Ciencia y Técnica Admistrativa

Research article

Vocaciones productivas nativas o herencias ancestrales para la oferta de productos turísticos en los Pueblos Palafitos de la Ciénaga Grande De Santa Marta

Native productive vocations or ancestral inheritances for the offering of tourist products in the Palafitos Towns of the Ciénaga Grande De Santa Marta

Polo de Lobatón, Gregoria del Rosario

Universidad del Magdalena

gregpolo1@hotmail.com

Issa Fontalvo, Sugey Martha

Centro de Logística y Promoción Ecoturística del SENA Magdalena, Santa Marta, Magdalena, Colombia. Sennova

sugeyissa@hotmail.com

Rosenstiehl Martínez, José Luis

Universidad Cooperativa de Colombia

jlrosensm@yahoo.com

Resumen

Se muestra el resultado de un proyecto social que busca determinar las estrategias de innovación para la oferta de productos turísticos con miras al mejoramiento de la calidad de vida en vía al desarrollo de las poblaciones palafíticas de la Ciénaga Grande de Santa Marta. En este sentido, se identificaron las vocaciones productivas por arraigo o herencias ancestrales por solución a necesidades nativas, para la oferta de productos turísticos en la región. Los resultados muestran las vocaciones productivas practicadas en la región que tributan a la zona como destino para un turismo sostenible.

Abstract

The result of a social project that seeks to determine the innovation strategies for the offer of tourist products is shown with a view to improving the quality of life in the development of the stilt populations of the Ciénaga Grande de Santa Marta. In this sense, productive vocations were identified by roots or ancestral inheritances by solution to native needs, for the offer of tourist products in the region. The results show the productive vocations practiced in the region that contribute to the area as a destination for sustainable tourism.

Palabras Clave:

vocación productiva, transformación social, productos turísticos

Keyword:

productive vocation, social transformation, tourist products

Introducción

La presente investigación corresponde al desarrollo de uno de los objetivos específicos del proyecto denominado “Estrategias de innovación para la oferta de productos turísticos en vía al desarrollo social de las poblaciones palafíticas de la Ciénaga Grande de Santa Marta”. En este sentido, para los objetivos del presente artículo se buscó   identificar las vocaciones productivas o herencias ancestrales por el arraigo por solución a necesidades nativas, para la oferta de productos turísticos en la región.

El proceso metodológico, se apoyó inicialmente en la revisión documental, logró permitir descomponer la variable herencias ancestrales, en tres dimensiones: condiciones, componentes objetivos y las dimensiones que, con sus respectivos indicadores de comportamiento, constituyen los objetivos de la presente investigación.

Es importante explicar que, para el alcance de los objetivos, se utilizaron diferentes enfoques metodológicos, un enfoque documental para la investigación exploratoria sobre las condiciones de calidad, un enfoque cualitativo para el objetivo de identificar los componentes objetivos; y un enfoque epistemológico positivista para obtener los resultados cuantitativos de las dimensiones de la herencia ancestral de los pobladores de los asentamientos palafitos de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Los resultados, identificaron las vocaciones productivas practicadas en la región, concentradas en la pesca artesanal como única actividad económica y medio de subsistencia, expresado por algunas demarcaciones de tipo cultural, formas de pobreza, el inmediatismo; puesto que, esta no requiere de planeación, y por su condición de recolector denota poco esfuerzo. Estos apartes impiden el crecimiento económico en relación directamente proporcional a los poblacionales.

Apoyo teórico

Vocaciones de pobladores de los asentamientos palafitos

Para iniciar este aparte se entenderá que, originariamente la palabra vocación proviene del latín vocatio, que se derivó, a su vez, del verbo vocare ‘llamar’, vocablo que tiene su origen en la raíz indoeuropea wekw-, de la cual provienen también voz, evocar, invocar, provocar y vocabulario. Teniendo esto por conocimiento previo, se asociará para efecto de este escrito que la vocación productiva será entonces, el llamado o sentir de cada persona para dedicarse a una actividad en especial como forma de vida o de estimar el sustento para satisfacer sus necesidades y las de su núcleo familiar.

Para Angulo (1978) citado por Aguilera (2011), en sus estudios arqueológicos, algunos nativos comercializaban el camarón producto de la ciénaga, estos se conocieron como los concheros, encontrados en esta zona, se indica que se formaron por una prolongada acumulación de los primeros asentamientos humanos, que ocuparon la ciénaga en dos sitios: primero en la isla de Salamanca en Los Jagueyes (362 d.C.) y Tasajeras (1077 d.C.). Y seguidamente, en la zona centro oriental de la Ciénaga Grande, en Mina de Oro (487 d.C.) y Loma de López, al margen izquierdo del caño San Joaquín (1032 d.C.). En estos lugares los nativos aborígenes eran de tradición agrícola, evidencia de esto se expresa en hallazgos de herramientas como fragmentos de hachas pulidas, budares, husos y vasijas grandes y medianas para almacenamiento y cocimiento de los alimentos. De su paso terrestre a un ambiente regulado solo por mezcla de aguas dulce y salada, los nativos pierden dependencia de la agricultura e inician (por necesidad de supervivencia) a dedicarse a la pesca, en especial a la recolección de moluscos, producto que fuera luego medio de cambio con los pobladores de la Sierra Nevada de Santa Marta, esto se nota en la presencia de cerámica negra de tradición Tayrona. Indica el autor en su estudio que, el régimen alimenticio de los aborígenes era una dieta rica en proteínas, lo anterior, se indica por la abundancia de conchas y huesos de aves, tortugas, iguanas, caimanes, babillas, venados y espinas de pescados encontradas en las excavaciones de los concheros. Muchas de estas especies se encuentran en la zona.

Como es expresado incluso por los pobladores, las condiciones favorables de la Ciénaga Grande, tales como: la presencia de agua dulce y la pesca abundante de especies marinas y fluviales, permitieron que estos permearan de forma lenta y por etapas. En inicios se dieron campamentos temporales de pescadores, posteriormente a un asentamiento permanente quienes construyeron sus casas sobre estacas de mangle clavadas en el fondo de las ciénagas, que sobresalían el nivel del agua, a las cuales les colocaban un cobertizo de dos aguas que llegaba hasta el nivel del agua de manera que el techo les servía de pared. Fue así como se formaron los actuales pueblos de palafitos de Nueva Venecia (conocido con anterioridad como El Morro), Buenavista y Bocas de Aracataca (o Trojas de Cataca). El más antiguo es Nueva Venecia que se originó en 1847 según Angulo (1978). Las comunidades asentadas en estos territorios acuáticos no tenían noción de propiedad del espacio, lo que, si se considera que sus viviendas sean adaptadas para conservar una temperatura “fresca”, también les permitía guardar sus pertenencias y tener un poco de privacidad. Las viviendas no tienen linderos y solo les sirve de referente el agua y algunas plantaciones de mangle rojo, agua que para ellos no pertenece a nadie.

Calidad de vida

Luego de ambientar el contexto de vocación productiva de los pobladores de los asentamientos palafitos, es importante destacar que, para una mayoría significativa de referencias bibliográficas, la calidad de vida es un proceso de percepción.

Históricamente hablando, Arostegi (1998) explica que, en un primer momento, la expresión calidad de vida aparece en los debates públicos en torno al medio ambiente y al deterioro de las condiciones de vida urbana. Y es durante la década de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, cuando con el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad, surge la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos, así las ciencias sociales inician el desarrollo de los indicadores sociales estadísticos, que permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de una población.

De otro lado, Alguacil (2000) acota que, la calidad de vida es un constructo social, relativamente reciente, que surge en un marco de rápidos y continuos cambios sociales. Es fruto de los procesos sociales que dirigen una incierta transición desde una sociedad industrial a una sociedad post-industrial.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2002) define la calidad de vida como la percepción individual de la propia posición en la vida dentro del contexto del sistema cultural y de valores en que se vive y en relación con sus objetivos, esperanzas, normas y preocupaciones.

De igual manera, Urzúa y Caqueo (2012) en función del desarrollo, señalan que la calidad de vida es definida como la percepción individual de la posición en la vida en el contexto de la cultura y sistema de valores en el cual se vive y su relación con las metas, expectativas, estándares e intereses. Esto favorece el desarrollo a escala humana, el mejor proceso de desarrollo será aquel que permita elevar más la calidad de vida de las personas, afirman los autores Max-Neef,  Elizalde y Hopenhayn (2010).

Schalock, Gardner y Bradley (2006) establecen unos principios de conceptualización de calidad de vida:

  • La calidad de vida es multidimensional y está influida por factores personales. Es decir, tiene los mismos componentes para todas las personas, afirman Schalock y Verdugo (2007).
  • La calidad de vida presenta los mismos componentes en todas las personas.
  • La calidad de vida posee componentes tanto subjetivos como objetivos.
  • La calidad de vida con la autodeterminación, la disposición de recursos, de metas vitales y el sentimiento de pertenencia. su aplicación debe basarse en la evidencia, según Schalock y Verdugo (2007).

Por su parte, García (1991) acota que la calidad de vida posee una serie de características, entre ellas se mencionan las siguientes:

  • La calidad de vida es una dimensión bipolar (positiva vs. negativa) que posibilita, a lo largo del continuo, situar a los diversos niveles o grados alcanzados por el individuo a través de la vida.
  • Es una dimensión subjetiva, en tanto en cuanto es el individuo mismo y no otros quien puede estimar su propia vida en un momento determinado.
  • Es cambiante a lo largo de la vida.
  • Es plural en cuanto que cada individuo tiene un particular punto de vista en función de sus logros, preferencias y necesidades.
  • Es en gran medida relativa a los niveles logrados en el pasado y la estimación que el individuo hace del nivel de calidad de vida de los individuos de su comunidad (también evaluación subjetiva).

Salas y Grisales (2012) aclaran que, aun cuando la calidad de vida puede estar determinada por factores objetivos, su manifestación esencial se aprecia en el orden subjetivo, reflejo de una relación dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo. En otras palabras, la calidad de vida objetiva y la percibida son dos agregados de elementos que interactúan permanentemente en el individuo, y su interpretación depende de los valores que subsisten y los eventos que se suscitan en su entorno, señala Arita (2005) citado por Salas y Grisales (2012).

Por su parte, Cardona y Agudelo (2005) afirman que, la calidad de vida pertenece a un universo ideológico, no tiene sentido si no es en relación con un sistema de valores, y los términos que la han precedido en su genealogía ideológica remiten a una evaluación de la experiencia que de su propia vida tienen los sujetos. La calidad de vida consiste en la sensación de bienestar que puede ser experimentada por las personas y que representa la suma de sensaciones objetivas y subjetivas personales. Asimismo, precisan que el concepto multidimensional sobre la calidad de vida incluye la situación económica, estilos de vida, salud, vivienda, satisfacciones personales, entorno social, entre otras.

De igual manera, Barranco (2009) expresa que, se considera que la calidad de vida es un concepto multidimensional en el cual se integran distintos componentes objetivos como la salud, economía, trabajo, vivienda, relaciones sociales, ocio, medio ambiente, derechos, así como el juicio subjetivo individual y colectivo, acerca del grado en el que se ha alcanzado la satisfacción de necesidades, expectativas, siendo necesario disponer de políticas de bienestar social, basadas en los derechos humanos universales para garantizar la igualdad de oportunidades, concretadas en leyes, planes, programas, servicios y prestaciones, como derechos universales.

En el mismo orden de ideas, se considera oportuno mencionar un grupo de autores conformado por Guerrero et al (2006) quienes en su artículo publican desde la vertiente de las condiciones de vida hasta la experiencia, la percepción y la valoración de estas condiciones, enunciando que la calidad de vida se ha definido como:

  • La calidad de las condiciones de vida de una persona.
  • La satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones vitales.
  • La combinación de componentes objetivos y subjetivos, es decir, las condiciones de vida y la satisfacción con ellas.
  • La combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal ponderadas por la escala de valores, aspiraciones y expectativas personales.

Consideran además los autores que, no existe un criterio absoluto y una forma de medición única, porque todo, en este sentido, es relativo, y aquello es una vida con calidad para unos, para otros no lo es. Una mejor definición pudiera ser la calidad de las vivencias que de la vida tienen las personas. En este sentido, los autores Barrantes y Ureña (2015) interpretan que, la satisfacción con la vida o satisfacción vital refleja una valoración sobre la propia vida y que el bienestar psicológico trasciende los estados afectivos y las valoraciones a partir de la satisfacción vital.

Del mismo modo, Cantú (2015) comenta que es un hecho irrefutable, que el concepto de calidad de vida ha sido utilizado de manera indistinta; por una parte, se han hecho aproximaciones al evaluar aspectos como la satisfacción con la vida, el bienestar subjetivo, la cuantificación de bienes materiales, el estado de salud-enfermedad y las condiciones de vida, entre muchas otras. No obstante, Rivas y Morales (1993), definen calidad de vida como la disponibilidad de recursos materiales, ignorando lo que otros autores subrayan acerca de los indicadores subjetivos y la experiencia vivida por los individuos.

Factores subjetivos y objetivos sobre la calidad de vida

Cummins y Cahill (2000) expresan que, la calidad de vida es a la vez objetiva y subjetiva, siendo cada componente la agregación de siete ámbitos como son el bienestar material, la salud, la productividad, la intimidad, la seguridad, la comunidad, y el bienestar emocional. Los ámbitos objetivos comprenden medidas culturalmente relevantes de bienestar objetivo. Los ámbitos subjetivos comprenden la satisfacción con distintos ámbitos según su peso atribuido e importancia.

Por otra parte, Fadda, y Jirón (2001) explican las condiciones de vida objetivas y subjetivas de los sujetos, indicando que en el plano objetivo se integran todos los elementos de las condiciones en que vive la gente: servicios básicos, entorno, acceso a servicios, espacios físicos y relaciones sociales que estos espacios posibilitan. El plano subjetivo, por su parte, considera tanto las percepciones que las personas tienen acerca de las condiciones objetivas de su vida, como sus necesidades sentidas y sus expectativas de vida. Asimismo, De Pablos y Sánchez (2002) plantean que, la apreciación subjetiva de las personas acerca de sus condiciones de vida no es un logro individual, sino que colectivo, pues involucra al entorno y a los otros.

Fernández (1998) citado por Yasuko et al (2005) plantea que dos son las principales posturas que se debaten actualmente al investigar sobre el tema: la primera sostiene que la calidad de vida se refiere exclusivamente a la percepción subjetiva del individuo acerca de ciertas condiciones de su vida, mientras que la segunda considera que el concepto debe incluir tanto las condiciones subjetivas (relacionadas con la evaluación o apreciación del sujeto de diferentes condiciones de vida) como las objetivas (condiciones evaluadas independientemente del sujeto).

Desde una perspectiva más general, Ardila (2003) propone una definición de calidad de vida, que integra todos los aspectos relevantes explicando que la calidad de vida es un estado de satisfacción general, derivado de la realización de las potencialidades de la persona, que posee aspectos subjetivos y aspectos objetivos. Es una sensación subjetiva de bienestar físico, psicológico y social. Incluye como aspectos subjetivos la intimidad, la expresión emocional, la seguridad percibida, la productividad personal y la salud objetiva. Como aspectos objetivos el bienestar material, las relaciones armónicas con el ambiente físico y social y con la comunidad, y la salud objetivamente percibida.

Trujillo, Tovar y Lozano (2003), especifican que algunos aspectos de la calidad de vida son cuantificables (objetivos), mientras otros suponen valoraciones subjetivas. Este eje epistemológico contempla cómo la persona interactúa con los objetos de su conocimiento, consigo misma o con los demás, con la utilización de la razón o de la experiencia. Calidad de vida objetiva y subjetiva no siempre coinciden ya que también repercuten factores como la influencia del grupo de adscripción y /o los relativos al grupo, cultura, entre otros.

En palabras de los autores Verdugo y Schalock (2013) una persona puede tener calidad de vida cuando sus necesidades personales están satisfechas y tiene la oportunidad de enriquecer su vida en las principales áreas de actividad vital para cualquier persona.

No obstante, señala, Ardila (2003) que en su definición sobre calidad de vida hay varios aspectos que señalar, en primer lugar que calidad de vida es un estado de satisfacción general, que surge de realizar las potencialidades que el individuo posee. Realización personal y calidad de vida son dos aspectos que se han ligado, y que sin duda están altamente correlacionados. La calidad de vida, en esta definición incluye como componentes subjetivos los siguientes:

    • Intimidad
    • Expresión emocional
    • Seguridad percibida
    • Productividad personal
    • Salud percibida

Para tener calidad de vida se necesita sentirse sanos, productivos, seguros, y ser capaces de expresar las emociones y compartir la intimidad. No obstante, Bustelo (2008) acota que la subjetividad, aunque se construye autónomamente, puede ser modificada por las acciones, a través de las políticas públicas o de poder ejercidas sobre las personas. Ardila (2003) identifica como componentes objetivos la calidad de vida incluye:

  • Bienestar material
  • Relaciones armónicas con el ambiente
  • Relaciones armónicas con la comunidad
  • Salud objetivamente considerada

Como puede notarse, advierte el autor, se separa salud percibida y salud objetiva. Se puede sentir saludable y no estarlo, o estarlo (salud objetiva) y no sentirse saludable. Asimismo, afirma que en la definición se señala igualmente la importancia de tener relaciones armónicas con el ambiente natural y con la comunidad de la cual se es parte. Finalmente, es importante destacar que, Ardila (2003) considera que esta definición de calidad de vida puede ayudar a especificar los aspectos que entran en juego en esta área, y a dar luces sobre problemas de investigación. En efecto, esta construcción teórica del autor forma parte de las bases teóricas para identificar los componentes subjetivos y objetivos de la calidad de vida en las comunidades palafíticas de la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Materiales y Métodos

Esta investigación posee varias orientaciones. Para explorar las condiciones de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta, se llevó a cabo la revisión sistemática de la literatura y su posterior análisis descriptivo de la misma. En este sentido, Palella y Martins (2012) acotan que, una investigación documental se concentra en la recopilación de la información en diversas fuentes indagando sobre un tema en documentos. Del mismo modo, la investigación fue exploratoria, pues el objetivo fue explorar, sondear, descubrir posibilidades para preparar el camino para otras investigaciones como lo afirma Hurtado (2010).

De esta forma, para el inicio de esta fase, se definieron los requerimientos de una investigación documental, permitieron darle soporte y mayor veracidad al estudio realizado para obtener nuevos conocimientos mediante el análisis del mismo, señala (Arias, 2012).

En el mismo orden de ideas, cabe destacar que para alcanzar el objetivo sobre identificar la presencia de los componentes objetivos de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta, se acude a la orientación epistemológica cualitativa por la investigación interpretativa, mediante un proceso inductivo a partir de los datos emergentes de los participantes, se enfoca en comprender y profundizar los fenómenos, sociales a partir de la perspectiva de los actores a través de la participación en sus vidas en un ambiente natural y en relación con el contexto (Hernández, Fernández y Baptista, 2014), procuran la explicación interpretativa (heurística en vez de algoritmos universales) a través del estudio detallado y de la comparación de otros estudios con igual detalle (Moreira, 2002).

Asimismo, se hizo uso de la observación directa y entrevistas semiestructuradas en grupos focales en cada una de las poblaciones palafitos (Nueva Venecia, Buenavista y bocas de Cataca) a partir de un esquema explicativo-teórico para formar un ordenamiento conceptual, el cual sirvió para develar teorías emergentes del fenómeno estudiado, necesario para la validez de los datos según lo afirman (Strauss y Corbin, 2002). En este sentido, la investigación se enmarcó en una investigación cualitativa, con un razonamiento inductivo, relacionándolo con el descubrimiento, el hallazgo y generalizaciones, que recrearon la construcción de conceptos al abordar la comprensión y la interpretación de fenómenos sociales (Sandoval, 2002).

La orientación epistemológica cualitativa por la investigación interpretativa, mediante un proceso inductivo a partir de los datos emergentes de los participantes, se enfocó en comprender y profundizar los fenómenos, sociales a partir de la perspectiva de los actores a través de la participación en sus vidas en un ambiente natural y en relación con el contexto, de acuerdo a lo planteado por (Hernández, Fernández y Baptista, 2010), procuraron la explicación interpretativa (heurística en vez de algoritmos universales) a través del estudio detallado y de la comparación de otros estudios con igual condición plantea (Moreira, 2002).

El enfoque epistemológico giró posteriormente al paradigma positivista, para identificar las dimensiones de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta. En este sentido, (Cervo y Bervian, 2000) enuncian que, una investigación cuantitativa intenta reproducir numéricamente las relaciones que ocurren entre los objetos y los fenómenos.

Cabe decir que la investigación fue descriptiva, en este tipo de estudio se identifican características del universo de investigación, se señalan formas de conductas y actitudes del total de la población investigada, se establecen comportamientos concretos y se descubre y comprueba la asociación entre variables de investigación, considera (Méndez, 2007). Asimismo, (Namakforoosh, 2011) distingue que se usa investigación descriptiva para describir las características de ciertos grupos, para calcular la proporción de gente de una población específica que tiene ciertas características y para pronosticar.

La investigación tuvo un diseño no experimental, dado que (Hernández, Fernández y Baptista, 2010), acotan que esta se realiza cuando no se manipulan deliberadamente las variables, es decir, estas son observadas en su contexto general y posteriormente se analizan. En este sentido, en la presente investigación no se construyó ninguna situación, esta se observó con todos sus fenómenos sin provocar ninguna situación y luego fue analizada por los investigadores.

Del mismo modo, se tipificó como un estudio de campo, por cuanto se realizó con la presencia de los investigadores o científicos en el lugar de ocurrencia del fenómeno, como lo señalan (Balestrini, 2007) y (Tamayo y Tamayo, 2011), señalan que uno de los tipos de diseño de campo es el diseño de la encuesta o cuestionario. En efecto se diseñó un cuestionario de 24 ítems con categorías de respuesta tipo Likert, validado por expertos.

La población suministrada por (Aguilera, 2011) del Banco República y la (Defensoría del Pueblo, 2008) constituida por 471 familias que viven en la Ciénaga Grande de Santa Marta, extrayendo una muestra de 216 con la aplicación de la ecuación de Sierra Bravo. Se realizó el procesamiento de los datos con el programa SPSS, obteniendo las tablas de frecuencia correspondientes para la construcción del gráfico en el que se reflejan los resultados.

Resultados y Discusión

Condiciones de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta

Para explorar las condiciones de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta, se llevó a cabo una revisión bibliográfica sobre las poblaciones palafiticas en estudio. En este sentido, (Pardo y Villavicencio, 1999) exponen una propuesta de valores constitutivos de la calidad de vida, incluye: la salud de los individuos, la educación, el trabajo, el grado de riqueza material o de satisfactores materiales con los que se cuenta, la libertad, la seguridad, la justicia, la vida familiar, la vivienda, el vecindario, las comunicaciones, el conocimiento, el uso del tiempo libre, la autorrealización y las condiciones ambientales propicias para el desarrollo humano.

(Montenegro, 2004), profundiza en el tema de las condiciones subjetivas de vida, planteando que el concepto de calidad de vida incluye en esta esfera todo lo relacionado con el bienestar psicológico, la calidad ambiental, la promoción social, la autorrealización de las personas y la participación social.

Del mismo modo, tomando en consideración que la calidad de vida presenta los mismos componentes en todas las personas según los autores (Schalock, Gardner y Bradley, 2006), se evidencia como resultado lo siguiente:

 Condiciones de Vivienda y Servicios Públicos   

La descripción de los tres pueblos de palafitos que hace (Romero, 1970) citado por (Aguilera, 2011) es la misma que se conserva en la actualidad. El poblado palafito más grande es Nueva Venecia que tiene iglesia, inspección de policía, escuela, tienda, botica, gallera y cantina con billares (lugar que llaman “clu”). A los sectores los denominan barrios, cuyos nombres coinciden con un punto de tierra firme o con la ubicación geográfica.

Las viviendas de las tres comunidades palafíticas guardan características muy similares que, a criterio de la (Defensoría del Pueblo, 2008), determinan población con altos niveles de necesidades básicas insatisfechas. Por su parte, (Aguilera, 2011) destaca que, las viviendas son de madera, levantadas sobre el agua en pilotes de mangle, carecen de los servicios básicos de agua y alcantarillado y solo algunas casas tienen el servicio de luz. Bocas de Aracataca tiene la mayor cobertura de luz.

Las construcciones están hechas con estacas, las paredes son de maderas, los techos de paja o tejas de eternit. Las viviendas tienen cuartos, letrinas, tambos con techados de paja donde tienen cocina, paila para lavar, animales domésticos y el lugar donde comen y reciben visitas, además algunas cuentan con patios donde guardan las canoas. Las mejores construcciones pertenecen a los comerciantes o “fresqueros” (compradores de pescado). El mobiliario está conformado por hamacas, catres, baúles o escaparates, sillas, mecedoras y mesas. Algunas casas están pintadas de colores vivos, tanto en el exterior como en el interior.

El agua se toma directamente del río Aracataca, unos kilómetros antes de su desembocadura, o de los caños que se derivan del río Magdalena y se transporta en canoas con motor o en un bongo llamado ‘bongoducto’. El agua que utilizan los tres pueblos de la ciénaga no es apta para el consumo humano por la carencia de una infraestructura de acueducto.

También carecen del servicio técnico de eliminación y tratamiento de residuos sólidos, líquidos y excretas, los cuales son botados directamente a las ciénagas, aumentando sus niveles de contaminación. En Buenavista se dispone de recolección de basura, por el contrario, en Nueva Venecia y Bocas de Aracataca no tienen recolección de basura. La principal amenaza a las viviendas son las inundaciones por el crecimiento del nivel de los cuerpos de agua, por ejemplo, en el invierno de 2010 el nivel del agua subió más de un metro y les entró a las viviendas palafitas a una altura de 50 centímetros.

En el 2009, Bocas de Aracataca tenía 21 casas habitadas, en cambio hace unos siete años tenía 249 casas habitadas. Muchas casas están abandonadas o fueron desmontadas y solo quedan restos de estacas que sostuvieron alguna vez una vivienda. Nueva Venecia, la más imponente de las poblaciones palafíticas, tiene 250 casas de tamaños diferentes que muestran las distintas situaciones económicas de sus habitantes y una calidad de vida muy precaria para la mayoría de la población. El medio de comunicación directa es la voz alta para superar el obstáculo del agua e interactuar con los vecinos, afirma (Aguilera, 2011). Los servicios de energía eléctrica y gas son completamente inexistentes en estos municipios, acota Defensoría del pueblo (2008).

La autora (Aguilera, 2011) también anuncia que la pobreza, determinada a través del indicador de necesidades básicas insatisfechas, que mide la carencia de vivienda, educación y empleo, en los dos municipios donde se encuentra el complejo lagunar. La baja cobertura de los servicios básicos de salud, educación, agua potable, alcantarillado y electrificación y las mínimas oportunidades de generación de ingresos, produce una relación causa-efecto que genera pobreza y problemas ambientales en los habitantes del agua y en la Ciénaga Grande de Santa Marta.

 Condiciones de Salud

Aguilera (2011), describe que las enfermedades más frecuentes reportadas por el puesto de salud en Bocas de Aracataca, en 2004, fueron las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades diarreicas agudas que participan con el 60% y 30%, respectivamente. Estas enfermedades son causadas por el consumo de agua no potable, la falta de letrinas, el deficiente servicio de aseo, el vertimiento de residuos líquidos y sólidos de los asentamientos humanos ubicados cerca a los cuerpos de agua superficial y los desechos agroquímicos de los bananeros y palmeros.

En el 2009, el 75,7% de la población de los tres poblados de palafitos no estaba afiliada a un servicio de salud, solo el 0,6% era afiliado a un régimen contributivo y el 23,5% pertenecía a un régimen subsidiado. En Bocas de Aracataca hay un puesto de salud que se encuentra cerrado debido al desplazamiento de la población de ese corregimiento.

Por su parte, la (Defensoría del pueblo, 2008) afirma que las locaciones físicas de los puestos de salud están abandonadas debido a las pésimas condiciones en las que se encuentran, no hay implementos médicos que permitan hacer pequeñas curaciones y menos aún atender cualquier complicación del estado de la salud de otro nivel, no cuentan con un médico y, solo hay una lancha ambulancia en el corregimiento de Nueva Venecia. Sin embargo, en muchas ocasiones no se puede prestar el servicio por falta de combustible.

 Condiciones de Educación

En palabras de (Aguilera, 2011), la educación es un derecho humano vinculado al desarrollo de las personas para que puedan acceder a los beneficios del progreso, la mejor vía para escapar del círculo vicioso de la pobreza y el principal medio para asegurar el dinamismo productivo con equidad social. No obstante, el nivel educativo en los tres poblados de palafitos es muy bajo, pues el 48,3% de la población mayor de quince años no sabe leer ni escribir, según el censo de la Gobernación del Magdalena realizado en el 2009. La situación más crítica es la de Nueva Venecia, en donde el 57,5% de los habitantes son analfabetos, seguida de Buenavista (31,4%) y Bocas de Aracataca (18,7%).

Por su parte, la (Defensoría del pueblo, 2008) advierte que la población en edad escolar de estos pueblos palafíticos puede acceder a la educación hasta el grado 5 de primaria; tanto el número de aulas como el cuerpo docente son insuficientes, los estudiantes no cuentan con computadores, ni materiales y ayudas educativas. No hay un medio de transporte para trasladar los niños casa-colegio-casa.

 Condiciones de Actividades Económicas

Las características de las actividades económicas en las comunidades palafíticas son descritas por (Aguilera, 2011) como actividades básicas primarias, siendo la pesca la actividad económica predominante en las comunidades de los pueblos de palafitos, complementada con la prestación de servicios relacionados con el turismo (alojamiento, restaurantes, transportes y esparcimiento).

No obstante, en la margen oriental de la Ciénaga Grande de Santa Marta y en el pie de monte de la Sierra Nevada de Santa Marta se desarrolla una agricultura de enclave basada en banano y palma africana, que en el 2006 utilizó el 10,5%, de la superficie total del municipio de Pueblo Viejo. En la parte occidental del complejo lagunar, en el sector más próximo al río Magdalena, se realizan actividades ganaderas y agrícolas que en el 2006 ocuparon el 25,9% y 0,4%, respectivamente, del área total del municipio de Sitio Nuevo, según reporte del Ministerio de Agricultura.

Adicionalmente, en la zona norte de la Ciénaga se explotan minas de caliza, de mármol y de barro para la producción de ladrillo, que es utilizado en los municipios aledaños y en Ciénaga. Además, en los alrededores de las ciénagas el mangle vivo se tala, de manera ilegal, para la construcción en Barranquilla y Ciénaga y el mangle muerto se utiliza como combustible en los pueblos palafitos. Sin embargo, la pesca y el turismo son las dos actividades que desarrollan las poblaciones palafíticas de Ciénaga Grand de Santa Marta.

La Defensoría del Pueblo (2008) afirma que, la fuente de ingresos de las poblaciones sobre las riberas de la Ciénaga Grande proviene de la pesca artesanal. Históricamente ha sido la base de su economía debido a las condiciones naturales existentes, tales como la riqueza ictiológica de la ciénaga y las características del suelo pantanoso y salino que circunda a los pueblos. El deterioro ambiental, que ha disminuido la inmensa y variada riqueza ictiológica de la ciénaga, dificulta el producido de la pesca, que no compensa el esfuerzo con la retribución económica, ya que los ingresos son insuficientes para llevar alimentos a las familias.

La dramática reducción de algunas especies de peces se atribuye también a las prácticas de pesca inadecuadas en el área costera. No obstante carecer de información cuantitativa confiable sobre extracción pesquera, la disminución del recurso, el testimonio de los pescadores, la desaparición de algunas especies ícticas y las actuales tallas de extracción, son síntomas que reflejan una pesquería colapsada. De otra parte, el pescador en esta región no tiene acceso directo a la venta del pescado, el comercio y la regulación de la actividad está en manos de los intermediarios, quienes poseen los motores y controlan la compra de la captura. (Defensoría del Pueblo, 2008).

Por su parte Aguilera (2011) describe las condiciones sobre la actividad de pesca señalando que la ciénaga es la base económica de los tres poblados de palafitos, pues la captura de peces, crustáceos y moluscos es la principal actividad extractiva, que realizan de manera artesanal cerca de 5.000 pescadores, y de la cual dependen aproximadamente 20.000 personas que habitan en los siete municipios de la ecorregión. El volumen de pescado abastece los centros urbanos de Ciénaga, Santa Marta y Barranquilla; además, en estos pueblos palafíticos es el principal producto de la dieta alimenticia junto a la yuca y el maíz.

En los últimos cuarenta años, la actividad pesquera ha disminuido por el deterioro ambiental de las ciénagas del complejo lagunar y la sobreexplotación de especies por debajo de la talla media de captura y madurez sexual. También influye el mayor número de pescadores que utilizan no sólo los métodos tradicionales de pesca como la canoa y la atarraya, sino artes y métodos más eficientes, como el chinchorro, la chincorra, las redes de enmalle fijo (trasmallo), que han causado impactos negativos en los recursos pesqueros del ecosistema.

 Componentes objetivos de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta

Para identificar la presencia de los componentes objetivos de la calidad de vida en la Ciénaga Grande de Santa Marta, se hizo uso de la observación directa y algunas entrevistas semiestructuradas cuyos resultados permiten manifestar la ausencia de bienestar material, puesto que viven en condiciones de pobreza, con necesidades de seguridad, alimentación y empleo.

De igual manera se las comunidades poseen una actitud favorable hacia la armonía en el ambiente en el que viven, no obstante, se evidencia la ausencia del fomento de las interacciones para proporcionar apoyo. Asimismo, las condiciones de alimentación, la ausencia de servicios públicos, las condiciones de higiene y la dificultad para el acceso al agua potable, traen como consecuencia una alta vulnerabilidad hacia la salud. 

 Dimensiones de la calidad de vida en Ciénaga Grande de Santa Marta

Los resultados para identificar las dimensiones de la calidad de vida en Ciénaga Grande de Santa Marta reflejados en el gráfico 1, permiten evidenciar en la dimensión bienestar emocional (B.E.), que solo el 14% de las familias encuestadas manifiestan tranquilidad, seguridad, sin agobios y sin nervios, se muestran satisfechos, sin estrés y de buen humor. En la dimensión relaciones interpersonales (R.I.), el 27% de las familias respondió relacionarse con distintas personas, tener amigos, llevarse bien con los vecinos y compañeros. En la dimensión bienestar material (B.M.) solo el 8% de las familias encuestadas afirma tener suficiente dinero para comprar lo que se necesita y lo que desea tener como vivienda, pensión, ahorros y propiedades.

Dimensiones de la calidad de vida en Ciénaga Grande de Santa Marta
Gráfico 1. Dimensiones de la calidad de vida en Ciénaga Grande de Santa Marta

En cuanto a la dimensión desarrollo personal (D.P.), el 10% de las familias encuestadas afirma tener la posibilidad de aprender distintas cosas, tener conocimientos y realizarse personalmente. Tener acceso a nuevas tecnologías, oportunidades de aprendizaje, habilidades relacionadas con el trabajo u otras actividades) y habilidades funcionales. Asimismo, en la dimensión bienestar físico (B.F.) el 23% de las familias encuestadas admite tener buena salud, sentirse en buena forma física, tener hábitos de alimentación saludables y acceso a ayudas técnicas y alimentación.

En lo que a la dimensión autodeterminación (A) respecta, 37% familias, en una actitud resignada o conformista manifiesta tener oportunidad de elegir las cosas que quiere, cómo quiere que sea su vida, su trabajo, su tiempo libre, el lugar donde vive, las personas con las que está. Del mismo modo, en la dimensión inclusión social, solo el 24% de las familias encuestadas afirman Ir a lugares de la ciudad o del barrio donde van otras personas y participar en sus actividades como uno más, sentirse integrado, contar con el apoyo de otras personas.

Finalmente, en la dimensión derechos (D) solo el 18% de las familias encuestadas se sienten consideradas igual que el resto de la gente, que le traten igual, que respeten su forma de ser, opiniones, deseos, intimidad, derechos, dignidad. En este sentido, vale acotar que estas dimensiones permiten evidenciar la calidad de vida que perciben las familias de las comunidades palafíticas de la Ciénaga Grande de Santa Marta, pues los indicadores son percepciones, comportamientos o condiciones específicas de una dimensión, que deben ser psicométricamente válidos y culturalmente sensibles, de manera que sirvan para evaluar el bienestar percibido (autoinforme) o una indicación objetiva de las experiencias de vida de la persona y sus circunstancias (observación directa) Verdugo y Schalock (2013).

Conclusión

Producto de las diferentes encuestas y entrevistas a los pobladores de estos asentamientos sobre las aguas de la ciénaga grande la antigua provincia de Santa Marta (nombre que asignaban los españoles a los accidentes geográficos según la proximidad a la provincia), se logró inferir que, algunas de las actividades que realizan los miembros de los diferentes núcleos familiares. De los entrevistados en edad productiva según muestreo, el mayor rango de edad para desarrollar actividades productivas es de 51 a 55 años con una representación de 19,05% de la población donde de estos se dividen en 50% mujeres y otro 50% hombres, sin embargo, la introducción en la vida productiva se inicia con las mujeres en un rango de edad entre los 21 y los 25 años, donde el 100% de los entrevistados fueron mujeres y estas representan el 14,29% de la población. Solo un 4,76% de la población masculina se introduce en etapa productiva a partir de los 25 años en actividades. Es necesario significar que la población cuenta con un 33,33% de la población entrevistada fueron hombres y el 66,67% mujeres.

 

Edad productiva
Gráfico 2. Edad productiva

De las entrevistas realizadas, fue posible determinar una seria de actividades que desarrollan algunos miembros de las comunidades palafíticas, que se presentan como integrantes de una cadena de valor para la oferta de productos turísticos, contemplando las carencias sanitarias y otras limitaciones de la zona (geográficas, económicas y otras más).

De esta caracterización de vocaciones productivas, se encontró que, para las mujeres de estas poblaciones, se dedican a labores domésticas (la cocina) donde el 24,67% de las mujeres que realizan esta actividad, comercializan sus productos; sin embargo los niveles de ingresos promedio diario de estas mujeres oscila entre los ocho mil pesos ($8.000) y los doce mil pesos ($12.000) que en comparación con los ingresos producto de la pesca por parte las parejas de estas no supera los treinta y cinco mil pesos ($35.000) en una buena faena de pesca.

Ahora bien, la proyección turística de la zona se impulsa por tres referentes, un primer eje alrededor de la masacre del 22 de noviembre de 2000, un segundo eje entendido como la pesca artesanal y finalmente un eje medioambiental que vincula la geografía de la zona y el avistamiento de aves; que llama la atención de viajeros y científicos. Estos ejes se presentan como los eslabones de la cadena de prestación de servicios turísticos.

En este sentido, se asocian vocaciones productivas que tributan a la oferta de la zona como destino para un turismo sostenible. En especial los jóvenes en los rangos entre 26 a los 30 años desarrollan la actividad de transporte de personas desde el “continente” hasta la población, ya se ha mencionado la capacidad de cocina de las mujeres dedicadas a las labores del hogar, también se determina como vocación productiva de la zona la práctica de la pesca artesanal en especial el “bolicheo”, en materia de souvenir, se ostenta la posibilidad de la manufactura de trasmallos, atarrayas y botes miniatura, estas actividades principales, acompañadas de otras que requieren un poco de formación para quienes pretendan ofertar estos servicios a posibles viajeros.

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