Research article

 

Contribución de los clusters a la competitividad de las empresas

 


Carlos Alberto Castellanos Machado
Centro de Estudios de Dirección Empresarial (CEDE),
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo (FIIT),
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV).
Santa Clara, Villa Clara. Cuba

carlosc@uclv.edu.cu

José Ramón Castellanos Castillo
Centro de Estudios de Dirección Empresarial (CEDE),
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo (FIIT),
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV).
Santa Clara, Villa Clara. Cuba

jrcastellanos@uclv.edu.cu

Noyla Machado Noa
Centro de Estudios de Dirección Empresarial (CEDE),
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo (FIIT),
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV).
Santa Clara, Villa Clara. Cuba


Zoe María Vila Alonso
Centro de Estudios de Dirección Empresarial (CEDE),
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo (FIIT),
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV).
Santa Clara, Villa Clara. Cuba


Gleibys Barbosa Iglesias
Centro de Estudios de Dirección Empresarial (CEDE),
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo (FIIT),
Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV).
Santa Clara, Villa Clara. Cuba

 

Resumen

La concentración geográfica de empresas se presenta actualmente como un elemento clave de la competencia, por lo que el desarrollo económico basado en cluster, como forma organizativa de la producción producto de esta concentración, se ha convertido en un tema cada vez más popular para investigadores y profesionales inherentes a las decisiones respecto al desarrollo económico. El desarrollo de cluster como medio para impulsar la competitividad es un tema que aún no está ampliamente tratado en la literatura a nivel internacional, sin embargo, parte de las fuentes consultadas carecen de un análisis preciso al respecto, por lo que el presente trabajo se dirige al estudio de la incidencia e impacto de los clusters sobre la competitividad, específicamente se analiza la evolución de la competitividad internacional, valorando los cambios en los patrones de la competitividad producto de dicha evolución; se incluye además una profunda revisión bibliográfica respecto a su definición, integrando dichos conceptos de acuerdo al nivel económico que corresponda. En el contenido se aborda además, una caracterización general de los determinantes de la competitividad, así como la profundización en la definición de cluster y su incidencia e impacto sobre la misma.


Palabras Clave: competitividad, cluster , , , ,

 

Contribution of clusters to the competitiveness of enterprises

Abstract

The geographic concentration of companies is currently presented as a key element of competition, so the cluster-based economic development, as an organizational form of production product of this concentration, it has become an increasingly popular topic for researchers and inherent professional decisions about economic development. Cluster development as a means to boost competitiveness is an issue that is not yet widely discussed in international literature, however, some of the sources lack a precise analysis about it, so this work is directed the study of the incidence and impact of clusters on competitiveness, specifically analyzes the evolution of international competitiveness, assessing the changing patterns of competitiveness of the product evolution, also includes a thorough review of the literature regarding its definition, integrating these concepts according to the economic level as appropriate. The content also addresses a general characterization of the determinants of competitiveness and the deepening of the cluster definition and its incidence and impact on it.


Key-words: competitiveness, cluster, , , ,

Introducción

El aumento de la presión competitiva generada por la globalización e inestabilidad de los mercados, la crisis económica, el descenso del empleo ante el detrimento de la demanda agregada, las nuevas tecnologías de la información y la creciente incertidumbre a la que se enfrentan las empresas, han transformado gradualmente la base de la competitividad hacia la generación de ventajas competitivas dinámicas.

En este contexto, la concentración geográfica de empresas y sus implicaciones económicas ha emergido como un elemento clave de la competencia, por lo que ha sido un área de conocimiento muy desarrollada en los últimos años. Así, los investigadores han mostrado una creciente atención por las empresas localizadas en áreas geográficas limitadas que se localizan en regiones y países de diferentes niveles de desarrollo (Krugman, 1991; Lundvall, 1992; Piore y Sabel, 1984; Porter, 1990, 1998; Enright, 1995; Nadvi y Schmitz, 1999; Altenburg y Meyer-Stamer, 1999; Rosenfeld, 1997)

Como resultado del estudio de este fenómeno, según Capó et al. (2009) podemos encontrar una gran variedad de conceptos explicativos: los Milieux Innovateurs (Aydalot, 1986), la Especialización Flexible (Piore y Sabel, 1984), el Sistema de Producción (Storper y Harrison, 1991), el Cluster Industrial (Porter, 1990; Enright, 1995), el Sistema Nacional de Innovación (Lundvall, 1992), el Hot Spot (Pouder y St. John, 1996) o el Distrito Industrial, propuesto inicialmente por Marshall (1925) y desarrollado más tarde por Becattini (1979, 1989, 1990) y un importante número de economistas y sociólogos (Sforzi, 1990; Triglia, 1990; Brusco, 1990; Bellandi, 1992).

La integración de la economía a través de cluster en diversas organizaciones representa una amplia oportunidad para el desarrollo, crecimiento de la eficiencia competitiva e innovación tecnológica. Diversos especialistas, han coincidido que entre estos beneficios se encuentran la transferencia tecnológica entre las empresas, la concentración de mano de obra especializada, derrame tecnológico y presencia de proveedores (Marshall, 1890; Krugman, 1991; Porter, 1990).

El desarrollo de cluster como medio para impulsar la competitividad es un tema que aún no está ampliamente tratado en la literatura a nivel internacional, sin embargo, parte de las fuentes consultadas carecen de un análisis preciso, por lo que presente trabajo se dirige al estudio de la incidencia e impacto de los clusters sobre la competitividad, partiendo de la evolución de la competitividad internacional, valorando los cambios producto de dicha evolución en los patrones de la competitividad, incluyendo además una profunda revisión bibliográfica respecto a la definición de la competitividad, integrando dichos conceptos de acuerdo al nivel económico que corresponda.

En el contenido se aborda además, una caracterización general de los determinantes de la competitividad, así como la profundización en la definición de cluster y si incidencia e impacto sobre la misma.

Definición y determinantes de la competitividad

La competitividad se ha convertido en el centro de foros de debates económicos de cualquier índole o alcance, fundamentalmente debido al alto grado de dinamicidad de la economía actual, lo cual impone la necesidad de identificar los principales factores que inciden sobre la misma, ya que por su alto impacto no solo de ella depende el resultado de la economía sino el bienestar de la sociedad en general.

El marco conceptual de la competitividad fue establecido en el siglo XVII por las teorías de comercio internacional sustentadas por los principales economistas clásicos de la etapa, cuya esencia está centrada sobre todo en aspectos económicos (Lombana y Rozas, 2008). Parten de los modelos mercantilista, en la que las claves del éxito se encontraban en la acumulación de metales preciosos (oro y plata, fundamentalmente), posteriormente comienzan a desarrollarse teorías como la de Adam Smith(1), el cual plantea que la ventaja absoluta estaba basada en la especialización para reducir costos absolutos; era la vía para que un país obtuviera mayores ganancias y el comercio se convertía en el generador de crecimiento en la producción mundial. David Ricardo avanza en la teoría, estableciendo costos relativos y no absolutos como determinantes para el establecimiento de la ventaja entre los países. Finalmente, Heckscher-Ohlin, quienes suponen fronteras tecnológicas entre países, en los cuales existen productos con similares cualidades, se postula la intensidad (abundancia) de los factores de producción como variable que hace la diferencia en cuanto al establecimiento de la ventaja comparativa. Posterior a ello y sobre la base de Smith y Ricardo se desarrolla la teoría de Krugman y Lancaster, con su modelo de economías de escala propuesto a finales de los años setenta. En términos generales, la teoría económica tradicional (anexo 1), que ha perdurado durante algo más de cuatro siglos, asumía que la riqueza de un país viene determinada por la dotación de factores. (Ramos, 2001)

El concepto de competitividad internacional ha evolucionado progresivamente en la teoría económica moderna (anexo 2). Comienza con el diamante de la ventaja competitiva de las naciones de Michael Porter, quien argumentó que las claves del éxito nacional se debían a la capacidad de las industrias de la nación para innovar y mejorar. En esta misma línea, Moon, Rugman y Verbeke (1995) explican que la base del éxito nacional se encuentra en la capacidad de las empresas para seguir creando valor a pesar de la competitividad internacional. Cho (1994), por su parte, propone que el éxito depende de la actuación de países y regiones similares, y de que se consiga estar en una posición competitiva comparativamente superior y a largo plazo. (Ramos, 2001)

Finalmente, los modelos del World Economic Forum y del International Institute for Management Development explican que el éxito consiste en crear una serie de condiciones microeconómicas y un entorno en el que las empresas puedan competir con éxito. Por tanto, mientras que en la teoría económica tradicional la riqueza de las naciones se basaba en la dotación de factores, en la teoría economía moderna son las elecciones estratégicas las que conforman el entorno competitivo de una nación.

El análisis del concepto competitividad

Porter (1990) destaca la no existenciade una definición única del concepto de competitividad, ya que ha sido objeto de innumerables tratamientos teóricos por los más disimiles autores (Anexo 3). Antes de proceder al análisis conceptual del término competitividad, según Lombana y Rozas (2008), es preciso determinar el nivel de análisis, es decir el espacio analítico en el cual se ubican los agentes económicos de acuerdo a su nivel de agregación, macro y micro, sobre el cual se van a enmarcar el estudio.

Según Cuervo (1993) (2), hay tres niveles de análisis en el estudio de la competitividad de la empresa: el marco económico general, el sector industrial y la propia empresa.

Es decir, la competitividad de la empresa viene determinada, primero, por variables externas a escala de país y del sector, y después por la actuación de la propia empresa en el proceso de construcción de recursos y capacidades; es la heterogeneidad de las empresas la explicación en última instancia de las ventajas competitivas sostenibles y de los resultados de cada empresa, qué tiene y qué hace la empresa en función de entorno sectorial al que pertenece. (del Val Segarra, 2003)

En el marco económico general (macroeconómico), se pueden agrupar básicamente en tres enfoques las definiciones conceptuales propuestas.

El primer enfoque relaciona la competitividad con los resultados que registra una economía en su comercio exterior (Chesnais, 1981; Scott y Lodge, 1985; Tamanes, 1988; Feenstra, 1989; Di Filippo, 1991; Pérez Infante, 1994; The Economist, 1994; Ten Kate, 1995; Harvard Bussiness School, 1998 (3)) básicamente este enfoque se refiere a la competitividad como la capacidad de un país de enfrentar la competencia a nivel mundial, contempla además la capacidad de exportar hacia mercados externos, expresando los resultados generados cuantitativamente a través de su rendimiento comercial, balanza de pagos, comportamientos de la tasa de cambio, etc.

En el segundo enfoque se encuentran los conceptos que relacionan la competitividad con la contribución del comercio exterior al crecimiento y bienestar general, según (Scott, 1985; President's Commission on Industrial Competitiveness, 1985; Jones y Teece, 1988; Fagerberg, 1988; CEPAL/ONUDI, 1989; Landau, 1992; Porter, 1990; Consejo de Competitividad de los Estados Unidos,1992; OCDE, 1996; Ivancevich, 1996; Foro Económico Mundial, Informe de Competitividad Mundial, 1996; Coriat, 1997; The Sixth Periodic Report on the Regions, 1999 (5); Informe Europeo sobre Competitividad, Comisión Europea, 2000; Anuario de Competitividad Mundial (IMD), 2003) en este enfoque es factible destacar que no es el crecimiento en sí lo que trata de captar la competitividad, sino la contribución del comercio exterior a objetivos últimos de crecimiento y bienestar general de la sociedad, medidos cuantitativamente a través del PIB per cápita y otros indicadores que expresen el incremento del nivel de vida.

Mientras que en el tercer enfoque se incluyen las definiciones que relacionan la competitividad con los niveles de eficiencia y productividad de una economía (Cohen, Teece, Tyson y Zysman, 1984; Fajnzylber, 1988; Tavares de Araujo Jr et al., 1989; Grupo Consultivo sobre la Competitividad (Grupo Ciampi), 1995; Comisión Europea, 2003; Global Competitiveness Report (6), 2010) este enfoque considera elementos de productividad, eficiencia y rentabilidad como medio para el alcance de mejores niveles de vida y un mayor bienestar social.

En cuanto al análisis de la competitividad en el sector industrial (European Management Forum, 1980 (7); Haguenauer, 1989; Lucángeli, 2003) las definiciones expuestas convergen explícitamente en que la competitividad industrial es el resultado, en mayor cuantía, de la competitividad de empresas individuales, pero al mismo tiempo la competitividad de las empresas se incrementa por el ambiente competitivo prevaleciente en la industria.

En referencia a la competitividad industrial, Markusen (1992) argumenta que una industria es competitiva si:

  • La productividad total de factores es igual o mayor que la de sus competidores
  • Si los costos unitarios promedio son iguales o menores que los de sus competidores

Mientras que en el nivel empresa, según (Michalet, 1981; Informe de la Comisión Especial de la Cámara de los Lores sobre Comercio Internacional, 1985 (8); Alic, 1987; Mathis et al, 1988; Sharples y Milhan, 1990; Van Duren, et al., 1991; Cook y Bredhal, 1991; Durán, 1994(9); Bueno, 1995; Muller, 1995; Sallenave, 1995; Pérez, 1996; Porter, 1996; Álvarez, 1998; Altenburg et al., 1998; Hertford, 1998(10); Mathews, 2009) el criterio último se considera a la que es capaz de ofrecer continuamente productos y servicios con atributos valorados por sus clientes. Es decir que está asociada con rentabilidad, productividad, costos, valor agregado, participación de mercado, exportaciones, innovación tecnológica, calidad de los productos, entre otros (McFetridge, 1995). Tras el análisis de los conceptos referidos anteriormente la competitividad de las empresas se sustentan en tres elementos fundamentales: 

  • La productividad, la cual permite ofrecer productos con menores precios que la competencia.
  • La calidad que diferencia favorablemente los bienes producidos por una empresa con respecto a las demás.
  • La flexibilidad que posibilita a una organización adaptarse rápidamente a las necesidades del mercado, tanto en volumen como en las características de presentación de los bienes fabricados.
  • Innovación, constituye unelemento central para la competitividad, ya sea para atraer mercados, para introducir nuevos productos y/o servicios y procesos, para incentivar la productividad o para competir en base a precios en el mercado.

Por otra parte una serie de conceptos integra los niveles anteriormente planteados, en este sentido Hatzichronoglou, (1996) define la competitividad como la habilidad de compañías, industrias (sectores), regiones, naciones o regiones supranacionales para generar, mientras se encuentran expuestas a la competencia internacional, altos factores de ingresos (relativos) y niveles de empleo con una base sustentable. Similar concepción plantea Araoz, (1998) al plantear la competitividad como el resultado del entretejido de una serie de factores económicos, geográficos, sociales y políticos que conforman la base estructural del desarrollo de una nación.

Una interesante definición la plantean Horta y Jung, (2002) al plantear que la competitividad no es un ‘estadio’ a alcanzar, sino un proceso continuo de esfuerzos conjuntos hacia la adquisición de atributos diferenciables (…) en el que los resultados se obtienen a largo plazo”

Como parte de los esfuerzos por integrar los niveles que determinan la competitividad, investigadores del Instituto Alemán de Desarrollo de Berlín desarrollaron el concepto de competitividad sistémica. (Anexo 4)

Partiendo de que la competitividad se arraiga en los modos en que la sociedad se organiza a sí misma, es decir, en sus instituciones generales y específicas, Messner (1996) propone cuatro niveles analíticos de esa organización social, los cuales se consideran cruciales para la competitividad. Así, a los tradicionales niveles macro y micro, se agregan los niveles meta y meso.

En el nivel meta, se examinan factores tales como la capacidad de una sociedad para procurar la integración social y alcanzar un consenso sobre el rumbo concreto de las transformaciones necesarias. A su vez, el nivel meso analiza la formación de un entorno capaz de fomentar, complementar y multiplicar los esfuerzos de las empresas, a través de distintos tipos de políticas en los niveles nacional, regional y local: infraestructura física e industrial, educación, tecnología y políticas selectivas de importaciones y exportaciones.

La competitividad internacional a nivel empresa, región o país, es vista como resultado de las interacciones de esos cuatro niveles de organización social. Particularmente, se destaca la importancia de las instituciones existentes en el nivel meso: “Es allí donde se generan las ventajas y gestión y los perfiles nacionales que sirven de base a las ventajas competitivas que son difícilmente imitables por los competidores”(11)

Determinantes de la competitividad

Porter (1998) es uno de los autores más reconocidos respecto a los estudios sobre competitividad y las fuentes determinantes de las ventajas competitivas. Para este autor, “la competitividad nacional se ha convertido en una de las preocupaciones centrales del gobierno y la industria de cada país aunque, a pesar de todo lo escrito y debatido sobre el tema, todavía no existe una teoría convincente que explique la competitividad nacional y ni siquiera existe una definición aceptada de la palabra competitividad”. La definición que Porter (1998) ofrece sobre el término parte de lo que para él no es aceptable como competitividad, para lo cual presenta una serie de alegaciones a cada una de las posibles causas de la misma. (Tabla 1)

 

Tabla 1 Visión de Porter respecto a los determinantes de la competitividad

Determinantes de la competitividad

Visión de Michael Porter

Fenómeno macroeconómico impulsado por variables tales como los tipos de cambio, tipos de interés y déficits públicos.
Japón, Italia y Corea del Sur han disfrutado de unos niveles de vida crecientes a pesar de los déficits públicos, y con altos tipos de interés los dos últimos. Alemania y Suiza lo han hecho con monedas revalorizadas.
Función de la mano de obra barata y abundante.
Alemania, Suecia y Suiza han prosperado con salarios altos y escasez de mano de obra.
Abundancia de recursos naturales.
Alemania, Suiza, Japón, Italia y Corea del Sur son países con limitados recursos naturales.
La política oficial es la que impulsa la competitividad: la fijación de objetivos, la protección, la promoción de la importación y las subvenciones.
En Italia, la intervención del gobierno ha sido ineficaz, en Alemania es rara la intervención gubernamental.
Las diferencias en la prácticas de gestión, incluidas las relaciones dirección-trabajadores.
Diferentes sectores requieren distintos enfoques de dirección que, a su vez, serán distintas en función del país.

Fuente: del Val Segarra (2003) a partir de Porter (1990)

 

Para Porter (1990) cada una de estas afirmaciones contienen alguna significación, pero el único concepto significativo de la competitividad en el ámbito internacional es la productividad, siendo ésta el determinante fundamental del nivel de vida de una nación a largo plazo, la causa fundamental de la renta nacional, el determinante de los salarios de los empleados y el determinante del rendimiento empresarial.

Según Porter (2009) la competitividad macroeconómica crea el potencial para una alta productividad, pero no es suficiente, ya que la productividad depende en última instancia del entorno microeconómico en el cual opera la empresa.

En la figura 1 se presenta una propuesta de Porter (2009) referida a los determinantes de la competitividad(12).

 

Figura 1 Determinantes de la competitividad

Elaborado a partir de Porter M.(2009): Competitiveness: A New Economic Strategy for Peru

 

A continuación se procede al análisis de las determinantes:

Condiciones naturales:

Las ventajas comparativas en muchas ocasiones se relacionan con los recursos naturales o de localización que posee el país, que en medio de una calidad del entorno micro económico que priorice potenciar dichas ventajas creando fuentes de competitividad, podrían hasta conducir a conformación de cluster o inserción en sistemas globales de valor.

Políticas macroeconómicas:

Las intervenciones por parte del Estado a través de sus políticas fundamentales, fiscal y monetaria, con el objetivo de mantener un entorno macroeconómico estable, evitando abultados déficit fiscales, mantener bajos niveles de inflación. Así como otras acciones específicas que tienen como objetivo modificar la estructura productiva de un sector o más generalmente de un país.

Infraestructura social y políticas institucionales:

Integra el desarrollo de aristas de la sociedad como la educación básica y el cuidado de la salud, así como el marco legal en el cual se desenvuelve el país. Este elemento considera además los elementos institucionales como la capacidad institucional efectiva de parte del Estado junto a los intereses del sector empresarial. Ellas se expresan en las rigideces de las estructuras y las actitudes que favorecen u obstaculizan el cambio.

Calidad del entorno microeconómico:

Para el análisis de este elemento se toma el diamante de la competitividad propuesto por Porter (1990), figura 2, que integra las condiciones de los factores, de la demanda, de los sectores relacionados y auxiliares y la estrategia, estructura y rivalidad. Estos cuatro factores están interrelacionados, cada uno de ellos afecta al resto, conformando, de esta manera, un sistema dinámico de actuación.

Las condiciones de los factores: La calidad, la especialización, la validez de los factores existentes o creados; recursos humanos especializados, existencia de centros de investigación, sistemas de financiación adecuados, etc.

Las condiciones de la demanda: La exigencia de los clientes, en cuanto a calidad, innovación, servicio, grado de conocimiento del producto, etc., definen la demanda.

Los sectores relacionados y auxiliares: Los proveedores especializados, los competidores, las empresas e instituciones que siguen líneas de investigación complementarias, etc.

Estrategia, estructura y rivalidad: El sistema organizativo de la empresa, el sistema de dirección adoptado, la orientación exportadora e innovadora de la organización, la cultura de la empresa, el entorno competitivo.

 

Figura 2. Diamante de la competitividad

Fuente: Porter (1990)

 

Estado y desarrollo de los clusters:

Los países con un tejido industrial fuerte por lo general presentan agrupamientos industriales y cluster ubicados en ciertas zonas geográficas favorables, ya bien sea por tradición, cultura, recursos, entre otros elementos. La lógica del cluster indica fuertes interacciones entre ellos que provocan derrames de conocimiento, tecnología, etc., y sugiere que la cercanía geográfica ayuda a la cooperación y desarrollo de los clusters.

El cluster puede ser parte de encadenamientos productivos globales ya bien sea como proveedor o especializándose en alguna actividad de la cadena de valor.

Prácticas de operación y estratégicas de las empresas:

La intensa competencia y la conducta estratégica adoptada por las empresas, especialmente aquellas que compiten en el mercado internacional ha determinado que cada vez en mayor medida, cada firma tiende a concentrase en sus procesos claves, contratando a terceros un volumen creciente de actividades de soporte. La empresa puede o no ser parte de un cluster y/o pudiera especializarse en alguna actividad de la cadena de valor que le permita insertarse en las cadenas productivas globales o cadenas globales de valor o que el negocio en sí mismo sea parte de un encadenamiento productivo internacional. La cadena de valor de una empresa, figura 3, es el marco analítico, planteado por Porter (1985), para estudiar la gestión operacional y estratégica, permite evaluar hasta qué punto la empresa tiene enfocado sus negocios en función de las necesidades del cliente al que va dirigido o hacia los factores clave de éxito del sector. (Díaz, I. y Torres, R., 2011)

 

Figura 3. Cadena de valor

Fuente: Porter (1985)

 

Incidencias de los clusters sobre la competitividad

El desarrollo económico basado en cluster se ha convertido en un tema cada vez más popular para investigadores y profesionales inherentes a las decisiones respecto al desarrollo económico. Producto de ello un gran número de regiones y naciones han puesto en marcha iniciativas(13) para desarrollar o fortalecer este tipo de agrupaciones. (Ketels, 2003)

En cuanto a la definición conceptual de cluster, según Altenburg (2001), no existe una definición única y aceptada del mismo, ya que algunos autores utilizan el término para caracterizar cualquier aglomeración espacial de una determinada actividad económica. 

En América latina el término cluster ha sido objeto de varios significados diferentes, Ramos (1998) propuso complejos productivos y el Gobierno de México usa agrupamientos industriales. El IPEA en Brasil habla de agrupaciones locales y en Argentina se usa el término de trama productiva. Entre los intentos de traducción literal se han visto las palabras racimo y enjambre. (Buitelaar, 2000)

En cuanto a su definición conceptual Enright (1996) expone que “Un cluster regional es un cluster individual en el cual las empresas miembro están cercanas unas con otras” (Enright 1996); otros autores definen cluster de una manera más precisa, como “Grupos o empresas en un país emplazadas en un área geográfica” (Swann y Prevezer 1996); o como “Una concentración de empresas que son capaces de producir sinergia, a causa de su proximidad geográfica e interdependencia” (Rosenfeld 1997), o también como exponen Simmie y Sennet (1999) cluster es “Un gran número de industrias interconectadas y/o compañías de servicio que tienen un alto nivel de colaboración...” (Simmie y Sennet 1999).

La definición más generalizada es la propuesta por Porter (2003) el cual expone que: los cluster son concentraciones geográficas de empresas interconectadas, suministradores especializados, proveedores de servicios, empresas de sectores afines e instituciones conexas (por ejemplo, universidades, institutos de normalización, asociaciones comerciales) que compiten pero que también cooperan. En su carácter de masas críticas de inusual éxito competitivo en áreas de actividad determinadas, es una actividad característica de todas o casi todas las economías nacionales, regionales e incluso metropolitanas, en especial las de los países más avanzados.

Según este autor es la interrelación de los diversos agentes localizados en un espacio concreto la fuerza que estimula y favorece el desarrollo del cluster, a través de lo que Porter ha popularizado como el diamante competitivo. Y a su vez, el cluster no es más que la manifestación espacial de ese diamante. La generalidad de la definición permite aplicar el concepto a un amplio espectro de agrupaciones industriales, de niveles de relaciones input-output, de entornos institucionales y de ámbitos geográficos. Analizando esta definición, según López (s/a) se pueden aislar dos elementos fundamentales:

  • Las empresas del cluster están relacionadas bien formalmente a través de relaciones verticales u horizontales, bien de forma más difusa mediante el papel cohesionante ejercido por algún tipo de instituciones, dando lugar a un entramado o red empresarial.
  • El cluster está constituido por empresas relacionadas que además están próximas en el espacio, es decir hay co-localización empresarial dado que la decisión de localización espacial de una empresa depende en gran medida de las decisiones de localización que hayan tenido otras empresas con las que potencialmente puede establecer vínculos como los descritos anteriormente.

La existencia de cluster muestraque buena parte de la ventaja competitiva se genera fuera de la empresa, incluso fuera del sector, en las ubicaciones de sus unidades de explotación. Los cluster impulsanlas exportaciones y generan inversión extranjera. Además constituyen un soporte organizativo en el cual se pueden establecer nuevas formas de diálogo entre las empresas, los organismos públicos y las instituciones (escuelas, universidades, empresas de suministros públicos). (Ramos, 2001)

Como indica Porter (1996, 1999), establecer las fronteras de los clusters suele ser cuestión de grado y requiere un proceso creativo apoyado en el conocimiento de las relaciones de complementariedad más importantes que existen entre los sectores y las instituciones. La fuerza de estas relaciones y la importancia que tienen para la productividad y la innovación son los factores que determinan los límites definitivos. En los clusters pueden captar importantes relaciones, complementariedades e influencias indirectas en cuestión de tecnología, conocimientos prácticos, información y necesidades de los clientes, que se extienden entre diversas empresas y sectores.

Estas agrupaciones de empresas afectan a la competencia en tres aspectos:

  • Incremento de la productividad: Este incremento se produce producto de la especialización, de la complementariedad entre las actividades de las empresas participantes y del incremento del poder de negociación de las mismas, reduciéndose los costes de transacción.
  • Promoción de la innovación, consecuencia de una mayor capacidad para percibir nuevas necesidades de los clientes y nuevas posibilidades tecnológicas, comerciales o productivas mediante la investigación conjunta.
  • Creación de nuevas empresas, producto de la reducción del riesgo y de las barreras de entrada junto con la existencia de relaciones establecidas y clientes potenciales para las nuevas empresas.

A estos factores, podemos añadir otros nuevos relacionados y generados a partir de los anteriores:

  • La contribución de los clusters a la circulación y creación de conocimiento entre las empresas participantes.
  • Los clusters pueden ser la base para el fomento y desarrollo de estructuras educativas que mejoren la formación de los trabajadores implicados en el mismo.
  • Las empresas que pertenecen a un cluster suelen percibir más rápida y claramente las nuevas necesidades y tendencias de los clientes que los competidores que se encuentran aislados.

Conclusiones

  1. El concepto de competitividad internacional ha evolucionado progresivamente en la teoría económica, desde la concepción de la económica tradicional de que la riqueza de las naciones se basaba en la dotación de factores hasta la teoría economía moderna en que son las elecciones estratégicas las que conforman el entorno competitivo de una nación.
  2. Las nuevas formas de organización industrial basada en los clusters implican que las empresas e instituciones se interconectan y relacionan en forma sistémica en torno a una actividad productiva principal. Ello constituye una tendencia mundial, con distintos matices en dependencia del nivel de desarrollo de los países y de sus economías, del nivel tecnológico y de innovación, o del grado de desarrollo y madurez de la actividad productiva o de negocios.
  3. El estado del desarrollo de los clusters constituye uno de los determinantes fundamentales para la competitividad microeconómica, por lo que el desafío está entonces en priorizar una política por parte de los gobiernos basada en el reconocimiento de los clusters como eje de las economías, y una mayor inversión en la generación de conocimiento y desarrollo tecnológico.

Los clusters de empresas afectan a la competencia en tres aspectos fundamentales: incrementan la productividad de las empresas o sectores que los integran; aumentan su capacidad para innovar y, con ello, su capacidad para aumentar la productividad; y estimulan la creación de nuevas empresas, lo cual apoya la innovación y, por consiguiente, la expansión del cluster.

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Anexos

Anexo 1. Evolución de la teoría económica tradicional

Etapa

Periodo

Condiciones de éxito

Mercatilismo

 

Siglos XVI – XVIII

Acumulación de metales preciosos: oro y plata fundamentalmente.

Ventaja absoluto

(Adam Smith)

1776

 

Especializarse en el bien de menor coste.

Ventaja comparativa

(David Ricardo)

 

1817

País superior se especializa donde tiene la mayor ventaja absoluta. País inferior donde tiene la menor ventaja absoluta.

Dotación de factores

(Eli Heckscher y Bertil Ohlin)

1919,1933

Exportar aquel bien cuya producción es intensa en el factor en el que el país está bien dotado y asume un menor coste.

Paradoja Leontief

(Wassily Leontief)

 

1953

El modelo de Heckscher y Ohlin no se cumple en la vida real, por lo tanto no se puede generalizar.

Ciclo de producto

(Raymon Vernon)

 

1966

Los productos tienen un ciclo de vida (introducción, crecimiento, madurez y declive), y las naciones y sus industrias deben adaptarse al mismo.

Similitud del país

(Staffan Linder)

 

1961

Cada país producirá principalmente para sus mercados locales, exportando parte de su output a otros países similares.

Economías de escala

(Paul Krugman y Kevin Lancaster)

 

1979

Existencia de economías de escala, pues esto permite a un país especializarse en la producción de un tipo de producto y tener un ahorro en costes.

Teoría Económica Tradicional

 

Siglos XVI - XX

La riqueza se establece por la dotación de factores.

Fuente: Ramos, (2001)

 

Anexo 2. Evolución de la teoría económica moderna

Modelo

Autor

Clave del éxito nacional

El diamante de la ventaja nacional.

Porter

La capacidad de las industrias de la nación para innovar y mejorar.

El doble diamante generalizado

 

Moon, Rugman y Verbeke

 

La capacidad de las empresas para mantener el valor añadido a largo plazo a pesar de la competitividad internacional.

El modelo de nueve factores

Cho

Compararse con competidores similares y tener una posición de mercado superior a través de grandes beneficios y un crecimiento constante.

The Global Competitiveness
Report

 

WEF

Crear las condiciones microeconómicas adecuadas que permitan alcanzar un crecimiento económico rápido y sostenible.

The World Competitiveness
Yearbook

IMD

Ofrecer un entorno en el que las empresas puedan competir con éxito.

Teoría Moderna

Siglos XX -XXI

La riqueza se establece por elecciones estratégicas.

Fuente: Ramos (2001)

 

Anexo 3: Conceptos de competitividad

NIVEL MACROECONÓMICO

Enfoque que relaciona la competitividad con los resultados del comercio exterior

Autor

Concepto

Chesnais (1981)(14)

Capacidad de un país (o grupo de países) de enfrentar (to meet) la competencia a nivel mundial. Incluye tanto la capacidad de un país de exportar y vender en los mercados externos como su capacidad de defender su propio mercado doméstico respecto a una excesiva penetración de importaciones.

Scott y Lodge (1985)

Capacidad de un país para crear, producir, distribuir y/o servir productos en mercados internacionales obteniendo beneficios crecientes sobre sus recursos.

Tamanes (1988)

Habilidad sostenible de obtener ganancias y mantener la participación en el mercado

Feenstra (1989)

Capacidad de un país, un sector o una empresa particular, de participar en los mercados extremos

Di Filippo (1991)

Incremento o al menos un mantenimiento en la participación en el volumen transado internacionalmente o para determinadas áreas o segmentos del mercado mundial en el que el producto está compitiendo.

Pérez Infante (1994)

 

La capacidad que tiene dicha economía para el abastecimiento y suministro de su mercado interior y para la exportación de bienes y servicios al exterior.

The Economist (1994)

Una economía competitiva es aquella que exporta bienes y servicios con beneficios a precios del mercado mundial.

Ten Kate, (1995)

 

La competitividad comercial es la capacidad de un país para competir eficazmente con la oferta extranjera de bienes y servicios en los mercados doméstico y extranjero

Harvard Bussiness School (1998)(15)

Se refiere a la habilidad de un país para crear, producir, distribuir, productos o servicios en el comercio internacional, manteniendo ganancias crecientes de sus recursos.

Enfoque que relaciona la competitividad con la contribución del comercio exterior al crecimiento y bienestar general

Scott, (1985)

La capacidad de producir, distribuir y proveer el servicio de los bienes en la economía internacional en competencia con los bienes y servicios producidos en otros países y hacerlo de una forma que aumente el nivel de vida.

President's Commission on Industrial Competitiveness, (1985)

El grado por el cual una nación puede, bajo condiciones de mercado libre y equitativo (free and fair market conditions) producir bienes y servicios que satisfagan los requerimientos de los mercados internacionales y, simultáneamente, mantener o expandir los ingresos reales de sus ciudadanos.

Jones y Teece, (1988)

 

El grado por el cual un país, en un mundo de mercados abiertos, produce bienes y servicios que satisfagan las exigencias del mercado y simultáneamente expande su PBI y su PBI per cápita al menos tan rápidamente como sus socios comerciales.

Fagerberg, (1988)

La capacidad de un país de lograr objetivos fundamentales de la política económica, tales como el crecimiento en el ingreso y el empleo, sin incurrir en dificultades en la balanza de pagos.

CEPAL/ONUDI, (1989)

 

Es la capacidad para sostener e incrementar la participación en los mercados internacionales, con una elevación paralela de la calidad de vida de la sociedad.

Landau, (1990)

La habilidad de proveer una tasa aceptable de crecimiento y un estándar de vida sostenido para sus ciudadanos, mientras que eficientemente se provee empleo sin reducir el crecimiento potencial y estándar de vida de las futuras generaciones

Porter, (1990)

La producción de bienes y servicios de mayor calidad y de menor precio que los competidores domésticos e internacionales, que se traduce en crecientes beneficios para los habitantes de una nación al mantener y aumentar los ingresos reales.

Consejo de Competitividad de los Estados Unidos (1992)(16)

Capacidad de producir bienes y servicios que superen la prueba de la competencia internacional, mientras nuestros ciudadanos gozan de un nivel de vida creciente y sostenible.

Foro Económico Mundial, Informe de Competitividad Mundial, (1996)

La capacidad de un país de alcanzar en forma sostenida altos índices de crecimiento de su PIB per cápita.

 

Ivancevich, (1996)

 

Competitividad Nacional es la medida en que una nación, bajo condiciones de mercado libre y leal es capaz de producir bienes y servicios que puedan superar con éxito la prueba de los mercados internacionales, manteniendo y aun aumentando al mismo tiempo la renta real de sus ciudadanos.

OCDE, (1996)

La competitividad refleja la medida en que una nación, en un sistema de libre comercio y condiciones equitativas de mercado, puede producir bienes y servicios que superen la prueba de los mercados internacionales, al tiempo que mantiene e incrementa el ingreso real de su pueblo a largo plazo.

Coriat, (1997)

Una economía nacional es competitiva cuando es capaz, a través de sus exportaciones, de pagar sus importaciones necesarias para su crecimiento, crecimiento que debe estar acompañado de un nivel de vida.

The Sixth Periodic Report on the Regions, (1999)(17)

 

Habilidad de producir bienes y servicios las cuales reúnen las pruebas de los mercados intencionales, mientras al mismo tiempo mantienen altos y sustentables niveles de ingreso o, más generalmente, la habilidad de (las regiones) a generar, mientras estar sin protección a la competencia externa, relativamente altos niveles de ingresos y de empleo”, y “en otras palabras, para una región ser competitiva, es importante asegurar ambos calidad y cantidad de trabajos.

Informe Europeo sobre Competitividad, Comisión Europea, (2000)

El incremento sostenido de la renta y el nivel de vida de las naciones o regiones, con una oferta de empleo lo suficientemente amplia como para dar cobertura a todos los posibles demandantes.

La actividad económica no debe traducirse en desequilibrios externos insostenibles, ni tampoco en comprometer el bienestar de generaciones futuras.

Anuario de Competitividad Mundial, IMD (2003)

La competitividad de las naciones es un campo del conocimiento económico que analiza los hechos y políticas que determinan la capacidad de una nación para crear y mantener un entorno que sustente la generación de mayor valor para sus empresas y más prosperidad para su pueblo.

La competitividad de las naciones se relaciona con la forma en que ellas crean y mantienen un entorno que sustente la competitividad de sus empresas.

Enfoque que relaciona la competitividad con los niveles de eficiencia y productividad de una economía

Cohen, Teece, Tyson y Zysman, (1984)

Desarrollo de una superior eficiencia y con la capacidad de una economía para incrementar el producto de las actividades de más alta productividad, que, a su vez, pueden generan altos niveles de salario en términos reales.

Fajnzylber, (1988)

Desde una perspectiva de mediano y largo plazo, la competitividad consiste en la capacidad de un país para sostener y expandir su participación en los mercados internacionales, y elevar simultáneamente el nivel de vida de su población. Esto exige el incremento de la productividad y, por ende, la incorporación de progreso técnico.

Tavares de Araujo Jr et al., (1989)

 

Una economía es competitiva en la producción de un determinado bien cuando puede por lo menos igualar los patrones de eficiencia vigentes en el resto del mundo en cuanto a utilización de recursos y a calidad del bien.

Grupo Consultivo sobre la Competitividad (Grupo Ciampi), (1995)

 

La competitividad implica elementos de productividad, eficiencia y rentabilidad, pero no constituye un fin ni un objetivo en sí misma. Es un medio poderoso para alcanzar mejores niveles de vida y un mayor bienestar social —una herramienta para el logro de objetivos. Al aumentar la productividad y la eficiencia en el contexto de la especialización internacional, la competitividad brinda a nivel mundial la base para incrementar los ingresos de las personas sin generar inflación. Debe considerarse la competitividad como un medio básico de mejorar el nivel de vida, crear empleos para los desempleados y erradicar la pobreza.

Comisión Europea (2003)

La competitividad viene determinada por el crecimiento de la productividad; una economía competitiva es aquella que experimenta un crecimiento elevado y sostenido de productividad, lo que conduce a un aumento de los niveles de vida.

Global Competitiveness Report(18) (2010)

Conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.

NIVEL INDUSTRIAL

European Management Forum, (1980) (19)

La competitividad industrial es una medida de la capacidad inmediata y futura de los industriales de diseñar, producir y vender bienes cuyos atributos en términos de precios y más allá de los precios se combinan para formar un paquete más atractivo que el de productos similares ofrecidos por los competidores: el juez final es entonces el mercado.

Haguenauer, (1989)

La capacidad de una industria de producir bienes con patrones de calidad específicos, requeridos por mercados determinados, utilizando recursos en niveles iguales o inferiores a los que prevalecen en industrias semejantes en el resto del mundo, durante un cierto período de tiempo.

Lucángeli, (2003)

Una industria es internacionalmente competitiva si produce bienes transables y es rentable. Una reducción de la competitividad es, entonces, una reducción en la rentabilidad de alguna o todas las industrias de transables.

NIVEL MICROECÓNÓMICO

Michalet, (1981)

Una firma será competitiva si resulta victoriosa (o en una buena posición) en la confrontación con sus competidores en el mercado.

Informe de la Comisión Especial de la Cámara de los Lores sobre Comercio Internacional, (1985)

 

Una empresa es competitiva cuando puede producir productos y servicios de calidad superior y a costos inferiores que sus competidores nacionales e internacionales. La competitividad es sinónimo del desempeño de rentabilidad de una empresa en el largo plazo y de su capacidad para remunerar a sus empleados y generar un mayor rendimiento para sus propietarios.

Alic, (1987)

Capacidad de las empresas de un país dado de diseñar, desarrollar, producir y vender sus productos en competencia con las empresas basadas en otros países.

Mathis et al, (1988)

La competitividad es la aptitud para vender aquello que es producido.

Van Duren, et al., (1991)

La habilidad sostenida de ganar y mantener cuotas de mercado.

Sharples y Milhan (1990) y Cook y Bredhal (1991)

 

La habilidad que tiene la firma de entregar bienes y servicios en el tiempo, lugar y forma preferida por los clientes de la misma, a precios tan buenos o mejores que los ofrecidos por los otros oferentes, obteniendo al menos el costo de oportunidad de los recursos empleados.

Durán, (1994)(20)

Una empresa es competitiva si es capaz de vender sus productos en el mercado internacional a unos precios más baratos, o con una calidad superior que los de la competencia, o cuando vende en el exterior productos totalmente nuevos. Su proceso innovador y su estrategia competitiva se sustentan en recursos y capacidades difíciles de imitar o reproducir por otras empresas.

Bueno, (1995)

Deriva la acepción competitividad de competencia, voz con el significado de “posibilidad de igualar una cosa a otra en la perfección o en las propiedades” o bien “el grado de rivalidad económica existente en un mercado o la forma de actuación entre los competidores en el mismo”. Así, competitividad se entiende, para este autor, como la capacidad para poder competir de un agente económico.

Muller, (1995)

Conjunto de habilidades y condiciones requeridas para el uso de la competencia.

Sallenave, (1995)

La competitividad es lo que hace que un consumidor prefiera los productos de una empresa y los compre. La esencia de la competitividad es la creación de valor.

Pérez, (1996)

Capacidad para ingresar con éxito al mercado, para obtener una participación y sostenerla o incrementarla con el tiempo.

Porter (1996)

La competitividad es un atributo o cualidad de las empresas, no de los países. La competitividad de una o de un grupo de empresas está determinada por cuatro atributos fundamentales de su base local: condiciones de los factores; condiciones de la demanda; industrias conexas y de apoyo; y estrategia, estructura y rivalidad de las empresas. Tales atributos y su interacción explican por qué innovan y se mantienen competitivas las compañías ubicadas en determinadas regiones.

Álvarez, (1998)

Capacidad que tiene una organización para incrementar, consolidar y mantener su presencia en el mercado.

Hertford (1998)

La capacidad por parte de una empresa de sostenerse económicamente durante un plazo de varios años ganando utilidades y retornos iguales o mayores que los que podría ganar en la mejor alternativa posible después de tomar en cuenta los costos de ajustarse e insertarse en dicha alternativa.

Altenburg et al., (1998)

 

La competitividad empresarial es la capacidad de mantener una posición en el mercado, en particular, mediante la oferta de productos de calidad oportunamente y a precios competitivos, con flexibilidad para responder rápidamente a los cambios en la demanda y gestionando adecuadamente la diferenciación de los productos mediante la creación de capacidad innovadora y un sistema eficaz de comercialización.

Mathews, (2009) 

Se define como la capacidad que tiene una organización, pública o privada, con o sin fines de lucro, de lograr y mantener ventajas que le permitan consolidar y mejorar su posición en el entorno socioeconómico en el que se desenvuelve.

 

Anexo 4: Determinantes de la competitividad sistémica

Fuente: Meyer y Stamer (1999) (20)

 

 

 

Notas

1 Desarrolló su obra económica en la década de los 70 del siglo XVIII, donde publica su principal obra económica en 1776 y la llamó Indagación acerca de la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, más conocida como Riqueza de las Naciones.
2 Citado por del Val Segarra (2003)
3 Citado por Garay (s/a)
4 Citado por Warner (s/a)
5 Citado por Heredia et al. (s/a)
6 Citado por Fernández (2010)
7 Citado por Chesnais (1981)
8 Citado por Warner (s/a)
9  Citado por Begazo (2004)
10 Citado por Piedra y Kennedy (s/a)
11 Citado por Messner (1996)
12 Elaborado a partir de Díaz, I. y Torres, R. (2011)
13 Las iniciativas de clusters empezaron a crecer rápidamente durante los años 1990. En ocasiones fueron inducidas por gobiernos regionales y nacionales, pero con frecuencia fueron iniciadas por empresas privadas que se unieron para acrecentar el atractivo de la región, o para mejorar su propia competitividad a través de la colaboración comercial. Sölvell , Lindqvist y Ketels (2003) en su publicación “The Cluster Initiative Greenbook” (El Libro Verde sobre La Iniciativa de los Clústers) trataron sobre los clústers “orgánicos” y los perfectamente “planeados”, además recogen que según GCIS 2003 (Global Cluster Iniciative Survey) se han identificado más de 500 iniciativas de cluster alrededor del mundo, fundamentalmente en Europa, América del norte, Australia y Nueva Zelanda.
14 Citado por Bejarano (1998)
15 Citado por Bejarano (1998)
16 Citado por Warner (s/a)
17 Citado por Heredia et al. (s/a)
18 Citado por Fernández (2010)
19 Citado por Chesnais (1981)
20 Citado por Begazo (2004)
21 Citado por Buitelaar, (2000)

 

 

 

 

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