en la comunicación de riesgo para comprender los procesos de selección y jerarquización de las crisis, además de los desafíos éticos asociados a la inmediatez, la desinformación, la presión algorítmica y la fragmentación de audiencias en entornos digitales. Como resultado, se observa que las particularidades de la cobertura de las crisis sociales en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú evidencian un debilitamiento del papel del periodismo en la contextualización de los hechos, la visibilización de las injusticias y la orientación de la ciudadanía, lo que afecta su credibilidad y lo desplaza hacia una lógica política condicionada por el pautaje. Se concluye que el periodismo cumple una doble función estratégica: actuar como mediador social —optando por informar con rigor, contextualizar los conflictos y resistir la presión de las lógicas algorítmicas— y contribuir al fortalecimiento de la democracia y de la deliberación pública.

Abstract

The article is grounded in the concern to analyze the role of journalism in narrating social crises in countries of the Andean Community in the era of digital transformation and the reconfiguration of the media ecosystem. Crisis is conceptualized as a complex phenomenon encompassing political conflicts, health emergencies, natural catastrophic events, and protests deeply linked to historical and structural inequalities that shape both their development and their media representation. Methodologically, using a qualitative approach with a cross-sectional scope, the study undertakes a theoretical and documentary review that examines how journalism has evolved from being a mere transmitter of information to becoming a mediator and constructor of social meaning. Agenda-setting theory and framing theory in risk communication are employed to understand the processes of selection and prioritization of crises, as well as the ethical challenges associated with immediacy, disinformation, algorithmic pressure, and audience fragmentation in digital environments. As a result, the particularities of the coverage of social crises in Bolivia, Colombia, Ecuador, and Peru reveal a weakening of journalism’s role in contextualizing events, making injustices visible, and guiding the citizenry, which undermines its credibility and shifts it toward a political logic conditioned by advertising. It is concluded that journalism fulfills a dual strategic function: acting as a social mediator—by choosing to report with rigor, contextualize conflicts, and resist the pressure of algorithmic logics—and contributing to the strengthening of democracy and public deliberation.

Palabras Clave:

periodismo, crisis social, transformación digital   ⓘ

Keyword:

journalism, social crisis, digital transformation - - -

1. Introducción

Conflictos políticos, emergencias sanitarias, eventos catastróficos naturales y protestas sociales son las manifestaciones de la crisis sociales que atraviesan las sociedades contemporáneas.  Estas situaciones no emergen dispersas, sino que están ligadas a las desigualdades históricas, económicas y estructurales que persisten en los distintos aspectos de la sociedad y que condicionan tanto su origen como su desarrollo. Por ejemplo Maya Díaz (1995) registra que la conflictos sociales en violencia no es fenómeno circunstancial, sino una problemática estructural que se intensifica con el deterioro de las condiciones económicas (p. 79). A su vez Vázquez (2024) aborda las crisis como los malestares propios de la modernidad, es decir, es el debilitamiento del estado-nación (p. 6), por ello,  surgen conflictos como el debilitamiento de la economía de un estado y su afectación al pueblo. En la Comunidad Andina, estas crisis se expresan de la misma manera, e incluso con intensidad debido a la debilidad institucional, violencia, exclusión social y modelos económicos no progresistas que construyen escenarios de conflictividad constante y vulnerabilidad. 

En esta incertidumbre representada en crisis, la comunicación y por defecto el periodismo adquiere protagonismo, ya que la manera en que los acontecimientos son narrados y difundidos incide en la percepción social, decisiones colectivas y la unidad social. El periodismo particularmente, se consolida como la clave de la mediación entre los hechos y la ciudadanía, al asumir la responsabilidad de informar, contextualizar y orientar frente a estos escenarios (Ronderos, 2021). Esta función social del periodismo se vuelve relevante porque las crisis involucran amenazas directas a la vida, seguridad y vulnerabilidad de derechos, como ocurre en situaciones de violencia, desastres o conflictos sociales prolongados. Porque en la realidad, el lector considera que 

[resulta] significativo que el análisis inferencial revele que [la audiencia otorga] idéntica credibilidad como fuente al Gobierno que a las víctimas en un contexto actual de desinformación, noticias falsas y bulos. Se concluye que el relato periodístico debería construirse desde el uso equilibrado de fuentes oficiales y no oficiales. (May-Cubero, 2020, p.1)

Con ese enfoque y práctica, el ejercicio periodístico actual, se debe efectuar bajo la conciencia de que se está en un entorno transformado por la digitalización y eso conlleva muchos retos éticos y de responsabilidad. La aparición de estas nuevas tecnologías modifica los tiempos de producción informativa, los formatos narrativos y las dinámicas de circulación de contenidos, que dan lugar a un ecosistema caracterizado por la rapidez, la fragmentación de audiencias y la presión algorítmica (Casero-Ripollés, Feenstra & Tormey, 2016; Solórzano Zambrano, Vélez Álava & Zambrano Santos, 2024). Si bien, esto ha ampliado las posibilidades, pero también presenta problemáticas como la desinformación o fakenews, bulos,  la polarización y la pérdida de rigor y en el ejercicio periodístico.

Armijos Macas (2021) advierte que la velocidad con la que circula la información en entornos digitales afecta la calidad del periodismo, sobre todo en crisis sociales, cuando la urgencia por informar puede anteponerse al análisis crítico de las fuentes, el contexto y el lenguaje. En este escenario, el periodismo no solo tiene el desafío de informar con rapidez, sino también la responsabilidad ética de verificar, contextualizar y evitar la amplificación de narrativas parciales o sensacionalistas que puedan generar miedo, estigmatización o desconfianza social (Medina, 1980; Cerbino, 2005).

Desde el análisis del discurso, Van Dijk (2016) reconoce que el periodismo no se limita a transmitir datos, sino que construye representaciones sociales que influyen la ciudadanía y su interpretación de la realidad y contexto. En las crisis sociales, las representaciones toman una dimensión política y ética, y contribuyen a la comprensión estructural de los problemas, como a su normalización. En este sentido, la selección de temas, el encuadre informativo y el uso del lenguaje se convierten centrales en la construcción del relato público sobre la crisis.

En lo que respecta a la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) estas tensiones se desarrollan en escenarios marcados por crisis políticas, conflictos sociales, disputas territoriales, violencia estructural y profundas desigualdades socioeconómicas. Es ahí, donde el periodismo enfrenta presiones que afectan su independencia y credibilidad, al tiempo que debe responder a una ciudadanía activa en la producción y circulación de información (Fürst, 2020; Blanco-Herrero et al., 2020). La coexistencia de medios tradicionales y nuevos medios configura un espacio híbrido de comunicación en el que se disputan sentidos, legitimidades y narrativas.

Por ejemplo, durante el 2019 los países de América Latina experimentaron un ciclo simultaneo e intensificado de movilizaciones ciudadanas que cuestionaron modelos económicos y políticas públicas vigentes, articulándose en protestas masivas en países como Chile, Ecuador, Bolivia, Colombia, Venezuela y Perú, donde casi todos los sectores sociales (incluyendo movimientos indígenas, estudiantes y sindicatos) confrontaron desigualdades estructurales, exigieron reformas institucionales y expresaron descontento con gobiernos y élites tradicionales, configurando lo que diversos analistas denominan la ‘Primavera Latinoamericana’ como un año de conflictividad social sin precedentes en la región (CNN en Español, 2019).

Por lo tanto, lo que propone este trabajo es comprender la pregunta-problema: cómo el rol del periodismo en la narración de crisis sociales en países de la Comunidad Andina, en la era de la transformación digital y la reconfiguración del ecosistema mediático enfrenta los desafíos éticos, profesionales y tecnológicos (Santín-Picoita et al., 2024; Zhou, 2024; Quandt & Wahl-Jorgensen, 2021; Rogel, Salinas & Camacho, 2016). Su relevancia se sustenta en la necesidad de fortalecer un periodismo ético, crítico y socialmente responsable que contribuya a la comprensión colectiva de las crisis sociales y al ejercicio del derecho a la información. En contextos latinoamericanos caracterizados por la fragilidad institucional y la precarización lo mencionado aporta al debate académico y orienta prácticas profesionales comprometidas con la democracia y la justicia social.

2. Marco teórico

2.1 Crisis social y desigualdades andinas

Las crisis sociales se entienden como procesos complejos que emergen cuando se profundizan tensiones estructurales no resueltas en el ámbito político, económico, social y cultural. Como se mencionaba, la ‘Primavera Latinoamericana’ es un ejemplo histórico simultaneo. 

Estas crisis se demuestran en conflictos, violencia, catástrofes naturales, enfermedades, protestas ciudadanas y colapsos institucionales, y no constituyen hechos aislados, sino manifestaciones de problemáticas históricas (Maya Díaz, 1995). Desde esta perspectiva, la crisis social revela fallas sistémicas que afectan de manera desigual a distintos sectores de la población, especialmente a aquellos marginados.

En lo latinoamericano, las crisis sociales están vinculadas a modelos económicos que reproducen desigualdades, precariedad laboral y exclusión social.  Vázquez (2024), al retomar el pensamiento de Bolívar Echeverría, señala que la modernidad capitalista ha generado una escasez artificial que concentra la riqueza en pocas manos y profundiza la vulnerabilidad de los sectores sociales. Estas condiciones estructurales establecen escenarios en los que la crisis se vuelve crónica y normalizada, afectando la capacidad de las sociedades para responder de manera integral y sostenible.

En pocas palabras, el capitalismo crea escasez para concentrar la riqueza, acción que vuelve permanente las crisis y deja a estas sociedades andinas sin capacidad de respuesta sostenible. 

En los países de la comunidad andina estas dinámicas se manifiestan específicamente en crisis políticas recurrentes, violencia social, conflictos ambientales, migración forzada y debilitamiento de las instituciones democráticas. La crisis no solo impacta en el plano material, sino también en el simbólico, al incidir de manera en que la sociedad percibe la realidad, interpreta los acontecimientos y construye expectativas sobre el futuro (Mainwaring, 2006). 

Es precisamente en este plano de simbolismo emergente donde el periodismo desempeña su rol mediador para comprender la realidad sobre lo expuesto.

2.2 Periodismo mediador y constructor de sentido

En lo digital, señala Albornoz (2018) que el periodismo pasa de ser una práctica centrada en la transmisión de información masiva, hacia una función social amplia, vinculada a la comunicación y la construcción de sentido. Esta acción es impulsada en América Latina por procesos de reflexión crítica sobre el rol que ejercen los medios, y su relación, con las necesidades sociales y culturales de las regiones andinas. En estas situaciones el periodismo refleja su valía y permite a la sociedad descodificar la realidad para entender visiblemente las diversas problemáticas que generan opinión pública.  

Autores como Ronderos (2021) reitera en señalar que el periodismo cumple funciones sociales clave, entre las que destacan la vigilancia del poder, la contextualización de los hechos y la orientación de la ciudadanía. Funciones que toman protagonismo en contextos de crisis sociales, donde la información se convierte en recurso estratégico para comprender la magnitud de los acontecimientos y sus posibles consecuencias. Informar en crisis es un ejercicio de mediación con rigor, responsabilidad y ética.

Desde la perspectiva ética, Medina (1980) advierte que las crisis sociales son momentos o etapas, en donde cada una exige un desempeño responsable del periodismo. La selección de los aspectos a destacar, el uso del lenguaje y la construcción narrativa influyen directamente en la manera en que la ciudadanía interpreta la crisis. En este sentido, el periodismo no solo describe la realidad, sino que participa activamente en su construcción, a ello, se suma el simbolismo de la realidad (Fig. 1).

Modelo de la Construcción Simbólica de la crisis desde la ética periodística(basado en Medina 1980)

En lo que respecta al contexto de las regiones andinas, el ejercicio periodístico enfrenta presiones políticas, económicas y sociales que condicionan su independencia. Márquez-Ramírez, Amado & Fürst (2020); Blanco-Herrero, Alonso & Calderón, (2020); y,  Gutiérrez-Coba (2020) coinciden que el mercado laboral del periodismo en América Latina se caracteriza por la precarización del empleo, la concentración de oportunidades en grandes centros urbanos y la pluriempleabilidad, factores que afectan la estabilidad profesional y la calidad del trabajo periodístico. 

Este panorama investigado y registrado, hace que el periodismo se visualice en condiciones estructurales no favorables, que influyen en la cobertura de las crisis y en la capacidad de los periodistas para ejercer su función social autónoma, para cumplir el papel del periodismo en la contextualización de los hechos, su visbilización de injusticias y la orientación de la ciudadanía. 

2.3 Agenda setting y construcción de la agenda pública

Quizás la teoría de la agenda setting sea anticuada pero en la región andina aún mantiene vitalidad, por ser elemental para comprender el papel de los medios de comunicación en la construcción de la agenda pública. Sostiene que los medios no determinan directamente lo que las personas piensan, pero sí influyen en los temas sobre los que piensan, al seleccionar y jerarquizar determinados asuntos de interés público (Rodríguez, 2004; Rubio Ferreres, 2009). En las crisis, sobre todo políticas y sociales esta función se vuelve significativa, ya que la visibilidad mediática y su tratamiento por parte de los medios de comunicación masiva, en ciertos hechos puede incidir en la percepción de su gravedad y en la respuesta social e institucional. En donde se afecta y vulnera derechos ciudadanos en pro de la democracia, estabilidad y progreso. 

En los países de la Comunidad Andina, la agenda mediática durante las crisis suele estar marcada por tensiones entre la cobertura de hechos inmediatos y la profundización de las causas estructurales. La priorización de la inmediatez y lo emocional puede desplazar el análisis contextual, contribuyendo a una comprensión fragmentada de la crisis. En este sentido, la agenda setting permite analizar cómo los medios deciden qué aspectos de la crisis se visibilizan y cuáles permanecen relegados o invisibilizados.

Un hecho concreto que demuestro lo antes mencionado es las movilizaciones sociales de junio 2022 en Ecuador, en dónde la configuración de la opinión pública fue objeto de disputa en el escenario mediático, es decir, la cobertura de los medios corporativos originó un sesgo informativo que deslegitimó la protesta, asociándola con ataques contra la democracia y dando favoritísimos a las represivas del estado. En contraposición los medios alternativos indígenas visibilizaron los múltiples violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas públicas, lo que evidenció la selección y el encuadre informativo de los temas dados por los medios que influyeron en la polarización social (Cuzco-Gallegos & Vanegas-Toala, 2023).

En vista de esto, por lo tanto, la construcción de la agenda mediática se ve influida por factores externos como intereses políticos, económicos y comerciales. Pero también por el favoritismo informativo de los medios. Estas presiones pueden limitar la diversidad de enfoques y afectar la pluralidad informativa, sobre todo en situaciones en donde la concentración de medios privados reduce la posibilidad de narrativas. Por lo tanto, el periodismo enfrenta el desafío de sostener su función social frente a dinámicas que condicionan la selección y jerarquización de la información. Dejando de lado el beneficio económico. 

2.4 Encuadre informativo, lenguaje y representación de la crisis

El encuadre informativo o framing se refiere a la forma en que los medios presentan los acontecimientos, destacando ciertas informaciones y omitiendo otras, lo que influye en la interpretación que la audiencia hace de la realidad y el momento. Desde este enfoque el periodismo no solo decide qué temas cubrir, sino también cómo narrarlos, atribuyendo responsabilidades, causas y consecuencias (Van Dijk, 2016).

En situaciones de crisis sociales, el encuadre informativo adquiere una dimensión ética y política significativa. El uso de determinados marcos narrativos puede contribuir a la comprensión estructural de los problemas o, por el contrario, reforzar lecturas simplificadas, sensacionalistas o estigmatizantes. Harjanti y Ardiansyah (2024) advierten que el lenguaje periodístico puede convertirse en un arma de doble filo, ya que el uso de etiquetas o términos evaluativos puede representar negativamente a ciertos grupos sociales y profundizar la polarización.

En el contexto digital, el encuadre informativo se ve intensificado por la lógica de la viralidad y la competencia por la atención. Los titulares llamativos, las imágenes impactantes y los mensajes emocionales tienden a difundirse con mayor rapidez, lo que altera la percepción de la crisis y afecta la calidad del debate público (Li, Mahamed & Bidin, 2025). Frente a ello, el periodismo enfrenta la responsabilidad de construir narrativas equilibradas que aporten claridad y contexto.

2.5 Comunicación de riesgo, ética y desinformación

La comunicación de riesgo es clave para analizar la cobertura periodística de crisis que implican amenazas para la salud, la seguridad o el bienestar de la población. Este enfoque destaca la importancia de transmitir información clara, precisa y oportuna, evitando el alarmismo y promoviendo la confianza pública (Trelles Rodríguez et al., 2019). En crisis como pandemias, desastres naturales o conflictos sociales violentos, la información puede influir directamente en el comportamiento de las personas. 

La pandemia dejó claro que advertir y educar de forma ética y correcta desde los medios a la ciudadanía es eficaz, ya que se logró frenar la propagación de la enfermedad. Esto es un hito, suspendió los difusores de rumores (Shi et al., 2025).

Si la información no es correcta, la transformación digital complejiza este escenario al facilitar la circulación masiva de información y desinformación. Casero-Ripollés et al. (2021) señalan que lo digital ha consolidado a las plataformas como actores centrales en la reconfiguración de los procesos comunicativos, los algoritmos priorizan ciertos contenidos y amplifican dinámicas de polarización. García y Calvo (2024) advierten que estos algoritmos refuerzan el sesgo de confirmación, alimentando la radicalización y el conflicto.

Mullah y Zainon (2021) en su búsqueda de apoyar la sistematización de los discursos de odio sostienen que la detección automática se ha vuelto difícil porque existen datos anonadados de humanos. Esto hace que se introduzca sesgos que pueden llevar al sistema clasificar erróneamente y pasar expresiones neutrales e incluso benignas como discurso que reflejan y amplifican prejuicios implícitos. 

En este contexto, el periodismo profesional enfrenta el desafío de combatir la desinformación sin renunciar a la inmediatez informativa. Fürst (2020) sostiene que, a pesar de la multiplicación de canales, la fragmentación de audiencias dificulta la construcción de un relato común que oriente a la sociedad en momentos de crisis. De ahí la necesidad de fortalecer una ética periodística basada en la verificación, la contextualización, profundidad y el respeto.

2.6. Modelo analítico de gestión y narración periodística de la crisis andina

A partir de los enfoques teóricos revisados —crisis social estructural, periodismo como mediador social, agenda setting, encuadre informativo, comunicación de riesgo, ética periodística y transformación digital— se propone un modelo analítico que permite comprender cómo las crisis sociales en los países de la Comunidad Andina son gestionadas y narrados por el periodismo en el ecosistema digital actual. El modelo integra las presiones estructurales, las dinámicas algorítmicas y los marcos narrativos que condicionan la producción periodística, así como sus efectos en la esfera pública.

Modelo de Gestión y Narración Periodística en Crisis Andinas. Fuente. Elaboración propia. 

Como se observa en la figura, el periodismo ocupa una posición central como mediador social entre las crisis estructurales andinas y la esfera pública. La gestión informativa de la crisis se configura a partir de procesos de selección y jerarquización (agenda setting), encuadre narrativo y comunicación de riesgo, atravesados por la presión algorítmica y regulados —o tensionados— por principios éticos. De esta interacción emergen narrativas periodísticas que pueden contribuir tanto a una comprensión contextualizada de la crisis como a la fragmentación, polarización y desinformación del debate público.

3. Metodología

El trabajo es de diseño no experimental, con enfoque cualitativo, de alcance transversal, y carácter descriptivo-analítico, orientado a analizar cómo el rol del periodismo en la narración de crisis sociales en países de la Comunidad Andina, en la era de la transformación digital y la reconfiguración del ecosistema mediático enfrenta los desafíos éticos, profesionales y tecnológicos. Este diseño resulta pertinente por la naturaleza interpretativa, contextual y teórica del objeto de estudio. 

Se configura como un artículo de revisión teórica y documental (Vera Carrasco, 2009), sustentando en el análisis crítico e interpretación de literatura académica especializada.  No se recurre a la recolección de datos empíricos, sino al examen sistemático de fuentes secundarias, lo que permite abordar un fenómeno complejo y multidimensional, cuya producción teórica ha sido amplia y dispersa. 

La revisión documental asume como técnica metodológica para integrar marcos conceptuales, identificar tendencias analíticas y delimitar vacíos en la investigación. 

La muestra documental estuvo constituida por artículos científicos, libros académicos y capítulos de libro, publicados hasta el 2025, recuperados de bases de datos científicas y visibilidad internacional, entre ellas Latindex, Scopus, Scielo y Wos. 

La selección de las fuentes se realizó mediante muestreo intencional y teórico (Otzen, Tamara & Manterola, 2017), a partir de los siguientes criterios de inclusión: 1) Pertinencia temática respecto al periodismo y la cobertura de crisis; 2) Relevancia académica y rigor metodológico de las publicaciones; 3) Vinculación explicita con el contexto andino; 4) Incorporación de enfoques clásicos y contemporáneos, sobre todo aquellos especializados en lo digital, ética y desinformación. 

Las palabras clave usadas fueron: periodismo, crisis social, transformación digital, ética periodística, desinformación, comunidad andina, combinadas mediante operadores booleanos. 

Como técnica principal se empleó el análisis de contenido cualitativo (Cházaro-Arellano, Eva Hortensia, 2024), aplicado a la literatura seleccionada, con el objetivo de identificar patrones conceptuales, enfoques teóricos dominantes y ejes temáticos recurrentes relacionados con el rol del periodismo en contextos de crisis. Este procedimiento permitió examinar cómo se construyen, interpretan y resignifican las narrativas periodísticas en escenarios de alta conflictividad social.

El proceso analítico se estructuró a partir de categorías teóricas previamente definidas, derivadas del marco conceptual del estudio, que funcionaron como dimensiones analíticas, entre las que se incluyen: a) Agenda setting y construcción de la agenda pública; b) Encuadre informativo; Comunicación de riesgo; Ética periodística y desinformación; y, Transformación digital del periodismo. Estas categorías permitieron analizar el periodismo como actor mediador y constructor de sentido social, y no únicamente como transmisor de información.

Dado su carácter teórico-documental, los resultados del estudio no buscan establecer generalizaciones empíricas, sino aportes analíticos y conceptuales que contribuyan a la comprensión del rol del periodismo en la narración de crisis sociales en la comunidad andina. La principal fortaleza metodológica reside en su capacidad integradora, mientras que la principal limitación es la ausencia de datos de campo, aspecto reconocido explícitamente.

Al basarse exclusivamente en fuentes secundarias de acceso público, no fue necesaria la aprobación por parte de un comité de ética en investigación.

4. Resultados

Los resultados se organizan en ejes que permiten comprender el rol del periodismo en la gestión y narración de las crisis sociales en el contexto andino. Son hallazgos conceptuales que emergen del diálogo entre los enfoques teóricos revisados y los contextos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

4.1 El periodismo como mediador social en contextos de crisis andinas

El primer hallazgo es que el periodismo en los países de la Comunidad Andina cumple un rol mediador durante las crisis, al situarse entre los acontecimientos y la ciudadanía para interpretar, contextualizar y dar sentido a realidades. Este rol mediador se manifiesta en la capacidad del periodismo para transformar hechos aislados en relatos comprensibles que permiten a la sociedad identificar causas, consecuencias y responsabilidades (Ronderos, 2021; Palau-Sampio & Cuartero-Naranjo, 2018). Pero de lo contrario puede desnormalizar situaciones. 

Por ejemplo, en la figura de Meltwater (citado en Erazo Patiño, Laverde Rodríguez & Devia Acevedo, 2024) se asocia la proyección negativa de los medios sobre las noticas del Tren de Aragua durante el 2022, reflejado a la ciudadanía.

Tendencias de menciones, 2023. Fuente: Meltwater (2023).

Acciones así, no son consecuentes con la realidad y llevan a la ciudadanía a interpretaciones erradas. En contextos como Ecuador, caracterizado por crisis políticas recurrentes, violencia social y conflictos ambientales, el periodismo enfrenta el desafío de desnormalizar situaciones que se han vuelto parte del paisaje cotidiano. 

Según Armijos Macas (2021), la rapidez informativa no puede anteponerse al análisis crítico del contexto y del lenguaje, ya que la cobertura apresurada puede reforzar narrativas parciales o estigmatizantes. Este hallazgo es extensible a otros países andinos, donde las crisis tienden a ser narradas como eventos aislados, sin profundizar en sus raíces estructurales.

En Bolivia y Perú, las protestas sociales y los conflictos territoriales han evidenciado la importancia del periodismo como actor que articula múltiples voces en escenarios de polarización. La literatura muestra que, cuando el periodismo asume una función mediadora, contribuye a la pluralidad informativa y a la visibilidad de sectores históricamente marginados, fortaleciendo el debate público y la participación ciudadana (Medina Hernández, 2019).

4.2 Agenda mediática y jerarquización de las crisis sociales

Un segundo eje de resultados se relaciona con la construcción de la agenda mediática durante las crisis sociales en los países andinos. La revisión evidencia que los medios desempeñan un papel decisivo al seleccionar y jerarquizar los temas que adquieren visibilidad pública, influyendo en la percepción social de la gravedad y relevancia de los acontecimientos (Rodríguez, 2004; Rubio Ferreres, 2009).

En Colombia, por ejemplo, la cobertura mediática de conflictos armados, protestas y procesos de paz ha mostrado cómo la agenda setting puede priorizar determinados enfoques —como la violencia o el orden público— en detrimento de análisis más profundos sobre las causas sociales y políticas del conflicto. Este patrón también se observa en Ecuador y Perú, donde la atención mediática suele concentrarse en los momentos de mayor tensión, dejando en segundo plano las dinámicas estructurales que originan las crisis (Maya Díaz, 1995).

Se revela que esta lógica de agenda se ve intensificada por la transformación digital y la competencia por la atención en entornos saturados de información. La necesidad de captar audiencias puede llevar a privilegiar contenidos de alto impacto emocional, lo que afecta la profundidad del tratamiento informativo y limita la comprensión integral de las crisis sociales.

4.3 El encuadre informativo y construcción narrativa de la crisis

Otro resultado relevante se vincula con el encuadre informativo utilizado por los medios para narrar las crisis sociales. El lenguaje, los marcos interpretativos y las narrativas empleadas por el periodismo influyen significativamente en la manera en que la ciudadanía percibe los conflictos, identifica a los actores involucrados y atribuye responsabilidades (Van Dijk, 2016).

En los países de la Comunidad Andina, el encuadre informativo de las crisis suele oscilar entre enfoques que buscan contextualizar los hechos y otros que refuerzan lecturas simplificadas o polarizadas. Harjanti y Ardiansyah (2024) advierten que el uso de etiquetas, estereotipos o términos evaluativos puede contribuir a la estigmatización de grupos sociales y a la intensificación del conflicto. Este riesgo es especialmente alto en contextos de protesta social, donde los enfoques narrativos pueden legitimar o deslegitimar determinadas demandas.

El entorno digital amplifica estos encuadres a través de la viralidad y la circulación de contenidos en redes sociales. En este sentido, el periodismo enfrenta el desafío de construir relatos responsables que aporten claridad y eviten el sensacionalismo, especialmente en crisis que implican violencia, desastres o vulneraciones de derechos.

4.4 Transformación digital, desinformación y ética periodística

Un cuarto eje de resultados se refiere al impacto de la transformación digital en la gestión informativa de las crisis sociales. La revisión teórica evidencia que la plataformización de la comunicación ha reconfigurado los procesos de producción, circulación y consumo de información, otorgando la centralidad a los algoritmos y a la lógica de la viralidad (Casero-Ripollés et al., 2021).

En este contexto, la desinformación emerge como uno de los principales desafíos para el periodismo en los países andinos. García y Calvo (2024) señala que los algoritmos tienden a reforzar el sesgo de confirmación y la polarización, dificultando la construcción de un relato común en situaciones de crisis. Fürst (2020) complementa este planteamiento al advertir que la multiplicación de canales no garantiza una ciudadanía mejor informada, sino que puede fragmentar las audiencias y erosionar la confianza en los medios.

Los resultados muestran que, frente a este escenario, la ética periodística se consolida como un elemento clave para la gestión responsable de las crisis. Autores como Medina (1980) y Palau-Sampio & Cuartero-Naranjo (2018) destacan la importancia de un ejercicio profesional basado en la verificación, la contextualización y el respeto por las víctimas, evitando la amplificación de rumores o contenidos no contrastados. En países como Ecuador y Colombia, donde los periodistas enfrentan además riesgos físicos y presiones políticas, sostener estos principios representa un desafío estructural.

4.5 Precarización laboral y condiciones del ejercicio periodístico

El análisis evidencia que las condiciones laborales del periodismo influyen directamente en la cobertura de las crisis sociales en la Comunidad Andina. Rodelo, Minor Montes y Rivera Lugo (2024) señalan que la precarización del empleo periodístico en América Latina se manifiesta en salarios bajos, inestabilidad laboral y pluriempleabilidad, factores que limitan el tiempo y los recursos disponibles para una cobertura profunda y contextualizada.

Este hallazgo resulta transversal a los países analizados, donde muchos periodistas se ven obligados a priorizar la inmediatez y la productividad sobre el análisis crítico, debido a las exigencias del mercado y la competencia digital. 

No obstante, la literatura también destaca la emergencia de medios comunitarios, alternativos y colaborativos que buscan fortalecer un periodismo más cercano a las comunidades y comprometido con la función social de la información (Medina Hernández, 2019).

5. Discusión

El rol del periodismo en la gestión y narración de las crisis sociales en los países de la Comunidad Andina, a partir del contraste entre los hallazgos teóricos y los enfoques conceptuales desarrollados no busca validar hipótesis empíricas, sino interpretar críticamente lo identificado en la literatura y reflexionar sobre sus implicaciones académicas, profesionales y sociales.

En primer lugar, los resultados confirman que el periodismo en contextos de crisis sociales cumple una función que trasciende la mera transmisión de información, reafirmando su papel como mediador y constructor de sentido social. Este hallazgo dialoga directamente con los planteamientos de Ronderos (2021), quien sostiene que el periodismo actúa como vigilancia del poder y orientador de la ciudadanía, especialmente cuando las instituciones estatales muestran debilidades para gestionar los conflictos. En los países andinos, esta función mediadora adquiere un carácter estratégico, ya que las crisis tienden a ser recurrentes y estructurales, lo que exige narrativas periodísticas capaces de desnormalizar la violencia, la exclusión y la desigualdad.

No obstante, la discusión también evidencia una tensión constante entre este ideal normativo del periodismo y las condiciones reales de su ejercicio. La precarización laboral señaladas por Rodelo, Minor Montes y Rivera Lugo (2024) limita la capacidad de los periodistas para desarrollar coberturas profundas y contextualizadas, favoreciendo prácticas informativas centradas en la inmediatez. Esta situación refuerza lo advertido por Medina (1980) y Palau-Sampio & Cuartero-Naranjo (2018), quienes subrayan que la presión por informar rápidamente puede derivar en narrativas superficiales o sensacionalistas que debilitan la función social del periodismo durante las crisis.

En relación con la agenda setting, los resultados muestran que la jerarquización de los temas de crisis en los medios andinos responde tanto a criterios periodísticos como a presiones externas de carácter político y económico. Este hallazgo coincide con los planteamientos de Rodríguez (2004) y Rubio Ferreres (2009), quienes sostienen que la agenda mediática no es neutra, sino el resultado de decisiones editoriales que influyen en la percepción pública de los problemas sociales. En contextos como Colombia, Ecuador o Perú, la priorización de ciertos enfoques —como el orden público o la conflictividad inmediata— tiende a desplazar el análisis de las causas estructurales, lo que limita la comprensión integral de las crisis.

Desde la perspectiva del encuadre informativo, la discusión permite observar cómo los encuadres informativos utilizados por los medios influyen en la representación de los actores sociales involucrados en las crisis. El análisis confirma lo señalado por Van Dijk (2016) respecto a que el discurso periodístico construye representaciones sociales que pueden legitimar o deslegitimar demandas, actores y acciones colectivas. En el contexto andino, el uso de determinados marcos narrativos durante protestas sociales o conflictos territoriales puede contribuir tanto a la visibilización de injusticias como a la estigmatización de grupos sociales, tal como advierten Harjanti y Ardiansyah (2024).

La discusión también pone de relieve el impacto de la transformación digital en la gestión informativa de las crisis sociales. La plataformización de la comunicación, descrita por Casero-Ripollés et al. (2021), ha reconfigurado los procesos de producción y circulación de noticias, introduciendo lógicas algorítmicas que priorizan contenidos polarizantes o emocionalmente intensos. Este fenómeno refuerza lo planteado García y Calvo (2024) sobre el sesgo de confirmación y la radicalización en entornos digitales, lo que dificulta la construcción de relatos periodísticos equilibrados y contextualizados.

En este escenario, la desinformación emerge como uno de los principales desafíos para el periodismo andino. Fürst (2020) advierte que la multiplicación de canales y voces no garantiza una ciudadanía mejor informada, sino que puede fragmentar el espacio público y erosionar la confianza en los medios. La discusión de los resultados confirma esta problemática, especialmente en crisis sanitarias, políticas o de seguridad, donde la circulación de información no verificada puede generar miedo, confusión y desconfianza institucional.

Frente a estos desafíos, la ética periodística se consolida como un eje transversal en la discusión. Los planteamientos de Medina (1980) y Palau-Sampio & Cuartero-Naranjo (2018) refuerzan la necesidad de un ejercicio profesional basado en la verificación, la contextualización y el respeto por las víctimas, principios que adquieren mayor relevancia en contextos de crisis. En los países de la Comunidad Andina, donde los periodistas enfrentan además riesgos físicos, presiones políticas y censura indirecta, sostener estos principios éticos representa un desafío estructural que va más allá de la voluntad individual.

La discusión permite reconocer la emergencia de alternativas periodísticas que buscan contrarrestar estas limitaciones, como los medios comunitarios, digitales y colaborativos. Tal como señalan Medina Hernández (2019), estas iniciativas fortalecen la relación entre periodismo y comunidad, promoviendo narrativas más inclusivas y participativas. En el contexto andino, estas experiencias representan una oportunidad para reconfigurar el rol del periodismo en la gestión de las crisis sociales, apostando por una comunicación más cercana, plural y socialmente comprometida.

Se evidencia finalmente que el periodismo en la Comunidad Andina se encuentra atravesado por tensiones estructurales, tecnológicas y éticas que condicionan su capacidad para gestionar y narrar las crisis sociales. Sin embargo, también confirma su potencial como actor clave en la construcción de sentido social, siempre que se fortalezcan las condiciones profesionales, éticas y estructurales que permitan un ejercicio periodístico crítico y responsable.

6. Conclusiones

El análisis teórico y documental desarrollado en este artículo permite concluir que el periodismo desempeña un rol social estratégico en la gestión y narración de las crisis sociales en los países de la Comunidad Andina, particularmente en contextos caracterizados por desigualdades estructurales, fragilidad institucional y conflictividad. Lejos de limitarse a la transmisión de información, el periodismo actúa como mediador y constructor de sentido social, influyendo de manera directa en la forma en que la ciudadanía comprende, interpreta y responde a escenarios de alta incertidumbre (Ronderos, 2021; Van Dijk, 2016).

Se confirma que las crisis sociales en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú no pueden ser comprendidas como acontecimientos aislados, sino como manifestaciones de problemáticas históricas y estructurales que atraviesan a las sociedades andinas. En este sentido, el periodismo tiene la responsabilidad de desnormalizar la crisis, evitando narrativas fragmentadas o sensacionalistas y promoviendo una comprensión contextualizada que visibilice las causas profundas de los conflictos sociales (Maya Díaz, 1995). Esta función resulta clave para contrarrestar la banalización de la violencia, la exclusión y la desigualdad en el discurso público.

El estudio evidencia que la agenda mediática y los procesos de jerarquización informativa influyen significativamente en la percepción social de las crisis. La priorización de ciertos temas y enfoques, condicionada por presiones políticas, económicas y por la lógica de la inmediatez, tiende a desplazar el análisis estructural de los problemas sociales, limitando la comprensión integral de los mismos (Rodríguez, 2004; Rubio Ferreres, 2009). En los países de la Comunidad Andina, esta dinámica se ve intensificada por la concentración de medios y la competencia por la atención en entornos digitales saturados de información.

Asimismo, destaca la relevancia del encuadre informativo y del uso del lenguaje en la construcción del relato periodístico sobre las crisis sociales. Los encuadres informativos no solo describen los hechos, sino que atribuyen responsabilidades, legitiman o deslegitiman actores y configuran representaciones sociales que pueden reforzar o cuestionar relaciones de poder existentes (Van Dijk, 2016). En contextos de protesta social y conflicto, el uso de marcos narrativos simplificados o estigmatizantes puede profundizar la polarización y afectar la cohesión social, tal como advierten Harjanti y Ardiansyah (2024).

La transformación digital emerge también como un factor transversal que reconfigura el ejercicio periodístico en la gestión de las crisis sociales. La plataformización de la comunicación ha ampliado las posibilidades de participación ciudadana y circulación de información, pero también ha intensificado problemáticas como la desinformación, la polarización y la fragmentación de audiencias (Casero-Ripollés et al., 2021; Fürst, 2020). En este escenario, los algoritmos y la lógica de la viralidad tienden a privilegiar contenidos emocionales y polarizantes, lo que dificulta la construcción de relatos periodísticos equilibrados y responsables García y Calvo (2024).

Además, se subraya que la ética periodística constituye un eje fundamental para enfrentar estos desafíos. Principios como la verificación, la contextualización, la transparencia y el respeto por las víctimas adquieren una relevancia particular en contextos de crisis, donde la información puede tener consecuencias directas sobre el comportamiento social y la confianza pública (Medina, 1980; Palau-Sampio & Cuartero-Naranjo (2018). No obstante, el estudio reconoce que el ejercicio ético del periodismo se ve condicionado por las condiciones laborales de la profesión en la región andina, marcadas por la precarización, la inestabilidad y las presiones externas.

A pesar de estas limitaciones estructurales, existen oportunidades para fortalecer el rol del periodismo en la gestión y narración de las crisis sociales en la Comunidad Andina. La emergencia de medios comunitarios, digitales y colaborativos representa una alternativa para promover narrativas más inclusivas, plurales y comprometidas con las realidades locales, fortaleciendo la relación entre periodismo y ciudadanía (Medina Hernández, 2019). Estas experiencias abren posibilidades para repensar el ejercicio periodístico desde una perspectiva ética, crítica y socialmente responsable.

El estudio se suma como aporte al debate académico latinoamericano al ofrecer una síntesis teórica actualizada sobre el papel del periodismo en contextos de crisis sociales y al destacar la necesidad de consolidar un periodismo que contribuya activamente a la comprensión colectiva.

Bibliografía - Bibliography


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Cuando la crisis se convierte en relato: periodismo, algoritmos y construcción del sentido público en la Comunidad Andina

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Ciencia y Técnica Administrativa - CyTA

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Journal: Técnica Administrativa

Volume: 25 , Number: 4, Order: 2 ; ISSUE: 108

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URL: www.cyta.com.ar/ta/article.php?id=250402

License: Atribución 4.0 - Internacional (CC BY 4.0)

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Registro ISSN: 1666-1680


Cita del artículo

(2026). Cuando la crisis se convierte en relato: periodismo, algoritmos y construcción del sentido público en la Comunidad Andina. Técnica Administrativa. 25(4), 2. https://www.cyta.com.ar/ta/article.php?id=250402

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