Research article

 

Estudio sobre la cooperación en el sector de la acuicultura en España

 

Mª Montserrat Cruz Gonzalez
Departamento de Organización de Empresas y Marketing,  Universidad de Vigo, España
 Sociedad Española de Acuicultura, Madrid, España

mcruz@uvigo.es

Francisco Javier Sánchez Sellero
Departamento de Organización de Empresas y Marketing,  Universidad de Vigo, España
 Sociedad Española de Acuicultura, Madrid, España

javiss@uvigo.es

Luz Garrido González
Departamento de Organización de Empresas y Marketing, Universidad de Vigo, España
luzgarrido@uvigo.es

 

Resumen

Cuando se realiza un análisis sectorial de la acuicultura desde un punto de vista competitivo, es necesario hablar de procesos cooperativos y la constitución de alianzas como propone Porter. Así pues, en este artículo analizaremos en detalle los acuerdos cooperativos, su carácter implícito o explícito, la naturaleza de las actividades y recursos puestos en común, para finalmente, definir las interrelaciones cooperativas. Nuestro estudio de campo o investigación sobre la cooperación se ha centrado en la Acuicultura Española, así hemos procedido a contrastar las hipótesis planteadas para una muestra significativa de empresas, los resultado obtenidos se derivan de la utilización del paquete estadístico SPSS 15.0.


Palabras Clave: Cooperación, acuicultura, asociacionismo, redes, alianzas

 

Study on the cooperation in the Spanish aquaculture

Abstract

When a sectorial analysis of aquaculture is realized from a competitive point of view, it is necessary to speak about cooperative processes and the constitution of alliances since Porter proposes. Therefore, in this article we will comment as the cooperative agreements, its implicit or explicit character, the nature of the activities and resources put jointly, for finally, to define the cooperative interrelations. Our study of field or investigation on the cooperation has concentrated in Spanish Aquaculture, thus we have come to resist the raised hypotheses for a significant sample of companies, and the results are derived from the use of statistical package SPSS 15.0.


Key-words: Cooperation, aquaculture, partnership, networks, alliances

Introducción

Las estrategias cooperativas permiten la puesta en común de recursos, posibilitando un mayor grado de independencia para alcanzar objetivos específicos. Así podemos entender como alianzas estratégicas: “un tipo particular de relación interempresarial caracterizada por el compromiso con un objetivo común” (Jorde y Teece, 1992); esto es, se pretende cooperar para competir mejor frente a terceros.

Estas alianzas estratégicas se han expandido debido a la necesidad de reducir los ciclos de vida del producto, el considerable incremento de los costes de I+D+i, la vertiginosa evolución y difusión tecnológica, los crecientes niveles de riesgo en el lanzamiento de nuevos productos y de penetración de mercados, los fenómenos asociados a la globalización o las barreras proteccionistas de algunos países.

Las alianzas estratégicas pueden generarse a través de un acuerdo contractual formalizado (como defienden Porter y Fuller, 1986), o bien permitir la incorporación de acuerdos tácitos de naturaleza informal y/o flexible (como sostienen Ohmae, 1989 y Badaracco, 1991); en todo caso se trata de relaciones interempresariales que surgen de un proyecto común. Así, en función del grado de estructuración que presente el acuerdo, podemos encontrarnos con múltiples diseños, que van desde los lazos implícitos de naturaleza moral (Genescá, 1995: 448), hasta las fórmulas más estructuradas como los vínculos individuales de cooperación y las redes empresariales (Van de Ven y Ferry, 1980; Aldrich y Whetten, 1981).

Formas cooperativas en el sector de la acuicultura

Cualquier tipo de clasificación de alianzas estratégicas debe atender a los diferentes grados y niveles de cooperación, actividades privativas y conjuntas, esto es, ámbitos de independencia y colaboración, determinación de horizontes temporales de aplicación y fórmulas jurídicas asimilables. Los criterios básicos para distinguir tipos de alianzas atenderán a las similitudes comparativas de las estructuras y mecanismos de coordinación y control de éstas respecto a la jerarquía o el mercado.

La acuicultura es un sector que se fundamenta en las asociaciones de productores –esencialmente por especies-, tanto a nivel local como mundial y, aún siendo diversos los fines del asociacionismo y la cooperación, los más comunes son (FAO, 2008):

  • Participar en la regulación del sector, en particular a la hora de desarrollar leyes y reglamentos que posibiliten la cobertura de las necesidades del mercado y una expansión natural de la producción.
  • Facilita el acceso a los mercados.
  • Promover una acuicultura sostenible y responsable.
  • Prestar servicios técnicos a los partícipes.
  • Compartir conocimientos.
  • Mejorar la localización de establecimientos productivos.

Según tales fines se evidencian en el sector acuerdos de naturaleza moral o alianzas implícitas (1), acuerdos contractuales (2), acuerdos accionariales (cooptación y coalición), fórmulas de spin-off, subcontratación y redes empresariales (Thompson y McEwen, 1958: 25-28; Yoshino y Rangan, 1995; Rialp y Salas, 1999: 154; Ferro, 2001: 158). Respecto a las alianzas implícitas, la empresa Loitamar mediante un acuerdo no formal, permite el acceso a sus jaulas para la realización de actividades de “limpieza” de bateeiros, disponiendo la mejilla extraída para su posterior engorde en batea, sin que se derive contraprestación monetaria alguna.

Un tipo de acuerdo contractual es la derivación de licencias (3), en las cuales el incentivo económico se substancia a través de la transferencia o derivación de un derecho limitado a hacer, usar y/o vender patentes, marcas comerciales, derechos de autor o know-how, a cambio de una contraprestación, bien sea una prima fija o variable, que adquiere naturaleza de regalía, canon o royalty. Los principales beneficios derivados de la utilización de esta fórmula contractual asociativa se relacionan con la consecución de un cierto poder de monopolio, la posibilidad de reducir el esfuerzo investigador de competidores, el refrendo de la generalización del uso de la tecnología empleada y dominada por la empresa y su contribución a la estandarización tecnológica, permitiendo ampliar la demanda y reforzando la imagen innovadora del licenciante.

Los acuerdos de subcontratación surgen para dar respuesta a múltiples tareas y actividades ajenas a las competencias básicas de una empresa, de forma que sean éstas objeto de contratación en el exterior a otras empresas especializadas (4). Finalmente, suele asimilarse una distinción básica de los acuerdos de subcontratación que da cabida a fenómenos de subcontratación avanzada o co-contratación (5), procesos de outsourcing, consecuencia de la desafectación de actividades de apoyo y servicios, y el outsourcing táctico o subcontratación simple, carente de todo carácter de acuerdo de cooperación por considerarse como una operación de mercado. Quizá el caso particular de mayor relevancia dentro de los acuerdos de cooperación sea el de las relaciones tipo proveedor-cliente propias de la subcontratación avanzada, con el hincapié de las mismas sobre los problemas de aprovisionamiento y contratación de servicios especializados a pymes poseedoras de tecnologías avanzadas y fabricantes eficientes de productos de alta calidad; mientras que también podemos identificar prácticas especiales como la subcontratación piramidal o en cascada o la fabricación asociada o comakership (6). Los proyectos conjuntos de investigación tienen lugar entre empresas, así como entre ellas y las universidades o centros de investigación públicos y privados, permitiendo reducir costes y compartir riesgos frente a la asunción individual de tales iniciativas (7).

Las franquicias se identifican con un tipo de acuerdo cooperativo entre dos empresas de naturaleza jurídica independiente, donde a cambio de precio se permite el uso (limitado temporal y geográficamente) de una serie de derechos de propiedad industrial o intelectual (marcas, rótulos, diseños, modelos de utilidad, patentes o know-how, derechos de autor, nombres comerciales…) que deberán ser objeto de explotación mercantil respecto a usuarios finales (mediante reventa de productos o prestación de servicios) (8).

Las fórmulas de spin-off refieren la externalización de actividades asociada a las políticas de recursos humanos. Con tal estrategia se promociona y apoya desde una empresa (mediana o grande) la creación de otras constituidas por departamentos, divisiones, áreas o trabajadores más cualificados de aquélla, con los que mantendrá una relación directa de cooperación (9). Los acuerdos de cooptación identifican vínculos entre dos o más empresas mediante la adquisición recíproca de participaciones minoritarias en el capital del resto de compañías, con intercambio unilateral o bilateral de representantes en los órganos de gobierno respectivos (10). Dentro de la dinámica de los acuerdos citados, el modelo de las sociedades de capital riesgo es el más habitual, en éste una gran empresa participa en el capital de una pyme de alta tecnología (conocida como start-up) con la intención de “observar” nuevas tecnologías y generar beneficios económicos y ventajas de naturaleza estratégica (11).

Las coaliciones y los acuerdos estructurales de naturaleza cooperativa, suponen la organización y planificación conjunta de recursos vinculados a una serie de actividades predefinidas, relativas a las cadenas de valor de los diferentes partícipes. Por ello denotamos una elevada intensidad en la relación, en sintonía con el compromiso de las partes por abordar conjuntamente determinadas decisiones. En cuanto a dichos acuerdos y sobre la base de la potencial creación de una superestructura con entidad jurídica independiente, cabe subrayar la existencia alternativa de empresas conjuntas o asociaciones; de modo que, en las primeras sí existe tal referente, al tiempo que en las segundas se asume la planificación conjunta antedicha sin que de ello se derive un nuevo interlocutor (bien sea mediante acuerdos entre empresas (12)–donde el horizonte temporal es incierto-: como las uniones temporales de empresas o las agrupaciones de interés económico (13); o a través de consorcios –en los que se delimita el tiempo, obras y servicios a implementar-).

En acuicultura merecen atención especial las estrategias de cooperación entre estados para armonizar la legislación sectorial y regular las explotaciones, técnicas e impacto medioambiental, tales estrategias son la respuesta lógica a la necesidad de armonización internacional de los instrumentos y normativas legales que regulan las actuaciones del sector. En esta línea debemos precisar la existencia de NACA (Red de Centros de Acuicultura de Asia y el Pacífico) que promueve la expansión global del sector, fundamentándose en la referida cooperación técnica entre los gobiernos nacionales (FAO, 2006) o RCAECO (Red de Centros de acuicultura de Europa Central y Oriental), con un funcionamiento similar a la NACA y que inicia su actividad en 2004. En última instancia, la acuicultura no puede considerarse como una actividad aislada, privativa de algunas regiones, estados o ecosistemas, sino que los gobiernos deben tratar de armonizar las regulaciones sectoriales para generar seguridad en los mercados, minimizar el impacto medioambiental de las explotaciones y contribuir a la expansión sectorial racionalizando la utilización de recursos.

Los consorcios, en tanto que coaliciones para la realización conjunta de proyectos concretos y específicos, se desarrollan temporalmente con estricta vinculación a su finalidad, por lo que la organización común y relación económica permiten abordar proyectos de gran envergadura. Habiendo sido utilizados para la fijación de estándares, el desarrollo de actividades de I+D+i o la exportación (Yoshino y Rangan, 1995: 267; Sachwald, 1998: 208) (14).

A nivel nacional, es destacable el elevado número de asociaciones interprofesionales que se generan entre los productores acuícolas, fundamentalmente para comercializar productos de forma ventajosa, facilitando de este modo el acceso a los canales de distribución de los productos; se trata fundamentalmente de coaliciones y consorcios de promoción y venta o, simplemente, de exportación (incluso asumiendo competencias para la fijación de estándares). Se trata de entidades privadas sin ánimo de lucro y con personalidad jurídica independiente, según especies distinguimos:

  • En Acuicultura Marina y a nivel nacional, sólo existe APROMAR (Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos; OPP-30) reconocida en 1986 por la Unión Europea, recoge a los productores más relevantes de rodaballo (AROGA), dorada y lubina (ACEA Y ASEMA), así como productores de otras especies de menor volumen productivo como la anguila, moluscos y crustáceos; los objetivos de cooperación son más ambiciosos que los de las organizaciones anteriores, como a continuación relacionamos:
    • Defensa de los intereses de sus asociados.
    • Desarrollo de leyes que promuevan el sector
    • Cooperación para la mejora en la I+D+i.
    • Servicios de información.
    • Mejoras en las políticas de recursos humanos con el fin de obtener mejoras de tipo laboral.
    • Cooperación para la obtención de mejoras comerciales.
  • Mejillón; el fin último de las asociaciones es el control comercial del producto; pero la colaboración a efectos de I+D+i y en cuanto a estrategias de diversificación del producto es puramente simbólica o testimonial.
  • En Galicia, el Consello Regulador do Mexilón concentra más del 80% de la producción nacional y se centra en el desarrollo de conocimientos en el sector y la promoción del producto, habiendo sido el artífice en 2006 de una denominación de origen protegida para el producto del sector: “mexilón de Galicia”. Es el mayor representante del sector mejillonero agrupando a productores, depuradoras, empresas de comercialización, centros de expedición y cocederos (que a su vez se encuentran asociados en AGACOME). El Consello Regulador do Mexilón presenta como finalidad teórica promocionar el producto, gestionar y compartir conocimientos, desarrollar investigaciones para el del sector mejillonero, y en la práctica actúa como un consorcio que fija estándares de calidad y que, complementariamente, asume el papel de intermediario y agente colaborador y de apoyo para la exportación y promoción del producto (en este caso el acuerdo estructural o coalición se articula por la necesidad de racionalizar la producción, controlar la calidad e incentivar la imagen el mejillón gallego dada la infinidad de agentes y productores y el reducido poder de negociación y coordinación de éstos ante proveedores y canales de distribución).
    • CEMEGA, actúa desde el 2000 como red central de ventas del mejillón de Galicia, formada por OPMEGA, Federación de Arousa Norte, Confederación del Sur y AGAME).
    • Existen otras organizaciones como “Asociación de productores de moluscos del Golfo de San Jordi” en Cataluña y la “Unión Mejillonera del Puerto de Valencia”.
  • Ostras: a nivel regional existe en Galicia OPOGA (OPP-21, Organización de Productores Ostrícolas de Galicia), reconocida por la Unión Europea en 1986, siendo su objetivo la cooperación en materia productiva y comercial, de forma que se pueda desarrollar la función de producción y la atención de la demanda de mercado sin rupturas; se trata por tanto de un acuerdo de cooperación para la atención de pedidos, que puede servir de germen u origen de redes empresariales para la gestión del riesgo de ruptura de stocks.
  • En acuicultura continental existen dos asociaciones que engloban a casi todas las empresas del sector, derivando la adscripción de productores en función de la localización de aquéllos:
    • OPP-22.- Organización de Productores Piscicultores, desde 1986 es reconocida por el MAPA y la Unión Europea, su fin es el de promover la comercialización y producción de productos piscícolas.
    • OPP-47.- OPAC (Organización de Productores de Acuicultura Continental), reconocida en 1995 por la UE, cuyo cometido es incentivar la cooperación de naturaleza comercial.

Ambas asociaciones pueden ser entendidas como coaliciones y consorcios genéricos centrados en el ámbito comercial, no como redes empresariales; como mucho podrían evolucionar en la constitución de joint ventures de exportación.

Al margen de estas organizaciones tenemos el Cluster de la Acuicultura de Galicia, centro privado de investigación, que a través de CETGA (su centro de I+D+i), coopera con centros públicos y privados, como universidades, el CSIC o el IEO entre otros. Actúa en la práctica como un instituto de investigación más, anexo a un forzado proceso de asociacionismo empresarial, requiere una mayor vinculación con las empresas, buscando la optimización de sinergias entre empresas, recursos y conocimientos compartidos, tratando de alejarse del simple gasto de unos fondos recibidos de empresas e instituciones. Un cluster institucional sólo se justifica “si aporta” beneficios continuados a las empresas implicadas y éstas valoran y necesitan de otros operadores, recursos, conocimientos, técnicas y habilidades; al tiempo que la propia institución creada da origen a nuevas complementariedades, conocimientos y campos de cooperación. Según nuestro criterio un cluster de acuicultura debería:

  • Intermediar ante entidades financieras para conseguir vías de financiación específica (tipos más bajos); tramitar y gestionar subvenciones e incentivos públicos para empresas de acuicultura (para compra de maquinaria, exportaciones o constitución de joint ventures entre otros), informando sobre ellos.
  • Actuar como central de compras para reducir costes frente a proveedores de maquinaria, agua, oxígeno, tratamiento de residuos, etc.,
  • Gestionar becas, prácticas y potenciar sus relaciones con centros de formación, incluso participando en la formación de profesionales.
  • El cluster debe servir a las empresas cuando estas necesitan tomar decisiones estratégicas, como es el caso de la modificación de tecnologías y procedimientos, sustitución de proveedores, búsqueda de nuevos canales de distribución, diversificación de la producción o contratación de personal con cualificaciones específicas entre otras.
  • Promover acuerdos de cooperación formal y subcontratación entre empresas con cadenas de valor complementarias.
  • Investigar en nuevos productos y tecnologías que permitan diversificar y complementar las especies actualmente comercializadas.
  • Gestionar  conjuntamente exportaciones de algunos o todos los asociados; él mismo o a través de joint ventures participadas total o parcialmente con grandes grupos empresariales.

La referencia social del sector debe ser el cluster y no las empresas, en caso contrario no tiene sentido añadir una asociación más en la que las empresas no se ven representadas y la entienden como ajena a la generación de valor y beneficios.

De otra parte las empresas conjuntas, joint ventures o empresas mixtas, surgen de coaliciones existentes entre empresas para dar paso a una nueva personalidad jurídica independiente, gracias a las aportaciones de los socios sin un horizonte temporal determinado, pudiendo hacer referencia a una potencial multiplicidad de objetivos (Nelson y Winter, 1982; Roberts y Mizouchi, 1989: 54; Valdés, 1996: 127), como son:

  • La coordinación de actividades económicas productivas y/o comerciales desarrolladas por los socios.
  • Potenciación de estrategias competitivas de aquéllos.
  • Minimización de riesgos y costes para el desarrollo de procesos de cooperación tecnológica.
  • Implementación de estrategias de proyección y expansión internacional de las empresas.
  • Objetivos de eficiencia y diversificación.
  • Gestión del aprendizaje organizacional y transferencia de intangibles integrados como el conocimiento tácito, las rutinas organizativas y habilidades, la experiencia, la reputación y el crédito.

Dada la general asimetría entre aportaciones, beneficios, riesgos y costes derivados de la constitución de joint ventures, podremos encontrarnos con empresas conjuntas igualitarias (lo más habitual) o mayoritarias, y dependiendo del reparto del control de aquéllas: empresas conjuntas dominantes, compartidas o independientes. En cualquier caso, consideramos pertinente poner de relieve las iniciales motivaciones de naturaleza colusiva que se han buscado en la literatura, para justificar su presencia creciente en la actividad empresarial para, finalmente identificar, con una mayor base argumental, su especial contribución a las proyecciones y querencias empresariales por la internacionalización y la derivación tecnológica (15).

A modo de resumen tipológico, cabría distinguir tres fenómenos característicos específicos dentro de las redes empresariales, como son las de tipo sol (16)(ésta sería una opción válida para reforzar el poder de negociación de numerosas explotaciones acuícolas, así dichas pymes podrían aprovechar complementariedades con grandes grupos empresariales, véase el caso de Pescanova, Isidro de la Cal, Stolt Sea Farm, Culmarex, Tinamenor etc., que liderarían los procesos e integrarían transaccionalmente y a través de la cooperación a las pequeñas explotaciones), las redes de tela de araña (17)(en este caso hablaríamos de clusters de pymes acuícolas, buscando los beneficios del equilibrio en las relaciones entre partícipes) y empresas huecas -donde el nexo entre empresas se substancia a través de intermediarios o brokers especializados en dicha coordinación que agota su objeto social-.

Finalmente y como alternativas a las alianzas estratégicas, podemos enunciar otras fórmulas utilizadas para llevar a cabo relaciones interempresariales, como son los acuerdos de compra-venta de mercaderías o materias primas (sin que se vaya a ejercer control alguno sobre la gestión, ni vinculaciones recíprocas de tecnología o productos, ni se evidencie una relación estable a largo plazo), los procesos de fusión, absorción o adquisición (donde se hace patente un control único de carácter decisional, cuando no la pérdida de personalidad jurídica), los acuerdos de concesión de licencias (independientemente que éstos sean de carácter unilateral o bilateral), los acuerdos entre filiales de empresas multinacionales (Yoshino y Rangan, 1995; Ferro, 2001: 191-192) y los acuerdos entre empresas partícipes de un mismo grupo (fenómeno especialmente habitual en acuicultura, donde grupos empresariales como Isidro de la Cal asignan diferentes empresas a las distintas actividades especializadas relacionadas con el sector, todas ellas se complementan y necesitan, véase proveedores de maquinaria y equipos –Corelsa, Sea. Caltrán y Talleres Madegal-, plantas productoras –en acuicultura marina: Iscaser y Ramón Pose, en continental: Ovapiscis y Pisceo, entre otras; incluso dentro de ellas unas se especializan en actividades de hatchery y nursery, otras en preengorde y engorde, cubriendo los diferentes eslabones de la cadena de valor-, actividades de investigación en nuevas especies, mejora de las actuales y producción de alevines –Luso-Hispana de Acuicultura-, empresas de transformación –Pasteurizados del Mar o Piscifactoría Coruñesa- y empresas de comercialización –Isidro de la Cal Fresco, Iscapalma, Icefresco o Norte-Sur-).

Materiales y Métodos

En nuestro estudio empírico sobre la cooperación en la Acuicultura española hemos tratado de contrastar la existencia de diferencias significativas en la suscripción de acuerdos cooperativos, atendiendo a criterios o patrones de actividad y territorio. Sobre la base del presente estudio podremos determinar la preeminencia y/o aplicación diferencial de unas u otras fórmulas asociativas enumeradas en nuestro análisis teórico. El análisis empírico realizado ha referido como acuerdo de cooperación, cualquier fórmula empleada por la empresa, con independencia del grado de estructuración, diseño, temporalidad o naturaleza, esto es, hemos permitido que las empresas incluyan en dicho concepto acuerdos informales, flexibles, tácitos o implícitos.

Finalmente nos proponemos analizar la percepción de las empresas sobre el grado de colaboración y proactividad de los agentes sociales regionales en el desarrollo del sector; con dicho contraste tratamos de caracterizar la preeexistencia de una atmósfera industrial y su contribución positiva o negativa a la suscripción de acuerdos cooperativos y el desarrollo endógeno de la acuicultura en la región.

Para el contraste de ambas hipótesis definimos un universo poblacional, en el que incorporamos productores, proveedores y empresas de comercialización. Dado el carácter incompleto de las diferentes bases de datos y el continuo goteo de empresas que desaparecen y se incorporan al sector, hemos trabajado con 6 bases de datos diferentes para completar nuestro universo buscado. Nuestro criterio ha consistido en seleccionar las principales empresas por facturación y número de empleados, así como aquellas otras que, aún siendo pymes, aparecerían reflejadas en más de una de las bases de datos analizadas, como son:

  • Base de datos SABI (año 2007), proveniente de la Central de Balances del Banco de España seleccionando principales empresas por facturación y número de trabajadores.
  • Base de datos ARDÁN (año 2007), recogiendo principales empresas por facturación y número de empleados.
  • Bases de datos sectoriales genéricas:
    • OESA, (año 2007)
    • JACUMAR, (año 2007)
    • PESCA2, (año 2007)
  • Base de datos específica de proveedores, listado de empresas participantes en la Feria Internacional de Acuicultura ACUI2006.

 

TABLA 1.- Estructura sectorial de la población y muestra

 

Población
Muestra
Índice de respuesta

Proveedores

73 (9,8%)
13
17,81%

Empresas productoras

605 (80,9%)
75
12,4%

Empresas de Comercialización

70 (9,4%)
11
15,71%

Total

748
99
13,22%

Fuente: Elaboración propia

El número final de encuestas recibidas y, que tras un seguimiento intenso por vía telefónica, fax y correo electrónico, con la totalidad de ítems valorados fue de 99 (de las cuales 75 son productores, 13 proveedores y 11 empresas de comercialización). Como se especifica en la ficha técnica adjunta, la investigación presenta un error muestral de ±9,2%, para un nivel de confianza del 95% (z=1,96), suponiendo la estimación más desfavorable de las proporciones p y q (p=q=0,5) y teniendo en cuenta un factor de corrección finita de 0,9321 (que relaciona tamaño poblacional y muestral).

La información procedente de los cuestionarios relativa a las 99 empresas comprendidas dentro del universo poblacional, se complementó con siete ratios financieros (18)de cada una de ellas con origen en la base de datos SABI para el período 2005-2007 (Central de Balances del Banco de España y Registro Mercantil).

 

Tabla 2.- Ficha Técnica de la Investigación Empírica
Universo

Sector Acuícola desde un perspectiva amplia -bases de datos OESA, JACUMAR, SABI, ARDÁN, PESCA2 Y ACUI2006-:

  1. Empresas productoras.

  2. Proveedores.

  3. Empresas de comercialización.

Ámbito Geográfico

Nacional

Método de acceso a la información

Cuestionario postal(apoyado por fax y correo electrónico)

Censo o población objetivo de la investigación

748 empresas

Tamaño de la muestra

99 empresas (índice de respuesta: 13,2%)

Perfil del encuestado

Director Técnico, Gerenteo Departamento de Calidad

Error muestral

± 9,2%

Nivel de confianza

95% (z=1,96)

Período del trabajo de campo

Octubre 2006 a Mayo 2007

 

Posteriormente dicha información, fruto de los orígenes comentados, dio lugar a la generación de una base de datos en el programa SPSS 15.00, a partir de la cual se procedió al estudio descriptivo y contraste de las hipótesis individuales. Las hipótesis planteadas para su análisis y contraste son:

Hipótesis 1 “Existen diferencias estadísticamente significativas en la suscripción de acuerdos de colaboración y alianzas con terceros atendiendo a la naturaleza de la actividad desarrollada y a la adscripción territorial”.

 Hipótesis 2: “La percepción que tienen las empresas acuícolas sobre la fluidez de las relaciones y la colaboración de los agentes sociales regionales para el desarrollo endógeno de la acuicultura presenta diferencias estadísticamente significativas por Comunidades Autónomas”

Discusión

Para el contraste de la primera hipótesis planteada en el apartado anterior, según se desprende de las tablas adjuntas (Tablas 3 y 4) se corrobora la hipótesis planteada, para ello hemos aplicado sendas pruebas chi-cuadrado de Pearson; sea como fuere se observan frecuencias diferenciales en cuanto a la suscripción o no de tales acuerdos o alianzas; así destaca la mayoritaria presencia de los mismos en las comunidades autónomas del Mediterráneo e Islas Baleares y Canarias, una cierta paridad relativa en Galicia y Centro de España y una presencia mínima de éstos en el Norte de España; por subsectores, subrayamos la presencia de acuerdos en productores y proveedores y su ausencia en empresas de comercialización.

Tabla 3.- Acuerdos y alianzas con terceros por grupos de CCAA's y signif. chi-cuadrado

Existencia de acuerdos
Total
no
si

Grupos de CCAA's

Galicia

19
25
44

Mediterráneo e Islas

7
24
31

Centro España

8
7
15

Norte España

7
2
9

Total

41
58
99

Prueba para contraste H7

Valor
gl
Sig. asintótica (bilateral)

Chi-cuadrado de Pearson

10,372
3
0,016

 

Tabla 4.- Acuerdos y alianzas con terceros por Subsectores y signif. chi-cuadrado

Subsector actividad

Existencia de acuerdos
Total
No
Si

Productor

28
47
75

Proveedor

5
8
13

Comercialización

8
3
11

Total

41
58
99

Prueba para contraste H7

Valor
gl
Sig. asintótica (bilateral)

Chi-cuadrado de Pearson

5,007
2
0,082

 

Volviendo a la hipótesis planteada y, aceptando globalmente los comportamientos territoriales y de actividad diferenciados en lo relativo a la suscripción de acuerdos, dicho patrón diferencial de comportamiento es significativo para un nivel de confianza superior al 95% en el caso de los grupos de CC.AA’s, sin alcanzar tal significación para los subsectores de actividad (si bien se acerca mucho a tal rango), aunque evidenciemos las notables diferencias por subsectores que invalidan la homogeneidad de suscripción en este punto. Dicho de otra manera, las diferencias entre empresas en cuanto a la suscripción de acuerdos y alianzas se deben más a criterios regionales de interpretación cooperativa que a razones de estricta racionalidad productiva sectorial.

Para el contraste de la segunda hipótesis, dado que la respuesta incluye la referencia a una escala de Likert de 5 posibles respuestas, hemos creído conveniente aplicar la prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis para k muestras independientes, como resultado obtenemos una significación asintótica bilateral de 0,378; valor que refiere la existencia de diferencias regionales sobre la percepción que las empresas tienen del papel desempeñado por los agentes sociales regionales (Tabla 5), pero que no alcanzan el nivel de confianza establecido como criterio del 95%. Por tanto sí observamos diferencias, pero éstas no son estadísticamente significativas.

 

Tabla 5.- Colaboración de agentes regionales por CC.AA’s y prueba H de Kruskal-Wallis

 

Colaboración agentes desarrollo regional
N
Media
Nunca
0
casi nunca
1
a veces
2
generalte
3
siempre
4

Comunidad Autónoma

Galicia
6
12
16
5
5
44
1,8
Valencia
2
0
3
1
0
6
1,5
Cataluña
0
4
0
3
1
8
2,13
Andalucia
0
1
3
5
0
9
2,44
Cantabria
0
1
2
2
0
5
2,2
Canarias
0
0
1
1
0
2
2,5
Euzkadi
2
0
1
0
0
3
0,67
Madrid
1
0
1
0
0
2
1
Asturias
0
0
1
0
0
1
2
Baleares
1
1
1
0
0
3
1
Castleon
1
0
6
3
0
10
2,1
Aaragón
0
1
1
0
0
2
1,5
Castilla-la mancha
0
0
1
0
0
1
2
Murcia
0
0
2
0
1
3
2,67

Total

13
20
39
20
7
99
1,88
Prueba para contraste H13
Valor
Gl
Sig. asintótica (bilateral)
H de Kruskal-Wallis (Chi-cuadrado)
13,938
13
0,378

 

Tratando de analizar las teorías referidas a la localización industrial de las empresas del sector respecto a su situación para su posible colaboración y en complementariedad con investigaciones similares llevadas a cabo por Townroe (1972: 261-272), Aurioles y Pajuelo (1988: 198), Cotorruelo y Vázquez (1997: 171-214), Galán, Suárez y Zúñiga (1998: 159) entre otros, hemos optado por distinguir ocho grandes grupos de factores explicativos de la decisión locacional para crear una red o alianza: factores de producción y coste, estratégicos, vinculados a la atmósfera industrial (relativa a la caracterización teórica de distritos industriales marshallianos), referidos a características regionales, competitividad sectorial en la región, regulación e iniciativa pública, factores subjetivos y economías de urbanización externas al sector. Con todos ellos pretendemos contrastar la existencia de patrones de comportamiento locacional diferenciados por subsectores y grupos de CC. AA’s, así como la virtualidad de aplicación de la mayor parte de las teorías sobre la cooperación industrial, en relación con la localización de empresas.

Nuestro análisis de los factores de localización pretende establecer una ordenación jerárquica de los mismos, así como la definición de pautas o patrones de comportamiento locacional para la cooperación según regiones y subsectores de actividad.

A modo de resumen presentamos en la Tabla 6 las frecuencias globales de valoración, así como la puntuación promedio para todos los ítems propuestos (19). Véase que, atendiendo a la valoración promedio de los distintos factores, la decisión locacional se mueve en principio por un factor subjetivo como son las características singulares de la empresa (3,13 de promedio), y a continuación entrarían en juego factores de producción y coste (2,83), ambas rúbricas parecen jugar en promedio un papel relevante sobre la decisión locacional.

A continuación, y ya con una incidencia media en promedio, destacamos otros tres factores subjetivos: la tradición de la actividad en la zona (2,12), el origen local de la empresa (2,08) y la residencia del propietario (1,86); en el mismo grupo debemos incluir otras cuatro variables estratégicas de naturaleza cualitativa (20), como la disponibilidad de suelo industrial (2,29), la facilidad de abastecimiento por carretera y ferrocarril (2,03), la proximidad a cliente/s transformador de los productos de la empresa (1,81) y la proximidad a materiales y/o mayoría de proveedores (1,77); finalmente subrayamos la incidencia locacional media de la regulación e iniciativa públicas (1,71) (21). Menor relevancia sobre la decisión locacional presentan el resto de factores analizados, como es el caso de un factor estratégico: la infraestructura industrial en general (1,49), las características regionales evidenciadas a través de la especialización productiva ligada a la industria en la región (1,48), la competitividad sectorial en la región (1,44), la atmósfera industrial en la región (1,26) y las economías de urbanización externas al sector (1,15) . Todos estos datos ponen de relieve la actuación de las empresas del sector para crear redes de cooperación, que a nivel interno les permitan obtener recursos y capacidades que refuercen su productividad interna y capacidad competitiva dentro del sector de actividad.

Tabla 6.- Frecuencias y Valoraciones Promedio de los Factores de Localización

Factores de localización
0
1
2
3
4
Media
Nula
Algo
Media
Relevante
Decisivo
Factores de producción y su coste
4
10
22
26
37
2,83
Disponibilidad del suelo industrial
24
7
15
22
31
2,29
Facilidad de abastecimiento por carretera, ferrocarril
15
15
30
30
9
2,03
Infraestructura industrial en general
27
20
30
20
2
1,49
Proximidad a materiales y/o mayoría proveedores
21
17
32
22
7
1,77
Proximidad a cliente/s transformador productos empresa
23
17
20
34
5
1,81
Atmósfera industrial en la región
31
29
23
14
2
1,26
Especialización productiva ligada a la industria en región
32
18
22
23
4
1,48
Competitividad sectorial en la región
30
22
25
17
5
1,44
Regulación e iniciativa pública
24
23
24
14
14
1,71
Residencia del propietario
27
17
12
29
14
1,86
Origen local de la empresa
25
6
23
26
19
2,08
Tradición de la actividad en la zona
21
10
25
22
21
2,12
Características singulares de la empresa
6
4
10
30
49
3,13
Economías de urbanización externas al sector
38
20
30
10
1
1,15

 

Conclusiones

Con la presente recensión teórica y su contraste empírico constatamos que las distintas fórmulas que adquieren los acuerdos de cooperación entre empresas caracterizan las posibilidades intermedias respecto a las configuraciones extremas de integración (a través de una única empresa o grupo empresarial y en función de la jerarquía interna y derivación de actividades exclusivas y/o compartidas o puestas en común) y externalización de actividades, mediante la referencia al mercado y el sistema de precios de factores o recursos (ya sea para operaciones de compra o venta). En particular, hemos identificado, inicialmente, los principales marcos y referentes de cooperación genéricos para cualquier actividad productiva; para, a continuación, realizar una breve exégesis de las asociaciones interprofesionales y clusters evidenciables en la Acuicultura española.

Quizá uno de los rasgos más característicos de las redes sea su capacidad para servir de vehículo para la transferencia de conocimiento tecnológico, dado que en ellas se suelen presentar las marshallianas “atmósferas industriales”, generadoras de externalidades y efectos aglomeración y territorio. En cuanto a las motivaciones o justificaciones de la presencia de redes empresariales se han aludido múltiples factores o variables, como el acceso a múltiples competencias de terceros y sus interesadas combinaciones, la ampliación y transformación de la visión estratégica (pasando del poder individual al posicionamiento de la red), un mayor control y contención del entorno y su volatilidad, la prevención sobre potenciales alianzas ajenas y la genérica referencia a sus beneficios en términos de especialización, flexibilidad y eficiencia (Miles y Snow, 1986).

Respecto a las hipótesis planteadas y la aplicación del análisis de los acuerdos de colaboración al sector de la Acuicultura en España podemos concluir que:

  1. Existen notables diferencias en la suscripción de acuerdos por regiones y actividades; siendo éstas estadísticamente significativas para el patrón territorial.
  2. Respecto a la percepción empresarial sobre la atmósfera industrial en la región y la proactividad de los agentes sociales no se observan diferencias significativas por regiones, aunque sí denotamos una mejor percepción en aquellas regiones con mayor presencia de acuerdos cooperativos (resultado coherente con la hipótesis primera).

La decisión locacional enfocada a la constitución de redes de cooperación se relaciona principalmente con un factor subjetivo, como son las características singulares de la empresa; a continuación se refiere la trascendencia de la disponibilidad de suelo industrial, la incidencia de la regulación pública (a través de las necesarias autorizaciones, permisos y concesiones administrativas), condiciones logísticas y de acceso a la tecnología y redes de telecomunicaciones. Por grupos de factores destacamos como la decisión locacional en empresas acuícolas españolas depende de circunstancias logísticas y regionales, igualmente existen relaciones entre variables informadoras de distintos constructos, circunstancia no contemplada en los modelos locacionales y la jerarquía de factores; mientras constatamos la diferencial contribución de las escuelas técnicas regionales para la transmisión de tecnología y conocimientos aplicados al sector acuícolas en las distintas regiones en España.

Globalmente podemos afirmar que la suscripción de acuerdos cooperativos por parte de las empresas acuícolas españolas y, por derivación, la percepción empresarial sobre la proactividad de los agentes sociales y la atmósfera industrial, están relacionadas con la generación de valor, el tamaño de la empresa y la actividad desarrollada, esto es, observamos mayores vínculos y una mejor percepción de los agentes en proveedores y productores respecto a empresas comerciales, en regiones del mediterráneo e islas que en el norte, centro o Galicia, en mediana y gran empresa respecto a pymes y microempresas, así como en empresas intensivas en tecnología que controlan todo el ciclo productivo respecto a pequeños establecimientos de mínima generación de valor centrados en el cultivo de mejillón.

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Notas

  1. Con ellas nos referimos a posibilidades cooperativas informales, también conocidas como “pactos de caballeros”. En ellos lo fundamental de la relación es la confianza mutua y el valor de la palabra y compromiso contraído, presentando similitudes con las estructuras tipo “clan” de Ouchi (1980). Finalmente Axelrod (1984) comenta un elenco de condiciones para su adecuada definición e implementación, como son: la percepción de las partes de constituir un vínculo de largo recorrido, de las ventajas derivadas de la cooperación, de la existencia de mecanismos de salvaguarda recíprocos y la fidelidad a las normas de comportamiento.
  2. A través de acuerdos contractuales se asumen obligaciones con fuerza legal, aceptándose cláusulas de penalización en caso de inobservancia de comportamientos cooperativos predefinidos (Genescá, 1995: 448).
  3. Mediante contratos de licencia, la empresa que genera una cierta innovación podrá conseguir incentivos económicos y estratégicos derivados de dicha transferencia de conocimientos.
  4. La asunción de esta fórmula de desafectación de actividades no estratégicas, requiere de un estudio comparativo alternativo sobre el subcontratista y la internalización requiere esquemas próximos a la técnica de benchmarking, valorando los beneficios derivados de la mayor flexibilidad y delegación de actividades frente a la pérdida de control y de destrezas y habilidades clave o significativas para la competitividad de la empresa (Porter, 1980; Thompson y Strickland, 1994: 314; Ferro, 2000: 40, 2001: 168).
  5. Referida a la externalización de actividades básicas, orientadas a la producción entre empresa y proveedor y al mercado entre ésta y el distribuidor (Porter, 1990).
  6. En la que, a la simple cooperación en bienes o servicios, añade estrategias conjuntas de aprovisionamiento que incorporan acuerdos sobre desarrollo, mejora, diseño, control, gestión y financiación.
  7. De forma que se suele recomendar el establecimiento a priori de un sistema de sanciones, en caso de abandono prematuro del proyecto para compensar perjuicios y corregir, al menos parcialmente, las ineficiencias derivadas de la información asimétrica, oportunismo, minimización del compromiso y egoísmo presentes en las acciones de sus participantes, preocupados en exceso por su beneficio individual (Chesnais, 1988).
  8. Habida cuenta de tal caracterización, podemos colegir fácilmente que el objetivo común de los acuerdos de franquicia es contribuir a la buena imagen de la marca, siendo pertinente en tal sentido la existencia de un espíritu de interdependencia, el mantenimiento de personalidades jurídicas propias, una relación de continuidad y de coordinación, nunca de subordinación (Blesa, 1997: 73; López, 1997: 723).
  9. De esta guisa se motiva a sus empleados a la creación de compañías encargadas de realizar actividades específicas o puntuales –McQueen y Wallmark, 1982- (internalizadas anteriormente), a esta fórmula se le relacionan conceptos como el downsizing (liberación de empleados por traspaso al subcontratista y/o despido con bajas incentivadas) o el nurturing (estrecha relación entre empresa matriz y spin-off).
  10.  Ahora bien, sus principales elementos caracterizadores se hallan en la condición de que no constituyan fusiones, absorciones o adquisiciones, ni respondan a objetivos especulativos, sino se rijan por la cooperación en el desarrollo de alguna actividad en común (Pisano et al., 1988; García, 1993: 94; Genescá, 1995; Yoshino y Rangan, 1995).
  11. Generalmente estas fórmulas son utilizadas como germen u origen de futuras adquisiciones –aún cuando se desaconseje tal adquisición total hasta que haya transcurrido un período prudencial de desarrollo de aquélla- y explotación de patentes dependientes de las circunstancias y la evolución tecnológica, así como un complemento activo de las políticas de I+D+i internas. Además de los beneficios comentados para la empresa que asume el riesgo e invierte, dicho constructo posibilitará para la pyme o star-up el acceso a unos recursos imprescindibles para asumir los costes prohibitivos de la tecnología aplicable (Perlmutter y Heenan, 1987: 50; Roberts y Mizouchi, 1989: 50).
  12. Puede considerarse como tal a un sistema de colaboración entre empresas, temporalmente ilimitado, para el desarrollo o ejecución de una obra, servicio o suministro o actividades vinculadas a aquéllas; de modo que tal abstracción conjunta carecerá de personalidad jurídica propia, siendo autónoma en su dirección y denominación, recayendo su titularidad y responsabilidad sobre los partícipes (de modo solidario e ilimitado), su período de vigencia se adscribirá al fin para el que ha sido habilitada, con un plazo máximo de 10 años de no existir prórrogas.
  13. Como figuras asociativas sin personalidad jurídica propia tienen el objetivo de facilitar o desarrollar la actividad económica de los socios, optimizar los resultados de su actividad y generar beneficios para sus partícipes. Su creación se deriva de contratos de agrupación definidos sin ánimo de lucro conjunto, por tiempo indeterminado, especialmente flexibles, sin capital mínimo para el potencial desarrollo en común de actividades auxiliares (véase centralización de compras, gestión de servicios especializados, asunción de proyectos de I+D+i o prestación de servicios informáticos, entre otros). Su observancia está generalizada en banca, seguros –pools-, energía y servicios por los beneficios derivados de la asistencia y asesoramiento mutuos, la reducción de costes y los intercambios de información (González, 1999: 587).
  14. Dentro de estos últimos podemos distinguir entre consorcios en origen o en destino, dependiendo de la adscripción territorial de los partícipes y su finalidades comerciales; habiendo lugar a otras clasificaciones, como la que disocia entre consorcios de promoción y de venta (dentro de ésta, los llamados consorcios trading y agente-exportador), o la que proponen Lanzara et al., 1991, de promoción y estructuras en origen (multisectorial genérico y monosectorial genérico), frente a los de venta (multisectorial complementario y monosectorial especializado) que pueden adoptar modalidades en origen o en destino (López, 1997: 168).
  15. La ingente literatura sobre el particular ha ido desgranando todas y cada una de las repercusiones de esta nueva estructuración organizativa de índole cooperativa, particularizada en la creación de un “tercer” conjunto con personalidad jurídica independiente (Porter, 1986; Nanda y Williamson, 1995; Valdés, 1996: 128; Sachwald, 1998: 207).
  16. Constituidas por una empresa focal o núcleo con relaciones bilaterales y vínculos directos entre ella y el resto de partícipes adscritos a la red.
  17. Estructuradas por un conjunto de vínculos cooperativos sobre una estrategia común sin jerarquías o dependencias internas.
  18. Hemos optado por incorporar los siguientes ratios como significativos de la situación económico financiera de la empresa: el promedio de ingresos de explotación en los tres últimos años, la rentabilidad económica promedio en dicho período, el coste laboral anual en promedio por empleado, el coste laboral promedio sobre ventas, el valor añadido en porcentaje respecto a los ingresos de explotación, el número de trabajadores del ejercicio 2007 y la cifra promedio de productividad en los últimos tres ejercicios cerrados.
  19. Véase por ejemplo, para el caso de los factores de producción y su coste, el promedio que aparece en la última columna (2.83) se ha calculado de la siguiente manera: (4*0+10*1+22*2+26*3+37*4)/99=2.83.
  20. Comentados con particular acierto por Maccormack, Newman y Rosenfield, 1995; en este punto observamos notables semejanzas con investigaciones precedentes que trataron de contrastar las teorías de localización desde análisis multifactoriales como el que nos ocupa, de forma que si Aurioles y Pajuelo (1988) afirmaron la prevalencia de los factores subjetivos, Cotorruelo y Vázquez (1997) así como Galán, Suárez y Zúñiga (1998) concluyeron en el carácter determinante de los factores estratégicos o cualitativos.
  21. Analizadas a partir de su influencia sobre la decisión de la localización industrial desde el ámbito de la política industrial y el desarrollo local –Costa, 1996-, así como desde el fomento de las externalidades a nivel local –Porter, 1991; Krugman, 1992-.
Recibido el: 30-06-2010; Aprobado el: 01-07-2010

Técnica Administrativa
ISSN 1666-1680

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Buenos Aires, 15-07-2010

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