Ciencia y Técnica Admistrativa

Research article

Educación superior y participación

Higher education and participation

Nicoletti, Javier Augusto

Doctor en Educación con mención Cum Laude (UNED – España)
Magíster en Derechos Humanos en el Mundo Contemporáneo (UNIA – España)
Licenciado en Psicología con Diploma de Honor (UBA – Argentina)
Capacitador, docente e investigador universitario

Resumen

La participación en la educación superior se presenta como una forma de lograr mayores niveles de desarrollo y crecimiento social e individual en una comunidad. El texto realiza un análisis de la participación actual de las personas en la educación superior mostrando su evolución temporal a nivel global y regional. Posteriormente, expone propósitos que enfrenta actualmente la educación superior, a fin de continuar generando estrategias destinadas a promover la igualdad de oportunidades y la mejora permanente de la calidad educativa.

Abstract

Participation in higher education is presented as a way to achieve higher levels of development and social and individual growth in a community. The text analyzes the current participation of people in higher education, showing their temporal evolution at global and regional level. Subsequently, it sets out purposes currently facing higher education, in order to continue generating strategies aimed at promoting equal opportunities and permanent improvement of educational quality.

Palabras Clave:

Educación Superior, Participación, Propósitos

Keyword:

Higher Education, Participation, Purposes

Inicio

Introducción

Los escenarios actuales protagonizados por un conjunto de avances tecnológicos sin precedentes, por la comunicación global en línea, por la enorme cantidad de datos disponibles, por la difusión veloz y constante de información, exigen que los sistemas educativos estén a la altura de las circunstancias elaborando estrategias pertinentes para que la educación sea inclusiva, por lo tanto de alcance universal, orientada a la búsqueda permanente de calidad; contribuyendo al desarrollo sostenible de la sociedad.

La calidad educativa es un concepto amplio y complejo que se encuentra atravesado por múltiples dimensiones que condicionan desde su definición conceptual hasta sus innumerables maneras de intervención efectiva en el campo educativo. Es una compleja ý dinámica interacción de actores y componentes que se orienta a una mejora permanente de los procesos educativos, reflexionando sobre sus prácticas y estableciendo una planificada articulación de factores contributivos que permitan superar las deficiencias que pudieran encontrarse en su diseño, desarrollo y resultados.

Partiendo de la noción que una educación de calidad implica un conjunto de dimensiones como ser equitativa, pertinente, relevante, eficiente, eficaz (OREALC/UNESCO, 2007), trascendente, productiva e innovadora (Nicoletti, 2014a), la calidad en educación se consolida como esencial para el desarrollo de todo acto educativo, dado que es un factor de valoración y consideración que porta herramientas e instrumentos que se vinculan con la educación, sus procesos, sus intenciones y en definitiva sus resultados y efectos.

La educación de calidad requerirá, entonces, desenvolverse en forma contextuada e integrada con el entorno socioeducativo y sus actores, orientando el equilibrio entre los métodos educativos, los esfuerzos y sus resultados en la vida de las personas y la sociedad en su conjunto.

De esta forma, se evidencia que la educación de calidad es fundamental en muchos aspectos de las personas y la comunidad, siendo además fundamental en su capacidad de acrecentar la resiliencia, dado que "prepara a las personas para afrontar los riesgos que corren ellas mismas y sus familiares a lo largo de todo su ciclo vital" (U.I.S. 2017:13). Ejemplo de ello es que, bajo el planteo de una educación que sea permanente a lo largo de toda la vida, es también de interés la noción de una educación para la ciudadanía. Tawil (2013:7), explica que "el concepto de "educación para la ciudadanía mundial" alude a los intentos de incorporar cuestiones de ámbito mundial o elementos de una incipiente cultura cívica mundial en los actuales programas de educación académica o extraacadémica". Si bien el concepto de ciudadanía mundial también es complejo y multidimensional, en el marco actual de internacionalización de los derechos humanos se presenta como una perspectiva integradora, la cual "destaca las funciones esenciales de la educación en relación con la formación de la ciudadanía [en lo tocante a] la globalización" (UNESCO, 2016:16).

Disponer del conocimiento y de la posibilidad de participar en una educación de calidad por parte de todas las personas es una decisión que forma parte de la mayoría de los países y de sus programas educativos. De allí, la responsabilidad del fortalecimiento de las instituciones educativas en sus distintos niveles para que el derecho a la educación sea de calidad y responda a las necesidades del entorno cultural, económico, político y social. Entorno que se amplía cada vez más a partir de la red global de la comunicación, y el volumen expansivo de la información.

Desde la perspectiva de los derechos humanos, variados instrumentos proclaman la necesidad de poner en práctica el derecho a la educación, puesto que sus beneficios repercuten directa e indirectamente en todas las esferas de la sociedad y sus actores, por ejemplo. para el desarrollo cultural, económico, social, emocional, científico, democrático, del cuidado del medio ambiente y del bienestar en general.

En este sentido, la Recomendación relativa a la Condición del Personal Docente de la Enseñanza Superior del año 1997 (pto.10), planteaba entre los objetivos y políticas de la educación, que los Estados miembros debían garantizar que:

  •  La enseñanza superior se oriente hacia el desarrollo del individuo y el progreso de la sociedad.
  • La enseñanza superior contribuya al logro de los objetivos de la educación permanente y al desarrollo de otras formas y grados de la educación.

En 2017, la Recomendación sobre la Ciencia y los Investigadores Científicos, destacó en el Pto.II, 5.f), "el reconocimiento de la función esencial que desempeñan la investigación y el desarrollo en la adquisición de conocimientos, en la respuesta a las causas fundamentales y los efectos de los conflictos y en el logro del desarrollo sostenible" (39 C/Resolutions, 2018). La generación y revalidación del conocimiento y sus aportes para el desarrollo de la sociedad global de hoy en día, encuentra en la educación, en general, y en la educación superior, en particular, herramientas valiosas y validadas para hacer frente al propósito de lograr una sociedad inclusiva donde todas las personas puedan disponer de los beneficios de los avances científicos y tecnológicos para su crecimiento personal y de su comunidad. Poder promover el derecho a la participación de las personas en una educación superior de calidad es un propósito que requiere estudio y análisis constante.

La Educación Superior

El derecho de la educación superior se encuentra manifiesto en distintos instrumentos de los derechos humanos, en reuniones mundiales y regionales del propio campo educativo, así como en las normativas de los distintos países.

En este sentido, puede hacerse mención a la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior desarrollada en el año 1998 (UNESCO, 1998), señala en su Preámbulo que "La educación superior ha dado sobradas pruebas de su viabilidad a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar el cambio y el progreso de la sociedad"

Por su parte, durante la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior realizada en el año 2009 (CMES, 2009, pto.2°), se manifestó que "(…) la educación superior tiene la responsabilidad social de mejorar nuestra comprensión de cuestiones que presenten múltiples aristas, involucrando dimensiones sociales, económicas, científicas y culturales, y nuestra habilidad para responder a ellas.

En el propio contexto regional, la Conferencia Regional de la UNESCO sobre Políticas y Estrategias para la Transformación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe que fuera realizada en el año 1996, proclamaba que la educación se constituía como "un elemento insustituible para el desarrollo social, la producción, el crecimiento económico, el fortalecimiento de la identidad cultural, el mantenimiento de la cohesión social, la lucha contra la pobreza y la promoción de la cultura de paz".

En el año 2008, la Declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior en América Latina y el Caribe puso de manifiesto que "el carácter de bien público social de la Educación Superior se reafirma en la medida que el acceso a ella sea un derecho real de todos los ciudadanos y ciudadanas" (CRES, 2008).

En 2018, la Declaración de la III Conferencia Regional de Educación Superior para América Latina y el Caribe (CRES, 2018), reafirma "el postulado de la Educación Superior como un bien público social, un derecho humano y universal, y un deber de los Estados", fundamentado "en la convicción profunda de que el acceso, el uso y la democratización del conocimiento es un bien social, colectivo y estratégico".

En el caso de la República Argentina, la Ley N°24.521 (Artículo 3°), señala que "la Educación Superior tiene por finalidad proporcionar formación científica, profesional, humanística y técnica en el más alto nivel (…)". La educación superior ocupa un rol destacado dentro del entramado social, y de allí la necesidad e importancia de que se garantice las posibilidades de acceso, así como su calidad, observándose el valor de su promoción en un marco de búsqueda de mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad y del desarrollo sostenible.

La Ley de implementación efectiva de la responsabilidad del Estado en el nivel de Educación Superior, Ley N° 27.204 (sustituyendo el artículo 2º de la Ley N°24.521), establece que dentro de las responsabilidades indelegables del estado (tanto nacional, como provinciales, como de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), sobre la educación superior, se encuentra "Garantizar la igualdad de oportunidades y condiciones en el acceso, la permanencia, la graduación y el egreso en las distintas alternativas y trayectorias educativas del nivel para todos quienes lo requieran y reúnan las condiciones legales establecidas en esta ley" (Artículo 2°, a)).

La Resolución A/RES/70/1 de Naciones Unidas del año 2015, aprobó el documento final de la Cumbre de las Naciones Unidas para la aprobación de la agenda para el desarrollo después de 2015: Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (A/RES/70/1, pto.7, pto.18, pto.25); en la cual se señaló que, dentro de las aspiraciones, se encuentra la de "(…) un mundo en el que la alfabetización sea universal, con acceso equitativo y generalizado a una educación de calidad en todos los niveles (…)". Se plantearon un total de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible junto con 169 metas "conexas de carácter integrado e indivisible", siendo queel Objetivo n°4. es, concretamente, el de Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, y. una de sus metas, la 4.3, plantea que de aquí a 2030, asegurar el acceso igualitario de todos los hombres y las mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la enseñanza universitaria.

A su vez, la Declaración Incheon del año 2015 (ED-2016/WS/2, pto.5), pone en relieve que la educación "es esencial para la paz, la tolerancia, la realización humana y el desarrollo sostenible", al mismo tiempo que todos sus participantes también reconocen "que la educación es clave para lograr el pleno empleo y la erradicación de la pobreza". En la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes del año 2016 (A/RES/71/1), pto.82), también se expresó que "(…) en las situaciones de conflicto y crisis, la educación superior es un potente impulsor del cambio, alberga y protege a un grupo esencial de hombres y mujeres jóvenes manteniendo su esperanza con respecto al futuro (…)".

Por lo tanto, se observa la trascendencia de la educación superior y sus valiosos aportes, como fenómeno de alto compromiso por parte de la mayoría de los países del mundo y como factor fundamental para la concreción, entre otros, de los distintos objetivos de desarrollo sostenible planteados para el año 2030.

Realizando un recorrido histórico hasta la fecha, se observa que la participación de las personas en la educación superior en el mundo es una temática de repercusiones y perspectivas de análisis constante.

En el año 1972, el Informe Learning to be: the world of education today and tomorrow, (Faure y otros, 1972), daba cuenta que en el lapso de los años 1960 al año 1968, la población escolarizada había aumentado de 325 millones a 460 millones de estudiantes, lo que implicó que la tasa de crecimiento anual a nivel mundial (correspondiente a todos los niveles) sea del 4,5%.

El crecimiento señalado para dicho período fue expansivo a todos los niveles educativos, dado que en el ámbito preescolar dicho crecimiento fue del 5,4%, en el ámbito de la escuela primaria fue del 3,6%, en el ámbito de la escuela secundaria fue del 6,5% y en el ámbito de la educación superior el crecimiento llegó al 9,5%. En consecuencia, las tasas de crecimiento porcentual por niveles educativos en dicho período reflejan como resultado que en la educación superior fue del 107%, en la escuela secundaria, del 65%; en la educación primaria, del 33%, y en la educación preescolar, del 45%.

El Informe (Faure y otros, 1972), detallaba además las tasas de inscripción escolar en 1967/68 para el caso de los alumnos inscritos en educación superior en relación a los jóvenes entre 20 y 24 años, señalando, entre otras regiones, que aproximadamente eran las siguientes:

  • en América del Norte era del 44,5%,
  • en Europa y URSS era del 16,7%,
  • en América Latina era del 5%,
  • en Asia era de 4,7%,
  • en África era del 1,3 %

La UNESCO/América Latina (1962:145-146), presentaba en el Proyecto Principal de Educación: Boletín trimestral no. 14, abril-junio 1962, estimaciones referidas a la matrícula escolar en la enseñanza superior de 1955 y 1960 en América Latina, siendo que los datos eran los siguientes:

  • Año 1955: 425.8000 estudiantes aproximados
  • Año 1960: 520.900 estudiantes aproximados.

En cuanto a las proporciones reajustadas de matrícula en la enseñanza superior, las estimaciones correspondientes para los años 1955 y 1960 en América Latina eran las siguientes:

  • Año 1955: 2,7%
  • Año 1960: 3,1%

Desde los datos aportados por parte de los informes señalados hasta el presente, la situación de los estudios del nivel superior ha ido consolidándose a nivel mundial, dando signos de crecimiento permanente tanto en lo concerniente a la matrícula de estudiantes como a la tasa bruta de matriculación.

La tasa bruta de matriculación se define como el "número de alumnos o estudiantes matriculados en un determinado nivel de educación, independientemente de su edad, expresado como porcentaje de la población en el grupo de edad teórica para ese mismo nivel educativo. Para el nivel terciario, se utiliza la población correspondiente a los 5 años posteriores a la edad oficial de graduación del nivel secundario" (U.I.S, 2011:302).  Analizando a nivel mundial la respectiva evolución que ha experimentado la tasa bruta de matriculación del nivel terciario, se observa su incrementación.

Para reconocer la situación en la actualidad y tomando como referencia el documento Global Education Monitoring Report 2019: Migration, Displacement and Education – Building Bridges, not Walls (UNESCO, 2018), se puede apreciar que el constante incremento de la matrícula de estudiantes es un fenómeno presente en los distintos niveles de enseñanza a nivel mundial, de allí que en el año 2017 las estimaciones sean las siguientes:

  • Educación primaria: Se estiman 746 millones de estudiantes matriculados,
  • Educación secundaria: Se estiman 591 millones de estudiantes matriculados,
  • Educación superior: Se estiman 221 millones de estudiantes matriculados.

Focalizando puntualmente en la educación terciaria, se observa que al año 2017 (UNESCO, 2018), la tasa bruta de matriculación en el mundo alcanza el 38%, dicho porcentaje duplica al correspondiente del año 2000, donde la misma rondaba el 19% (U.I.S., 2019).

En cuanto a la matrícula estimada de alumnos de este nivel de estudio, según las regiones señaladas se observa lo siguiente (UNESCO, 2018):

  • África Subsahariana: 8.000.000 de estudiantes
  • África Septentrional y Asia Occidental: 19.000.000 de estudiantes
  • Asia Central y Meridional: 44.000.000 de estudiantes
  • Asia Oriental y Sudoriental: 71.000.000 de estudiantes
  • Oceanía: 2.000.000 de estudiantes
  • América Latina y el Caribe: 27.000.000 de estudiantes
  • Europa y América del Norte: 50.000.000 de estudiantes

En cuanto a la situación de la tasa bruta de matriculación en distintas regiones, se aprecia lo siguiente (UNESCO, 2018):

  • África Subsahariana: 9%
  • África Septentrional y Asia Occidental: 44%
  • Asia Central y Meridional: 25%
  • Asia Oriental y Sudoriental: 46%
  • Oceanía: 79%
  • América Latina y el Caribe: 51%
  • Europa y América del Norte: 77%

Si bien se presentan disparidades y diferencias significativas entre las distintas regiones y que aún queda mucho esfuerzo por realizar en este sentido, se puede observar que comparativamente y en líneas generales, en los últimos años los datos relevados reflejan una evolución tanto en la matrícula como en la tasa bruta de matriculación, dando cuenta de la importancia del rol que ocupa el nivel superior de estudios para la sociedad contemporánea.

Propósitos de la educación superior

La participación en educación superior se presenta como un camino justificado para lograr mayores grados de desarrollo y crecimiento social e individual en el marco de una comunidad. Por ello, el sentido de desarrollar propuestas orientadas a fomentar una participación plural que promueva el pensamiento crítico de la realidad y sus alcances, generando una conciencia de justicia y solidaridad que acompañe en la toma de decisiones personales y colectivas.

De allí, que la educación superior se enfrenta actualmente a importantes propósitos, entre ellos:

  • El propósito de consolidar la articulación académica con el nivel de estudios secundarios, potenciando los puentes de orientación, formación y aprendizaje requeridos para que los estudiantes accedan al nivel superior de forma participativa, con los conocimientos básicos requeridos y con la asimilación de técnicas de estudio que les permitan una pertinente adaptación.
  • El propósito de desarrollar procesos formativos de calidad capaces de hacer frente a los permanentes cambios que se plantean en los escenarios actuales, incorporando metodologías de enseñanza y aprendizaje que sean participativas e interactivas entre los propios estudiantes, sus docentes y el entorno social sobre la base de información confiable y la potenciación de las distintas capacidades requeridas de actuación para la realidad presente y futura.
  • El propósito de consolidar propuestas de actualización al equipo docente, facilitándoles la adquisición y confirmación de herramientas y métodos de enseñanza que les brinden respuesta a las demandas, intereses y expectativas de los distintos actores que participan del proceso de formación en el nivel superior.
  • El propósito de desarrollar procesos de investigación de calidad, que se traduzcan en proyectos viables y valiosos en cuanto a resultados, comprometiendo una participación activa de los estudiantes en el diseño, instrumentación y valoración de herramientas técnico –– metodológicas pertinentes, eficaces y responsables en función de los objetivos propuestos por los distintos campos bajo estudio.
  • El propósito de desarrollar programas de innovación permanente en todas las áreas institucionales, coordinando propuestas expansivas de calidad de sus respectivas prácticas, lo que se refleja en una internacionalización de la educación orientada a la cooperación en un contexto de globalización, migración y redes de comunicación.

Por ello, la educación superior se presenta como un factor estratégico en la construcción de un ámbito social donde prospere una cultura del diálogo basada en el respeto de la ciudadanía, los valores democráticos y la equidad de oportunidades. Se observa en la actualidad el compromiso por alcanzar una educación superior que logre responder a las necesidades de la sociedad contemporánea, la cual se encuentra en una permanente evolución y desarrollo.

La sociedad contemporánea requiere de una educación superior consolidada como un proceso complejo con capacidad de responder a las transformaciones presentes y los escenarios por venir. Esto implica, una educación superior de calidad que busque la mejora, en forma permanente, de manera interconectada con las particularidades del entorno y sus necesidades.

Para ello, son valiosos los mecanismos orientados al fortaleciendo de programas y proyectos educativos que aporten las herramientas requeridas para participar de la educación superior, impulsando igualdad de oportunidades y expectativas, orientación académica y asesoramiento en distintas metodologías de estudio a los estudiantes, junto con recursos como becas, pasantías, para la permanencia y conclusión de las carreras, en un marco de permanente actualización docente (Nicoletti, 2014b).

La educación superior de calidad orientada a la mejora de sus prácticas y alcances es aquella que fortalece sus experiencias en un contexto caracterizado, entre otras cuestiones, por un volumen de datos disponible en permanente expansión, un aumento constante en la velocidad de transmisión de información, una alta diversidad de fuentes de consulta y un compromiso social generalizado por la veracidad de conocimientos con miras de un desarrollo sostenible.

El escenario de la educación superior de calidad será entonces un aspecto significativo con el que cuenta la sociedad para su desarrollo y para el bienestar de todas las personas, principalmente por su capacidad de formar profesionales sobre la base de la generación, discusión y transferencia de un conocimiento valioso y responsable orientado a buscar soluciones a los problemas que se presentan en la realidad social.

Conclusiones

 

La educación es un instrumento fundamental para el desarrollo de la sociedad, para lograr mayores niveles de integración y comunicación social, y para lograr la cooperación de las personas como ciudadanos comprometidos responsablemente en el respeto y cuidado del ámbito local y global. De esta manera, la posibilidad real de participar en los estudios del nivel superior y el reconocimiento de sus invaluables aportaciones, se presenta como un aspecto valioso para el desarrollo emocional, social, cultural y económico de las personas, contribuyendo de esta forma con aportes a la comunidad. De allí, que es un fenómeno que exige su comprensión como fenómeno social entrecruzado por múltiples factores, los cuales merecen su atención y estudio.

La educación superior de calidad es una permanente búsqueda por lograr una mejora constante en todos sus aspectos, desde la posibilidad real de participación en estudios superiores por parte de los ciudadanos, pasando por la generación y discusión de conocimientos y avances científicos tecnológicos que logren responder con soluciones a las necesidades del contexto, hasta el desarrollo profesional de sus graduados en el entorno social y productivo, siendo que "al tiempo que se expande el acceso, la educación superior debe perseguir las metas de la equidad, la pertinencia y la calidad simultáneamente" (CMES, 2009, pto.9)

La educación superior colabora como factor estratégico en los distintos cambios que experimentan los procesos socio histórico y culturales, siendo un proceso asociado al respeto de los derechos humanos, al diálogo crítico y constructivo, al progreso social y en consecuencia a una sociedad multicultural e inclusiva.

La observación de la evolución, a nivel mundial, de la cantidad de personas que acceden a la educación superior, permite advertir avances en este sentido, sin embargo, aún hay millones de personas que estando en edad de cursar los estudios del nivel superior, al igual que el nivel secundario y el nivel primario, por distintos motivos y razones no pueden hacerlo, negándoseles el derecho humano a la educación de calidad. Incluso, en el contexto actual de incremento en cuanto a la velocidad de la información y la comunicación, estimaciones recientes señalan que cerca de 750 millones de adultos en todo el mundo "carecen de las competencias básicas de lectura y escritura" (UI.S., 2019:9).

Considerando la importancia e impacto de los objetivos y metas del Objetivo de desarrollo sostenible, y, siendo uno de ellos, el n°4: Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos (A/RES/70/1), es importante un permanente análisis de la realidad, a los fines de profundizar en los conocimientos de los avances y dificultades detectadas para su concreción en los tiempos previstos. En este sentido, cobra valor hacer frente a los propósitos que tiene por delante la educación superior y continuar generando estrategias destinadas a promover la igualdad de oportunidades y la mejora permanente de la calidad para que las personas puedan acceder a los estudios, con el fin lograr una sociedad inclusiva.

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Publisher: Técnica Administrativa - ISSN: 1666-1680

Volumen: 19, Number: 4; [ISSUE:84]

Date of publisher: 2020-10-15

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